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Apps para escribir en el móvil como en el PC

Si te sientes tan bien cuando aprendes es porque el cerebro también segrega endorfinas, porque se abre un mundo nuevo, lleno de posibilidades, al descubrir lo que puedes hacer con lo aprendido. Pero, ¿quien lo diría cuando estabas con el móvil en la mano y tus dedos eran demasiado gordos para las teclas, y no había manual de instrucciones o resulta que aquello estaba en inglés? Tal vez no sea fácil, nada fácil, aprender a escribir con apps para crear contenidos en el móvil igual que lo hacemos en el ordenador de mesa, pero vaya si te da beneficios.

Mujer y estrellas

La comunicación móvil

Ahora podemos trabajar desde la sala de espera del médico y enviar una factura firmada en PDF, escribir un capítulo del próximo libro en la playa sin más equipaje que la imaginación en Word y actualizar nuestro estado en las redes sociales adjuntando una foto en la que celebremos la vida desde el patio de casa, bajo ese árbol del que casi se respira la sombra en un día de calor. La foto está editada, claro, y no con cualquier programa, sino con el mismo Photoshop, pero la aplicación de Photoshop Express que tengo descargada en mi teléfono móvil. La aplicación de PDF también me la he descargado, y la de Word es tan maravillosa que a veces lloro de emoción cuando voy por la carretera de La Cumbre en La Palma y me llega un wasup para que envíe a última hora una nota de prensa. Entonces no tengo que esperar a llegar a casa, solo respiro, miro el paisaje que avanza por la ventanilla del vehículo, abro el teléfono,  pienso cuál es la noticia y la escribo en una de las apps. Antes de llegar a casa ya la he enviado. Sé que estoy hablando de trabajo, pero adoro escribir, y que la tecnología sea una aliada me hace muy feliz.
Emoticonos felices
Porque ahora vivimos informándonos, comunicándonos y conociéndonos a través de las redes sociales, y con el móvil como principal herramienta para consultarlas. Esto es así hasta tal punto que en este año 2017 el presidente de EEUU manifiesta sus opiniones por Twitter, incluso las de política exterior. En mi opinión de periodista es una revolución de la comunicación con todas las letras. De hecho, en España ya existe una ley para reglamentar el uso de los medios de comunicación de fotografías compartidas en los perfiles sociales no sólo de forma privada, sino también con una configuración pública por parte de particulares. Y las leyes suelen ser necesarias para regular comportamientos que ya están instaurados, no en vano surgen después de estos como necesidad tras su uso generalizado.

Aprendiendo marketing líquido

Así es que la mayoría nos esforzamos en aprender a utilizar las redes sociales, incluso aprendemos marketing a nivel particular para tener más seguidores y más me gusta en lo que compartimos. Es inevitable, dicen los sociólogos, ya que el ser humano, al parecer, necesita sentir que forma parte de la sociedad, y la sociedad se expresa también ahora mismo través de las redes sociales, a una velocidad de vértigo. En lo que los sociólogos denominan realidad líquida, cambiante, ante el aluvión de información que se genera y que tratamos de digerir.
 Mujer y estrellas
Estando las cosas así, hemos terminado por trabajar por el móvil las más de las veces también, utilizando las redes sociales de forma personal y profesional. Por eso muchas veces entre todos tenemos una especie de pacto silencioso, el mismo, creo, que se realiza en las plazas y en las cafeterías, en los descansos del trabajo y en los salidas relajantes de fin de semana con amigos. A veces nos divertimos y a veces compartimos, a veces nos desahogamos y a veces contamos lo que hacemos, o lo que queremos.

Creando contenidos en el móvil

Esto es crear contenidos, personales y profesionales, y para ello tenemos los propios espacios de texto de las redes sociales, que podemos acompañar de fotografías, vídeos o enlaces páginas webs que nos resulten curiosos o interesantes.
En mi caso, y como hija del PC o ordenador de mesa y portátil, he recibido con gran alegría las aplicaciones que trasladan al móvil las ventajas que estos productos ofrecían en la pantalla y el teclado. Es cierto que han tardado un poco en hacerlas operativas al cien por cien en el teléfono tal y como lo eran en el ordenador, por lo menos con la eficacia que tienen a nivel laboral, sobre todo si estamos hablando de trabajar.
Nubes
No nos engañemos, muchos profesionales nos pasamos ahora más tiempo solucionando problemas laborales por el móvil mientras estamos en la calle que con el ordenador en casa.

El mundo para escribir y compartir

El clásico Word, PDF, Photoshop, y hasta el editor de vídeo de YouTube están ahora en el móvil. Maravillosa noticia porque si unimos la nube,  el Dropbox y Wetransfer, crear documentos y contenidos laborales y personales abre un mundo de posibilidades, un mundo que, día a día, nos estamos contando en las redes sociales mientras nos las actualizan periódicamente y tenemos que volver a aprender a utilizarlas en vivo y en directo.
teléfono móvil

