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Pasión breve en cuentos para leer I

Te regalo estos bocaditos de realidad apasionada en forma de cuentos, porque a veces para soñar solo hace falta mirar un poco lo que tenemos delante y dejar que la imaginación haga el resto. Por eso comparto aquí una selección de pequeños escritos para leer traviesamente, desesperadamente, milagrosamente y recuperar el entusiasmo por todo aquello que nos rodea. Son mis pequeñas vitaminas, las que escribo más o menos a diario para ayudarme a ser yo misma, a seguir conectada con lo que me rodea a través de la fantasía pero estando aquí, con los pies bien plantados en el suelo. Si al leerlos logro que por un instante algo palpite en tu pecho, o que una imagen entre en tu mente y llegue hasta tus entrañas, me daré por satisfecha. No es fácil, lo sé, pero así es la pasión. Quien la probó, lo sabe.

Suspiros de magia

Había cambiado todas las monedas por una bolsita de piedras así que, camino al patio trasero, se quedó mirando el cajón de las hierbas y al instante agarró la adormidera. El vendedor ambulante le había explicado que si lanzaba los guijarros pidiendo un deseo vendría a convertirlos en realidad un hacedor de sueños. Así que lo extraordinario de aquella compra no era solo lo que se podía conseguir con ella, sino que le permitiría conocer también a quien poseía los secretos de la magia que convertía en realidad los anhelos. Por eso, cogió también el martillo, un saco y una larga cuerda gruesa.

Niña

Pasión en el cine

Nos conocimos una noche como esta, en el Grand Café del Boulevard des Capucines de París. Corría el año 1895 y me llamó la atención el anuncio de que allí tendría lugar un acontecimiento histórico: la primera proyección de cine pública de los hermanos Lumière. Cuando llegué había unas cuantas filas de sillas y muchos caballeros; pero en la mesa del fondo, en penumbra, se vislumbraban unos guantes blancos junto a un pañuelo de seda bordado. Me acerqué para descubrir cómo era la única dama de la sala.

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Llorando música

La aguja lloraba en medio del mercadillo callejero aún por encima del parloteo de los compradores, también de las quejas a causa del tráfico atascado en la avenida contigua. “Otro disco”, chirriaba. “Música”, aguijoneaba. “Más ternura”, se lamentó al fin ante el ir y venir de quienes no escuchaban el silencio en el que había quedado la gramola. Me paré junto a ella y la acaricié despacio, llevando hacia un lado su brazo extensible, dándole un descanso. Luego, entretuve mi tacto en sus curvas, porque ya había decidido llevarme a casa sus redondeces para la magia sonora…

Gramola

El espejo

Había algo en él que le despertaba una necesidad feroz de rebelarse, de ir más allá de lo humanamente permitido. Le provocaba el mismo cosquilleo que ver un cartel de “Prohibido el paso”; cuando se le dibujaba una sonrisa en la comisura de la boca mientras sentía dolorosamente secos los labios y el paladar. Por eso iba, para estar viva.

Pantano

Conjugando amar

Cerraron las puertas a su espalda. Se quedó parado un instante, de pie, mudo y sin apenas capacidad para pensar, mirar o respirar. De pronto, un sonido entró bandido en sus oídos, resbalando hasta esa parte del cerebro en la que se cuecen los miedos y la cólera; también el amor. Al escucharlo. sentía como una aguja se la perforaba así que pudo ponerse en marcha en dirección a la ventana. Permanecía abierta dejando ver un almendro de dedos huesudos y colores agrietados, posado sobre sombras negras, inquietantes. En aquella mano abierta al cielo y a la noche estaban ella y su pasión, aullándole a él.

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Anu Jato y Julieta Martín Fuentes #cuento

Un cuento de travesía a la Feria del Libro de Madrid

Sueño desde la isla canaria de La Palma, en la que resido y este es el segundo año consecutivo que viajo a la Feria del Libro de Madrid con una novedad editorial. Pero lo más importante para mí, aunque es maravilloso publicar y cruzar mares y océanos para llevar lo sueños a otras personas, es la experiencia del reencuentro con seres queridos, la especial complicidad con los que se quedan pero viajan conmigo aunque vaya lejos, la sorpresa de no saber qué voy a hacer esos días en los que Anu Jato será mi compañera de camarote, de cabina, de historia. Escribí mi novela Lolita Pasión, sola y, aunque nunca me sentí así es verdad que las decisiones eran solo mías. Los personajes, los giros, los lugares o el camino dependía de mí misma y de mi capacidad, de mi resistencia, de mi ilusión…Ahora con Travesías. Cuentos para soñadores es diferente.