Periodismo, herramientas y redes sociales

Un periodista sin móvil es un periodista sin trabajo en los tiempos que corren. Así es, igual que sucedía hace apenas unos años con el ordenador, que era la principal herramienta de trabajo para ejercer la profesión del periodismo, como antes lo había sido la máquina de escribir, antes el bolígrafo y antes antes llegaríamos hasta la pluma de Cervantes con el tarro de tinta. Un smartphone, llamémoslo Android o iPhone, por hablar en términos que usan los expertos, aunque no sean en castellano, ofrece todas las ventajas imaginables para trabajar con el cronómetro conectado, como sucede cuando se vive al filo de la noticia. Desde él, en este momento se pueden consultar la actualidad apenas amanece, escuchar la radio con podcast incluidos, ver vídeos de los principales medios de comunicación si uno se suscribe a sus canales en las redes sociales y hasta grabarlos y editarlos en línea, escribir un blog o elaborar una noticia para entrar en la web corporativa para la que se trabaja, diseñar la página y hasta añadir las fotografías que se ha tomado con el mismo aparato y tener conversaciones en vivo y en directo con buena parte del mundo. Por eso, a veces me pregunto qué diría un periodista del siglo pasado, no del XX, sino del siglo XIX si levantara la cabeza y viera lo que se puede hacer estando al otro lado del mundo en apenas cinco minutos; qué digo cinco, dos minutos, si se tienen wifi, el teléfono en la mano y un cargador. Probablemente le reventaría la cabeza, pero dejando esto a un lado, e ignorando el hecho de que igual que puedes ver te pueden llamar a cualquier hora del día o de la noche si uno no se pone ciertos límites, ¿no es un gran invento?

internet

Los periodistas se informan en las redes sociales

El 50 por ciento de los periodistas se informa en las redes sociales, según un estudio realizado por la agencia de publicidad y comunicación Ogilvi Public Relations,  y el 54 por ciento de los encuestados coincidieron en que las nuevas plataformas fueron creciendo en importancia para la redacción. Así es que ahora conocemos las noticias también a través de internet, a donde las principales empresas de comunicación y los medios de comunicación convencionales se han trasladado conviviendo con sus soportes tradicionales. Así, se pueden leer El País y el ABC digitalmente, consultar los vídeos que comparten en YouTube, con un contenido diferente o más bien con un enfoque diferente, y a la vez abrir el abanico de plataformas para mantenernos informados con revistas especializadas en nuestra área profesional y sitios de nueva creación que poco a poco van ganando la confianza de sus seguidores. Las radios y las televisiones han vivido el mismo proceso así es que la necesidad de estar en diferentes plataformas con diferentes contenidos, aprendiendo a valorar la imagen y los vídeos, o a la inversa, escribiendo un blog con contenidos que se lanzan al aire por las emisoras ha sido una experiencia estimulante para todos. Teniendo en cuenta que si algo define al periodista es la curiosidad, es importante tener en cuenta el detalle de que han sido los usuarios no profesionales del periodismo los que han popularizado el uso de las redes sociales, luego se sumaron los profesionales de la comunicación y el marketing y, poco a poco, la prensa ha ido encontrando la manera de contar la noticia de forma atractiva; porque nunca ha dejado de contarla ya que su digitalización comenzó desde el año 2000, aunque durante muchos años se ha criticado que solo se traspasaba el formato convencional a la red y que no había una auténtica transformación digital.

cartel de zona wifi

Humanización del periodismo

El punto clave para el periodismo en internet han sido las redes sociales pero mucho más importante ha sido el uso que se ha dado por la mayor parte de la población de las mismas. La información, estando veinticuatro horas conectado, no se detiene y solo el que conoce el verdadero poder de las noticias comprende que la forma de darlas y el momento para hacerlo son clave a la hora de comprender un suceso o, sobre todo, generar influencia a través de la opinión sobre el mismo. Este hecho ha impulsado a los medios de comunicación a ponerse las pilas y a los periodistas a participar de la realidad que está aconteciendo con los conocimientos a su alcance. De modo que finamente y una vez más, hemos acabado todos de nuevo en el mismo sitio, haciendo real lo que durante tanto tiempo se definió como virtual.

ojos

La credibilidad de las opiniones

La realidad siempre ha sido una composición de realidades, circunstancias, contextos, opiniones y hechos comprobados y ahora hay que añadirle el mosaico de internet. Porque con sus webs, blogs, redes sociales y contenidos parece que las personas tuviéramos todo el día para estar leyendo noticias, y no es así. De modo que siendo un gran invento y facilitando el trabajo de periodista como el mayor adelanto después del fuego, un teléfono es un teléfono. Por eso conviene recordar la máxima del periodismo de investigación, que pone condiciones de seguridad para publicar una noticia si no se ha confirmado el hecho por cinco fuentes diferentes. En mi opinión, y vaya por delante que leer las experiencias y puntos de vista de los otros me enriquece y me ayuda en mi día a día, es una buena norma cuando se quiere dar credibilidad a lo que nos cuentan e incluso a lo que contamos nosotros.

windfsurfista entre las olas

Noticias e historias: el qué y para quién

“¿Qué quieres contar?” Esta es la base para organizar la estructura de las noticias, y si a esta le añadimos “¿Para quién?” podremos definir el tono con el que abordar su narración. Es decir, que no es lo mismo hablar en tercera persona que en primera, solo hay que recordar los usos sociales con base en la educación para el “usted” y el “tú”. Partiendo de ellos, comprenderemos no solo como abordar la elaboración de una noticia en un gabinete de prensa, sino como trasladarla a las redes sociales, por ejemplo, donde la interacción debería ser más directa porque nos dirigimos a una comunidad de personas con las que queremos establecer un vínculo; igual que sucede en las webs corporativas.