Cartel Travesias Feria del libro de Madrid 2016

Somos dos, porque aunque cada una creó su parte, ella las ilustraciones, yo los textos, terminamos por fundirnos y admirarnos. o por lo menos yo a ella; y esta incertidumbre del otro convierte cada paso en inesperado, porque hay que organizarse, dejar espacio para la sorpresa del otro. Las personas diferentes nos enriquecemos, no es fácil, y esa es la gran aventura. El corazón tiene mucho espacio, y ayuda al cerebro a mover nuestros límites para la convivencia, para el cambio de planes quizás, para mejor, porque será en compañía. Y así el arte enseña en la vida, por lo menos a mí, con cada cuento que me inspiran las personas que me encuentro y las que me acompañan. Porque resulta que no estamos solos, que soñamos todos. A gritos, en imágenes, en palabras o con solo una sonrisa, un silencio o un desahogo gruñón, producto de un mal día. De ahí las travesías, las travesuras, los viajes de los soñadores.

Travesías #cuento

Travesías traviesas. De otra forma, ¿para qué contar un cuento? La aventura de crear con Anu Jato gracias a Jorge Liria y a Mercurio Editorial comenzó con una simple pregunta: ¿Tú sueñas? Porque, si sueñas y sigues aquí, ¿cómo has sobrevivido a las travesías de la vida, a ser adulto en un mundo en el que soñar no es práctico ni, mucho menos, pragmático? Nosotras, con toda la libertad que nos ha dado la editorial y el corazón enorme de Jorge Liria que late en ella, construimos pieza a pieza este pequeño manual de cuentos para soñadores. Ella con sus ilustraciones, yo con mis palabras; porque tener un soñador a mano, en nuestra vida, nos ha ayudado mucho, en muchas ocasiones y queremos darles las gracias. Mientras haya uno vivo seguirá habiendo poesía, pasión vital, en las reuniones, en los viajes, en el supermercado, en los pasos de peatones…en la cocina y hasta en los funerales.

Travesías. Cuentos para soñadores (Mercurio Editorial) estará en la Feria del Libro de Madrid, y nosotras con él, este próximo sábado 11 de junio, de 11.00 a 12.30 hora peninsular, en la caseta Maidhisa, número 24, del Parque de El Retiro. Llegaremos desde las Islas Canarias con toda nuestra alegría, con unos barquitos refrescantes de esos que te remueven para hacerte volar, con ballenas que nos guardaron dentro para protegernos tras una batalla épica, quién sabe si con algún que otro bolígrafo pero seguro que con un anillo viajero. Porque los pequeños grandes mundos soñados no se pueden crear de cualquier manera, pero disfrutar de ellos sí. ¡Están todos invitados a ir de travesía! ¡Les esperamos!

Anu Jato #cuento

Si te gusta soñar, ya sabes, sueña. ¡Hazte una travesía, vive un cuento!

En esta ocasión, yo me embarqué en una aventura compartida para dar rienda suelta a mi faceta más traviesa y aventurera con una artista a quien admiro y respeto porque solo con su imaginación crea mundos con imágenes intensas y extraordinarias que parecen imposibles.

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Por eso, mientras escribo mi próxima novela histórica, me animé a viajar al mundo de la fantasía con este libro de cuentos juveniles y para adultos. A través de mis textos, y gracias a las ilustraciones de Anu Jato, nos gustaría invitar a recorrer otros mundos posibles con Travesías. Cuentos para soñadores. Porque es necesario imaginar para digerir la vida, porque no tenemos que dejar de hacerlo para tener los pies en el suelo. Por eso animamos a todos a hacerlo, para no perder nunca al niño que llevamos dentro, porque nos hace mucha falta.

Anu Jato y Julieta Martín Fuentes #cuento

Con la ilustradora Anu Jato y el universo fantástico posible que creamos juntas estaremos este próximo sábado, 11 de junio, de 11.00 a 12.30 horas, en la Feria del Libro de Madrid. Hasta allí, gracias a un cuento y a una travesía, ambas llevaremos los Pequeños Mundos Posibles de los soñadores; creando una isla en medio del Parque del Retiro. Porque un cuento, un sueño, una travesía, no es cualquier cosa.

Anu Jato #cuento

Y es que los que soñamos también necesitamos saber que no estamos solos para tener esperanza porque gracias ella somos útiles en este mundo práctico del que formamos parte, sobre todo, gracias a nuestras travesías.