Mujer con globo terráqueo

Generar emociones

Dar a conocer a las personas que trabajan en una empresa de aviación o que realiza los cursos que se ofertan, mostrar quién regenta la tienda de la esquina, o cómo es que tras cuarenta años se ha mantenido en la brecha sin perder ese toque de encanto, la historia de su nacimiento, de dónde salen los productos típicos de la gastronomía de un lugar, o por qué reciben ese nombre y quién los cultiva con el sudor de su frente para garantizar que son buenos para la salud son caminos útiles para interesar a quien lee estos post en internet y que, tarde o temprano, vuelvan a leer más o, mucho mejor, viajen a este lugar que los está emocionando solo a través de la lectura.

Interesar en lo que se informa

La diferencia entre un comunicado de prensa y una publicación en internet dependerá de quiénes somos y de la relación que queremos establecer con nuestro entorno más afín, así como el menos afín, y de qué queramos compartir. Hay que tener en cuenta que este tono no variará de una información, o de un contacto, a otro, por lo que debería ser flexible dentro de los margenes de confianza que hemos establecido según lo que somos.

Quiénes somos

De esto se sobreentiende que antes deberíamos definir quiénes somos, algo que sirve también para la vida. Se trata de un trabajo previo que requiere tiempo y perspectiva, pero que sin duda garantizará que todas nuestras comunicaciones se realicen desde la mejor óptica para transmitir lo que somos. Y en una sociedad transparente en cuanto a lo que a la imagen se refiere, esta definición es importante  si queremos permanecer en el tiempo y afianzarnos en un sector determinado, e incluso abarcar muchos sectores diferentes.

Las experiencias

Así que no es lo mismo una noticia que un relato, sin embargo en las webs de las entidades y corporaciones, e incluso de las instituciones, se puede encontrar cada vez más a menudo el apartado del blog, en el que no se cuentan exactamente noticias pero sí se sale de él con la sensación de poseer más información sobre lo que hacen. ¿Por qué? En este apartado se utiliza un sistema de narración basado en generar emociones a través de las experiencias. No es nada del otro mundo, se trata, simplemente, de ir más allá de la mera noticia, o de ir más allá de ofrecer un calendario de actividades para quien consulte estas páginas buscando información, y ofrecer lo que significa, o sea, las emociones que genera, este servicio, empresa o organización, pública o privada. No es lo mismo conocer que hacer turismo pero, curiosamente, el dar a conocer es útil para que las personas se animen a comenzar a viajar, por ejemplo.

Bolsillo trasero del pantalón

Elaboración de las noticias

La web corporativa y las redes sociales son también útiles a la hora de trasladar un evento a las redes sociales, según mi experiencia al trabajar como periodista en diferentes medios, así como en mi labor como jefa de Prensa y como responsable de las redes sociales del Festivalito La Palma – Festival de las Estrellas. Sin embargo, es importante tener en cuenta que, si bien para conectar con quienes participan de las actividades es necesario transmitir experiencias y mantener la conexión con ellos, también es bueno mantener un apartado meramente informativo, más objetivo, que estos y, sobre todo, los medios de comunicación, puedan consultar. Las noticias siempre son noticias, y aquí también es importante definir el qué se va a contar, y el para quién.

Para llegar a todos

El tono objetivo de la información se escoge en este caso porque la finalidad de la información es para toda la sociedad, no solo para quienes están participando activamente en el evento. Por eso, y dado que no tienen conexión con lo que se hace, ni conocen los precedentes del mismo, o el contexto, ni siquiera quién o quiénes lo organizan, se deberían contar todos estos datos a través de un medio objetivo y aséptico como es la nota de prensa. Se trata de tocar a la puerta de un desconocido, y la educación nos hace intuir en este caso que es mejor mantener la neutralidad y dejar que las preguntas tradicionales de la profesión periodística marquen la pauta para ofrecer la información: qué, quién, cómo, cuándo, dónde y por qué. Sin duda, la nota de prensa será enviada a los medios de comunicación y colgada en un apartado diferente al del “blog” en la web que organiza el evento, tal vez en “noticias” o “gabinete de prensa”. A este se dirigirán los profesionales intuitivamente al entrar en esta página, y también quiénes, por curiosidad, lleguen a ella buscando ampliar la información. Este y “quiénes somos” o “nosotros”  contienen información muy valiosa, similar a la que procesamos al conocer a alguien una primera vez, así que en su elaboración es muy importante prestar atención al contenido. No se contesta de cualquier forma a la pregunta de “¿Quiénes somos”?

Periódico en la puerta de una vivienda

Conectar en las redes sociales

En el caso de un evento en las redes sociales, así como en el apartado de inicio de la web del mismo, o en el blog que se decida establecer en la página para mantener al tanto a los participantes de cómo se está desarrollando el mismo el tono y las noticias que se comparten es completamente diferente. Es así, precisamente, porque se parte de la base de que se trata de personas que están disfrutando del evento, o a los que les gustaría este evento, y sobre todo, que conocen la actividad de la que se habla o están relacionados de algún modo con ella, con lo que comprenderán más rápidamente de qué se está hablando, y enseguida conectarán con la emoción que se transmite.

Contacto con quienes conocen lo que se ofrece

Porque se trata de eso si se comparte un evento online, de informar de las emociones que se están sucediendo en las diferentes actividades, los diferentes días, de destacar lo que sucede con las personas que lo protagonizan, con las peculiaridades y novedades que se ofrecen en el programa. Y hay que interactuar, para lo cual el primer paso es conectar emocionalmente. No es bueno tratar de trasladar un evento a las redes sociales si no se va a tener en cuenta a quiénes lo leen porque, en el fondo, están participando también de él. Su visión es muy valiosa no solo para el acontecimiento en curso, sino para futuros acontecimientos similares. Se aprende mucho de quienes tienen perspectiva, de ahí la importancia de escucharlos, de responder, de mantener el contacto.

joven en internet

joven en internet

Informar para quedarse

Porque las noticias son siempre noticias en sí mismas de modo objetivo y esta es la principal diferencia entre informar y contar una historia, ya que para la primera se ha de mantener la distancia, mientras que para la segunda, sobre todo si el objetivo es que se recuerde, hay que acercar, transmitir, trasladar, conectar. No se trata de que con las informaciones no se generen este tipo de emociones, ya que la Historia está llena de acontecimientos transmitidos con objetividad por grandes profesionales que han calado en la sociedad movilizando a gran parte de ella. Se trata de que en un mundo hipercomunicado, en la denominada sociedad de la información, con la generalización del uso de internet y las redes sociales y el volumen de información que esto supone, con la consiguiente desinformación que esta trae consigo, es bueno poseer herramientas para mantener abierto el canal de comunicación y dar visibilidad que lo que se hace, ya sea a nivel privado o ya sea en entidades, corporaciones e instituciones.

 

 

 

rafting

Escribir experiencias que emocionen: ¿Por qué?

¿Por qué nos gusta escribir y leer historias y experiencias? La respuesta no es sencilla pero se podría decir que porque nos indica el camino, y no el camino sino que hay un camino. Muchas personas comparten sus experiencias en las redes sociales, muchas empresas e instituciones lo hacen también como una manera de identificar los valores que promueven con sus productos, y lo que ahora está tan de moda, su marca, con emociones de carne y hueso que puedan generar la empatía. Con ello, lo que se pretende no es otra cosa que lo que pretendemos todos al relacionarnos; no se nos puede olvidar nunca que la principal característica del ser humano es que es social. Nadie puede vivir solo en la montaña de forma autosuficiciente, por lo menos no si quiere disfrutar de algunas de las ventajas que te da la vida en común. Hasta aquí no hay ningún problema, y no debería haberlo, tan solo pegas, tal vez producto del exceso de información y de la falta de sinceridad, de verdad propia, en lo que se cuenta.

Y es que muchas veces la percepción que tenemos de nosotros mismos, e incluso la que los demás tienen de nosotros, o queremos que tengan, nos lleva a hablar, comportarnos o escribir de manera poco auténtica. Y esto sucede tanto en todas las realidades, incluida la virtual, como en todas en las personas o entidades, así como en el ámbito público como en el privado. ¿Cómo solucionar esto? En mi opinión cada uno de nosotros posee una brújula interior, que tal vez indique lo correcto o lo incorrecto de forma cuestionable para unos u otros, pero seguro que sí nos indica lo que nos gusta y lo que no, lo que nos llega y lo que no, lo que queremos ser y lo que no. Sin embargo, ser influenciado es inevitable, y menos mal, pero, ¿cuál es la mejor para nosotros? Y, sobre todo: ¿Cómo hablar de nosotros, o de nuestro trabajo, siendo auténticos, en un lugar que es común? En este caso, puedo hablar de internet y las redes sociales a nivel personal y profesional, ya que una buena historia, una buena experiencia, si se logra escribir con la verdad del corazón, funciona. Pero no funciona cuando queremos llegar a los demás con ella, funciona cuando es auténtica, cuando cerramos los ojos y saltamos para contar lo que somos; desde la realidad de lo que podemos ser y con la sinceridad de lo que ofrecemos porque lo hacemos bien o regular, pero haremos todo lo que esté a nuestro alcance para ser mejores. Lo que sucede luego es como fuera de internet. Aunque las estadísticas y las opiniones propias sirven para analizar el camino, en realidad puede pasar cualquier cosa. ¿No es maravilloso?

Escribir sobre las experiencias de otros

Hace poco vi una foto de Meryl Streep en el metro de New York. Desde un primer vistazo se apreciaba que era de hace unos cuantos años ya, bastantes. Tras esa primera ojeada que te hace abrir la foto y leer el texto que la acompaña (porque es Meryl Streep, sobre todo) en la retina ya se me quedó grabada una especie de fondo de tristeza que llevaba a cuestas la actriz a pesar de su sonrisa. Luego, la información que acompañaba a la publicación te quebraba por dentro para recomponerte al instante (porque es Meryl Streep, claro). Contaban que le sacaron la instantánea justo cuando regresaba del casting de King Kong, en el que la rechazaron porque, por lo visto era demasiado fea para ser la protagonista.

Meryl Streep

También fui testigo de cómo un vídeo de ‎Kate Winslet al recibir un premio se compartía una y otra vez, haciéndose viral, en el que ella dedicaba aquel galardón a un profesor de interpretación que le había dicho que se conformara con personajes secundarios porque, según sus palabras allí en vivo y en directo al recogerlo, “era demasiado gorda”.