Momentos de la exposición de las ilustraciones de 'Travesías. Cuentos para soñadores' en Los Llanos de Aridane. La Palma. Canarias

Momentos de la exposición de las ilustraciones de ‘Travesías. Cuentos para soñadores’ en Los Llanos de Aridane. La Palma. Canarias

Una vez más, siempre, dar las gracias a todos los que sueñan, a viva voz o en silencio. Nos han salvado la vida tantas veces…y el alma también.

¡Nos vemos de travesía!

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Ilustrar y escribir. ¿Cómo dibujar palabras?

Ilustrar y escribir no es lo mismo, pero sí es muy parecido si se elimina la forma y se ilumina el fondo; porque ambas artes cuentan, elevan, activan y comunican historias de este y otros mundos para pequeños, jóvenes y adultos. Porque no hay edad ni para leer, ni para soñar. El sol y la luna tienen mucho en común, aunque no lo parezca a simple vista. Ambos alumbran, ambos mantienen la distancia y ambos, también, ofrecen solo una cara visible, y tal vez por eso mantienen el misterio y son capaces de generarlo. En mi caso, puedo decir que soy escritora desde que nací, y muchas veces no sé explicarlo, es una forma de ver el mundo, de “pensar en narrativa”, como dice siempre una amiga que admiro y que también escribe. Tengo experiencia en el mundo de las imágenes, de la comunicación y la narración en imágenes; guiones, dibujos, fotografía… pero siempre con ese dolor de dar a luz, no de crear naturalmente; aunque la vida es larga, espero, y cada vez me resulta más obvio contar lo que siento y comprendo con estos vehículos narrativos. Porque, aparte de arte, esto es lo que son, vehículos, y la escritura también, por supuesto; ya sea en su versión literaria, poética, periodística o de comunicación digital. Y ahí está la magia, cuando de pronto, un día, hablando con otra persona, que tiene mirada y corazón también, que se expresa y se siente y se piensa a su modo, comunicándonos, comprendemos que no somos tan distintos, si nos apreciamos y conocemos en nuestras diferencias. Porque un ilustrador ve lo mismo que tú, pero con sus ojos. Un ilustrador lee lo que tú escribes, pero con su corazón. Un ilustrador viaja contigo al mundo creativo, pero lleva el suyo consigo. En mi caso con la ilustradora Anu Jato fue así; nos conocimos, mantuvimos las distancias un buen trecho porque ella, como yo, no es un libro abierto por mucho que los adore, y un día cualquiera, después de muchísimo tiempo, al terminar de hablar ya jamás la miré igual. ¡Era un corazón volador! O un corazón soñador, para que nos entendamos todos…Así que cuando tras publicar mi novela histórica Lolita Pasión en Mercurio Editorial me propusieron elaborar una recopilación de mis cuentos no dudé en llamarla. Ella resposdió que sí, y así comienza la creación conjunta de nuestro libro Travesias. Cuentos para soñadores porque ¿con qué parte del cerebro se dibuja un sueño?