¿Qué tienen el común estos dos testimonios? Es obvio, ¿verdad? Ambas actrices lo consiguieron pese al fracaso y no solo su experiencia es inspiradora sino la forma en la que se cuenta. La imagen de Meryl Streep , su sonrisa, y el “era demasiado fea” del texto forman una comunión perfecta para comunicar al cerebro y al corazón a través de los ojos. Con el vídeo de Kate Winslet sucede algo parecido. La esencia de la escritura al compartirlo, y por raro que parezca, no es “que era ·demasiado gorda para ser protagonista”, sino que le dedicaba el premio a todas las jóvenes que sufren esta situación, e indirectamente a su profesor de interpretación que no creyó en ella. Ambos contenidos provocan empatía porque, ¿quién no ha sido rechazada en algún trabajo, grupo, comunidad, casting? La emoción, y la sonrisa triste cuando un amigo trata de animarte sacándote una foto es similar, ¿o no?. Igualmente, ¿cuántas veces nos ha dicho un profesor, conocido e, incluso, ser querido cercano, que no podremos lograrlo? Así es que la rabia de Kate provoca esa corriente de aire que nos hace levantarnos y luchar inmediatamente después de ver su vídeo, y de compartirlo como revancha en las redes sociales, claro. Lo que estamos diciendo es que, como ellas, no vamos a rendirnos. Las emociones de sus experiencias y el cómo hablaron de ellas provocará más experiencias, y emociones.

Escribir sobre las experiencias de los nuestros

Las biografías, ya sean literarias o audiovisuales, son uno de mis géneros favoritos. No me había planteado por qué hasta hace unos años, cuando leí la de Pablo Neruda, Confieso que que vivido mientras luchaba por terminar de escribir mi novela histórica Lolita Pasión. Me encontraba sola, en un camino desconocido, sin nadie a quién consultarle que viviera mi misma experiencia, o que tan siquiera estuviera en un camino literario similar. Sin embargo, cuando leí sus palabras, su vida, cómo había tomado sus decisiones y cómo había sido coherente hasta el final… Aquel libro, aún hoy, me estimula como nadie puede imaginarse, hasta el punto de que quiero que su título sea mi epitafio. Pablo Neruda fue un muchacho tímido, que se crió en un pueblo pequeño, que amaba la vida sencilla y que adoraba jugar como hacen los niños, hasta su muerte con casi 70 años. De su vida aprendí que se puede ser feliz estando triste, que un escritor no se hace pero que un poema  sí nace, se da a luz, se sufre y se disfruta con la misma intensidad que debe vivirse la vida. Todo esto no es fácil pero, ¿quién puede confesar que ha vivido? Mi pregunta siempre es cuál es la mejor decisión para vivir la vida cuando me encuentro en una encrucijada. No la que pueda o deba, sino la que me hará vivir; con lo bueno y lo  malo. Eso aprendí leyendo la biografía de Pablo Neruda que él mismo escribió. Creo que esa es la razón de que en las redes sociales tengan tanto éxito las imágenes de autores con frases célebres, al igual que las películas biográficas de Bill Gates o Napoleón o las series de televisión o webseries de internet de personajes famosos. Algunas veces uno cree que está solo, pero luego comprende que sus emociones y sus experiencias también las vivieron otros, y si estos otros consiguieron lo que nosotros anhelamos, ¿por qué uno no va a lograrlo? Así que lo intenta, o comienza a soñarlo.

Pablo Neruda

Veo de esta forma la mejor manera de comunicar en las redes sociales las experiencias de las entidades, instituciones o eventos, también a través de los blogs de las webs corporativas. Conocer a los que forman parte del equipo a través de contar realmente quienes son, lo que sienten, sus éxitos y sus fracasos, haciendo protagonistas a los que trabajan en estos lugares, así como a quienes acuden a ellos para buscar lo que necesitan. Creo que esta es la mejor manera de que las personas que no tienen a quién consultar confíen, o que se encuentren en un determinado camino en el que lo que se ofrece desde estos negocios les es necesario, confíen es contarles la verdad; no solo de sus productos sino también de sí mismos y de quienes acuden a ellos para resolver sus problemas del día a día gracias a sus servicios. Existen los gabinetes de prensa para informar de lo que se hace, y existe un blog para contar al escribir lo que se hace. La diferencia en la forma de hacerlo es abismal y deberíamos tener tanto uno como otro en cuenta si queremos tener presencia en internet y fuera del mundo digital.

Escribir sobre las experiencias en sí y su solución

También buscamos soluciones a nuestros problemas, inquietudes o desconocimiento de materias de formación cuando acudimos a las redes sociales. De ahí la importancia de ofrecer soluciones, herramientas, recursos, experiencia al fin. En mi caso, y por mi formación de periodista, reconozco que me cuesta seguir los consejos de aquellas personas o sitios que carecen de reconocimiento de entidades o instituciones oficiales. Cuando escribo, por ejemplo, y tengo una duda ortográfica voy a la RAE, así como los eventos históricos los consulto en bibliotecas universitarias, por ejemplo. También es verdad que me ayuda mucho leer las experiencias de otros escritores, las soluciones que dan a sus inquietudes creativas y cómo han hecho para llegar aquí o allí. En este caso me gustan todas las historias, porque no quiero buscar una fórmula matemática, solo quiero sentirme parte de algo, me gusta pensar que no estamos solos en el camino. Me sucede lo mismo con mis compañeros de cine o del mundo de la comunicación. Me interesan todas sus experiencias, al igual que su forma de resolverlas, sus recomendaciones y sus usos; aunque luego yo elija mi propia manera de crear me motiva mucho que haya otras personas luchando por lo que aman hacer en esta vida.

Escribir con las experiencias de la historia

Escuché a un amigo quejarse de la falta de la originalidad en las redes sociales porque todos compartian pensamientos ajenos de figuras famosas, porque no ofrecían su propia opinión o porque no la tenían. Luego leí un comentario en una red social que me hizo mucha gracia. Alguien decía con humor que daba más los buenos días en internet que en la oficina. Es duro romper el hielo, terminé pensando, porque, ¿quién da la propia opinión sin conocer bien a los que tiene al lado? Es mejor comenzar por dar los buenos días. No es lo que yo suelo hacer pero comprendo que en este sentido no hay tanta diferencia entre nuestro día a día y el mundo virtual. Las citas y frases célebres ayudan también a eso, a comunicarnos de forma periódica, entre que decidimos lo que contamos o participamos. Me gusta pensar que las redes sociales son como la plaza o el parque, es un lugar común en el que enterarse de lo que sucede, pero no es obligatorio hablar, o por lo menos cada uno lo hará a la manera en la que lo hace en estos lugares no virtuales. Sé que internet no comenzó así, pero sí está evolucionando hacia un lugar con un tipo de comunicación cada vez más individualizada, y en mi opinión, socialmente aceptable. De otra forma no se leería tanto el añadido de “envíame un mensaje privado y lo hablamos” al escribir conversaciones, por ejemplo, como se haría en una cafetería al perdirle el teléfono a alguien para quedar, a solas y fuera de la mirada atenta de otros.

El fenómeno que provoca la era digital está vivo y es bueno ser conscientes de ello, de sus múltiples variables y consecuencias. Las corrientes son variadas, pero yo estoy a favor de comprender que está sucediendo algo, de participar y de aprender; porque por sencillo o complicado que sea, ya forma parte de nuestras vidas. Pero también conviene recordar que se puede elegir cómo estar y cómo expresarnos tanto en las redes sociales como fuera de ellas.

Caminando en la oscuridad

Existe la tendencia en las redes sociales y profesionales en los últimos tiempos de aprovechar las experiencias individuales para expresar lo que se siente, lo que nos sucede, lo que hacemos y lo que hemos vivido. El cómo y el por qué es fundamental. Las reacciones también, porque cuando uno habla en primera persona debe estar preparado para responder en primera persona también. Estas son algunas fórmulas que funcionan, y no desde un punto de vista práctico solamente, sino que funcionan porque, al ser personas que vivimos en sociedad, se suele cumplir ese dicho de: “Si él puede, ¿por qué yo no? Y esto sucede para bien y para mal, generando la admiración y la envidia según sea el carácter de cada una de las personas que leen, o ven, lo que se cuenta. Pero sucede así siempre, ¿verdad? Nos sucede a todos. Por eso funciona el: “Yo también puedo”. En el modo positivo porque la experiencia nos reta, nos refuerza, nos inspira; y en el modo negativo porque no podemos dejar de pensar en ello y crece en nuestro interior la necesidad de saber más, de comprender por qué algunos sí y uno no. A mí me gusta ser positiva, o trato de serlo, lo he aprendido al dedicarme escribir, y creo que este modo negativo también es un camino, porque, de algún modo, dentro de nosotros queremos hacer algo al respecto y en algún momento reuniremos las fuerzas para hacerlo. Si compartir experiencias ayuda, ¿por qué no hacerlo?

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Microrrelato: escribir en las redes sociales

Puede que nos demos cuenta pero cuando contamos lo que nos sucede en las redes sociales estamos escribiendo microrrelatos sobre nuestras vidas. Así que todo el tiempo, cuando actualizamos nuestro estado en el muro de Facebook, twitteamos un pensamiento original o gracioso y cuando compartimos una foto en Instagram y le ponemos un hashtag nos convertimos en contadores de historias. ¿Por qué entonces no ser conscientes de ello y contarlas con el formato adecuado? En mi caso, cuando leo en la red social Facebook su más que intencionada pregunta: ¿Qué estás pensando? No puedo evitar sonreírme porque es la forma más fácil de enseñar cómo se escribe. De ahí que cuando en el Ayuntamiento de El Paso me propusieron ofrecer un Taller de Microrrelato y Escritura en las Redes Sociales para la XII Feria Juvenil y Cultural no me lo pensé dos veces. Tengo experiencia con jóvenes gracias a mi trabajo en Chukumi Studios y me resultó muy atractiva la idea de ofrecerles una herramienta para utilizar de forma adecuada las redes sociales, que les resultara útil para ofrecer a los demás la imagen de ellos mismos que quieran compartir y no cualquier imagen que pueda llevar a equívocos. Y además, aprender a escribir historias cortas es un gran regalo para desahogar las emociones a una edad en la que el mundo parece que se desdibuja y estamos completamente desconcertados. Escribir para mí es una herramienta de comunicación social que será útil toda la vida. Por todo ello lo denominados Etiqueta tus fotos de otra manera. Taller de Microrrelato y Escritura en Redes Sociales.