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Travesías. Cuentos para soñadores reúne una serie de cuentos para viajar gracias a las experiencias de los soñadores, que permanecen en la la realidad para tratar de comprenderla y transformarla en ese lugar donde todo es posible. Por eso, al leerlos comprenderemos que no es un trayecto que se realice de una sola vez, sino mediante los suspiros que permiten vivir intensamente la vida a pesar de nuestra fragilidad como seres humanos, y tal vez precisamente por ella. ¿Quién no tiene un sótano con imposibles soñados érase una vez, hace muchos, muchísimos años? Y, pasado un buen tiempo, ¿quién baja solo a recuperarlos? Y esa era yo, hasta que llegó Anu Jato Ilustradora. Y me dispuse a hacer una visita al sótano con ella, que es luz y tiene esa sonrisa con la que se dibujan los sueños. Durante los meses que estuvimos el el sótano de travesía, Anu siempre repetía, como un eco guiando nuestros pasos: “No te preocupes, yo trabajo muy bien bajo presión” Porque ilustraba mis silencios. ¡Y menudos dibujos ha hecho! ¡Ha sido capaz de ilustrar un universo de luz para que todos viajemos mucho más allá de las palabras!
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¿Cuándo supe que iba a poder contar cuentos con Anu Jato Ilustradora? Verás, existe un momento en el que sabes que una persona mira el mundo igual que tú y no es porque diga o haga algo. es por lo que esa persona es. Cuando Anu y yo hablamos por primera vez de unir sus ilustraciones con mis cuentos yo ya la conocía de años, pero nunca habíamos colaborado. Habíamos coincido durante muchas ediciones en el Festivalito La Palma así que, en cierta forma, ya compartíamos un vínculo: el del arte y la libertad en la creación con un espíritu de campamento. Sus dibujos ya habían calado en mí, por su originalidad y su atrevimiento, pero también por la belleza de su ensueño. Y, como yo soñaba también, la observaba en la distancia, hasta que me atreví a mostrarle uno de mis cuentos. Hablamos poco, pero comprendió enseguida cómo ilustrar lo que yo escribía. Qué difícil encontrar a alguien que no pregunte y se lance, que sepa mirar y ver, que no juzgue ni analice sino que construya puentes en vez de retirarlos. ¡Menos mal que existes, Anu! ¡Espero que este libro sea el primero de muchos que ilustres y esta la exposición que preceda a todas las que vendrán después!
Y es que colaborar con personas que ven el mundo con otros ojos es doloroso a veces, yo siempre digo que incluso siento cómo me duele la corteza cerebral, y que creo que es porque se está ensanchando, se está recolocando, porque estoy aprendiendo a ampliar no solo mis miras, sino el horizonte del mundo al que tengo acceso por mis cinco sentidos y ese sexto que los une a todos y que nos da el carácter creativo. Así que duele sí, pero es un dolor maravilloso; aunque eso se comprende después, en el momento tienes que luchar contra todos tus impulsos de salir corriendo y dejar a esa persona, o ese grupo de personas que piensan diferente, muy atrás, y no verlos nunca más. Sin embargo, si no fuera por ese rozamiento, por esa erosión, como la que ocurre en la naturaleza, por ejemplo, entre el viento y las montañas, no hubiéramos evolucionado, seguiríamos en la Edad de Piedra y no habría paisajes bellos. Igual ocurre en el arte, porque el proceso creativo es eso, evolución pura, movimiento puro.
Recuerdo cuando le conté a Anu Jato que mis cuentos eran peculiares y que, aunque había de muchos estilos pues los escribo desde mi infancia, no encontraba un tema para unirlos, o un lema. Ella escuchaba paciente mientras yo me angustiaba haciéndole un recorrido por mi vida y mis historias, mis momentos grabados en sangre en mi piel, con mis tatuajes. Porque en cada època de mi vida, cuando conseguía algo que para mí misma había sido imposible, un reto que yo creía que jamás podría superar, me había hecho un tatuaje. Le expliqué que en cada etapa me había sentido con una fuerza especial, o con una ilusión especial, y que por eso había escogido a un animal concreto para recordarme en los momentos de debilidad, que son muchos, que ya había cruzado esos abismos antes con ayuda, porque la estadística tambièn anima a los soñadores. Entonces, ella preguntó: ¿Y qué tatuajes tienes? Luego, con mucho cariño y mucha sabiduría, que animó a que utilizara esos animales como hilo conductor de las historias del libro que estábamos creando juntas. “Puedes poner al inicio que cada cuento una ilustración pequeñita que indique en qué parte del viaje de la vida estabas al escribirlo”, concluyó. Fue uno de esos momentos en los que el cerebro me dolía, pero al instante se abrió ante mí ese mundo que ella ilustraría, porque ya lo había dibujado en mi cerebro, mi corazón me lo decía con los latidos nerviosos que me golpeaban al escucharla: el mundo de las travesías de los soñadores no siempre fácil. El viaje que todos realizados, con un faro, un puerto seguro, que eran sus ilustraciones, para recordar que son sueños y que tienen alas, que nos llevan de este a otros mundos, “y de regreso”, como ella agregó. El cuervo, la mariposa y el dragón, en el fondo, me los regaló Anu Jato, les dio una nueva dimensión para hacerlos más reales que nunca, y más legendarios que nunca. Así es que las travesías, siempre, mejor acompañados, y si es de la mano de un soñador, mejor, ellos saben volver a casa. Por algo seguimos en este mundo.
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Abrí mi equipaje de mano y saltó sobre mi regazo sin anunciarse, desorientada pero con una ternura candente. La recibí amorosa así que la cría de dragón me identificó inmediatamente como su centro, su referencia y su refugio” …Anu Jato me regaló esta ilustración, es una de las que hemos incluido en nuestro libro Travesias. Cuentos para soñadores (Mercurio Editorial. 2015)