barcos de papel

Taller de Microrrelato y Escritura en Redes Sociales

Así que me puse manos a la obra durante dos días en la XII Feria Juvenil y Cultural de El Paso, que se celebró el el Recinto Ferial con innumerables stads y actividades para jóvenes. Tal y como estaba organizado el taller, en un Rincón de Lectura habilitado por la Cooncejalía de Deportes y la Concejalía de Cultura de la corporación municipal, con el apoyo de la Biblioteca Antonio Pino Pérez de El Paso, la idea era explicar a los jóvenes cómo podían ediar las imágenes que tomaran con sus cámaras con diferentes apps y cómo estas fotos podían ir acompañadas de un microrrelato que las enriqueciera, en el que mostraran su particular visión del mundo que les rodea. Explicar cómo se escribe un microrrelato lleva tiempo, sobre todo porque se trata de una historia en la que el inicio, el nudo y el desenlace implícitos, ya que toda la acción ha de concentrarse en apenas una frase. Para que se entienda, el microrrelato, en este caso microcuento, típico que se cita es: “Cuando despertó el unicornio seguía allí”. Esta es una colosal historia en la que son el cerebro y el corazón del lector los que construyen prácticamente todo el argumento que se insinúa magistralmente en el texto. En mi caso, y con los jóvenes de El Paso, quise hacer un juego parecido pero animándoles a que sacaran fotografías de la feria y que luego escribieran la frase que les había movido a retratar ese momento con sus móviles. De ahí que la pregunta de Facebook para actualizar el estado me haga tanta gracia, porque es justamente la cuestión por la que se comienza a desenredar la madeja de pensamientos y emociones que nos llevan a sacar una fotografía y no otra. ¿Qué estabas pensando al sacar la foto? o ¿Qué sentiste cuando pasaste por allí para hacer justamente esa fotografía? e, incluso, ¿qué te gusta de esa imagen? ayudan a comprender por dónde puede ir el microrrelato que queremos contar, o compartir en las redes etiquetándolo de una forma diferente, con un microrrelato. Tengo que decir que animó mucho a los participantes del taller el que hubiera un Concurso de Fotografía de la Feria, ya que la elaboración de sus creaciones tenía un objetivo visible, no solo ganar, sino el ver sus historias cortas en las redes sociales del Ayuntamiento de El Paso. Finalmente, presentaron más de veinte carteles y hubo un ganador pero en mi opinión lo importante no era ganar, aunque ellos y ellas no hablaban de otra cosa mientras las editaban.

Molino de viento

Llegar al corazón con un microrrelato

Si estuviéramos en ese taller ahora, en vivo y en directo, probablemente yo diría que escribimos a diario pero, ¿cómo llegar al corazón de los demás con un relato breve o un microrrelato? Una vez escuché que solo tienes una oportunidad para causar la primera impresión en alguien así que mejor darte a conocer tocando la batería, esto es, según comprendo, a lo grande, haciendo mucho ruido. Es arriesgado pero de algo así se trata con los microrrelatos, los hermanos delicados de los titulares, los primos lejanos del sumario y el resumen pero familia al fin de todo lo que quiere contarse con alma.

Avión de juguete

La libertad de escribir

Una vez descrito lo que es puedo decir que yo practico el microrrelato libre, es decir, aquel que no busca más que desahogar un suspiro, un momento, una duda e incluso un desconcierto. Siento que más allá del formalismo literario se esconde la esencia del ser humano y es en ella donde reside lo que nos llama la atención, lo que nos atrapa para seguir leyendo. Me gustan los poemas salvajes tanto como los maravillosamente sonoros, de inolvidable belleza, y con los microrrelatos me sucede lo mismo. Sólo que a veces uno necesita cierta rebeldía y desorden para mantener la conciencia, y la presencia, en un mundo lleno de normas y leyes, sobre todo respecto a la apariencia.

Rincón de lectura

Para comenzar un microrrelato, que no debería extenderse más de dos frases, por ejemplo uno puede acudir al sueño que haya tenido la noche anterior, o tal vez a ese momento que cambió su vida. Si uno sueña con arañas, el micro relato puede empezar: soñé con arañas y tratar de ahondar en lo que soñamos y por qué. Hacerle preguntas a nuestro sueño hará que este se convierta en una historia. ¿Dónde estaban las arañas? Así, el microrrelato podría cambiar a “Arañas en el cristal” . Si seguimos por el camino de las cuestiones,  que a mí me resulta muy divertido porque en mi opinión debe haber un poco de inconsciencia en toda historia, podemos llegar al cómo eran estos animales y qué hacían. “Arañas tigre de puntillas en el cristal”. Es bueno jugar con las palabras, bueno y divertido porque el lenguaje está vivo y nosotros también en nuestros sueños. Así es que para contar una historia con este microrrelato libre podemos añadirle una emoción, porque una emoción suele llevar implicar un objetivo. ¿Qué sientes por las arañas? Puede parecer obvio, incluso gracioso, pero nos da el pie que necesitamos para jugar libremente y crear una historia breve. “Permanecía intrigada mientras miraba las arañas tigre ascender de puntillas por el cristal”.

amigas

Con esqueleto y buenas preguntas cualquier sueño se puede convertir en historia, también cualquier momento que permanezca en nuestro recuerdo y que sea susceptible de ser contado en un fuego de campamento. ¡Incluso el fuego de campamento tiene un microrrelato si se piensa así! Porque, ¿quién no se ha quedado embobado escuchando a un chico guapo contar una historia cuando se está de acampada y nadie quiere irse a dormir porque es la primera vez que se está fuera de casa?. Aquí el microrrelato libre  puede ser más del estilo travieso: “Contaba historias que arrancaban besos en los fuegos de campamento”.

sillón

Si se piensa en un titular para convertirlo en microrrelato es como dar una noticia, un cotilleo, al llegar a casa. Si alguien te gusta, si suspendiste, si te han dado el trabajo de tu vida o te han despedido; todo ello se puede decir en un titular y luego convertirlo en microrrelato. En mi caso, y dada la cantidad de jóvenes que tuve la suerte de tener en mi Taller de Microrrelato y Escritura en Redes Sociales de la XII Feria Juvenil y Cultural de El Paso podría acompañar así la foto del momento: “Microrrelatos a ritmo de samba”.

sonrisa

Las imágenes

Las imágenes son importantes porque estamos en la era de la comunicación digital, de saturación de información, de tiempo  limitado y una imagen es un microrrelato en sí mismo. Pero no debe ser una imagen que diga lo mismo que las arañas, sino una imagen que hable de cómo se siente la persona que las mira, o un paisaje que describa esa emoción al estilo de Cumbres Borrascosas. A veces juego con las imágenes, utilizo algunas que no tienen nada que ver con el microrrelato o utilizo una foto que simplemente no puedo dejar de mirar. También me divierte sacar fotos yo y añadirles frases con diferentes aplicaciones. Hay todo un mundo por descubrir en la escritura para las redes sociales porque, realmente, nada está escrito en este sentido ya que aunque existas normas literarias que deben respetarse, es un medio diferente, es narrativa pura en vivo y en directo. Puedes trabajar el microrrelato o puedes, simplemente, dejar volar tu imaginación y ofrecer esa imagen como parte de tu historia personal de ese día, del que eres protagonista y, como tal, quieres compartirla.

sillón

Esto último fue lo que hicieron los jóvenes en el Taller de Microrrelato y Escritura en Redes Sociales que impartí en la XII Feria Juvenil y Cultura de El Paso. Ellos pasearon por el Recinto Ferial, cámara en mano, con los ojos del corazón bien abiertos para retratar un momento y contar una historia a su manera, desde su propia experiencia y con sus palabras. Ser testigo de estas creaciones y poder atender sus cuestiones, orientar sus silencios y sus “no sé” con explicaciones sobre literatura con lecturas breves, ayudarlos a armar las frases que callaban, fue una experiencia que me dejó sin aliento, pero más viva que nunca.

Enlaces (neuromarketing y cuentos, enseñar a escribir niños  y trucos sacar fotos)

Fotograma de Chaplin

Un chiste te enseña a escribir

Un chiste cuenta, conecta y sorprende. Así debería ser escribir, por ejemplo, en las redes sociales, solo que en este caso existe interacción o posibilidad de respuesta. Comunicar e informar no es lo mismo pero sí deberíamos ser conscientes de que como en aquella, y ojalá en la vida, la verdad es el único camino. También en los chistes porque es el reflejo de nuestro comportamiento, la sinceridad que lleva a convertirlos en acciones que provocan risa, lo que los hace populares, lo que nos anima a compartirlos y contarlos una y otra vez. Pero, ¿cómo hacerlo? ¿Cómo escribir contando verdades en las redes sociales y profesionales sin parecer ridículos, en un medio que cambia por segundos? Para empezar no olvidemos que la experiencia debería ir acompañada de confianza, y un camino para generarla puede ser a través de los enlaces, porque de toda la vida se ha preguntado: ¿Y quién dice eso? Pues aquí igual, porque por mucho que uno mismo sostenga que sabe lo que dice también ayuda buscar la verdad en la reputación de nuestros artículos vinculados. Si hablas de Historia, museos, bibliotecas, y o si se habla de formación mejor utilizar universidades, academias o centros reconocidos por organismos públicos, esto a modo de ejemplo. En mi opinión la reacción del que lee es similar a la que tendría un auditorio si uno dice que contará un chiste inspirado en Gila o Dani Rovira los que escuchan se preparan para la risa asegurada.

lápices de colores

La estructura

Pongamos el ejemplo de un chiste que me gusta especialmente y tal vez estudiando su estructura, o disfrutando de ella, encontremos un camino para comenzar a escribir una de nuestras experiencias según el estilo de inicio, desarrollo y final pero desde el humor. Seguro que al menos nos reiremos.  Se trata del que cuenta cómo un grupo de esposas que siempre coinciden en los almuerzos de sus maridos, que son muy amigos, deciden ponerse de acuerdo para salir juntas. Nunca salen de noche, pero están hartas de que sus hombres lo hagan así que lo organizan para quedar ese fin de semana.

En esta introducción o inicio el objetivo es conectar, está claro. De hecho, de ponerle un título seria: “El chiste de las esposas que salen sin sus maridos”. Porque, ¿quién no lo ha hecho? ¿Y por qué se hace? Las respuestas a las preguntas son la clave para seguir. Ahora la historia, una vez la tenemos planteada gracias a las preguntas, nos pide continuar con otra pregunta: ¿Y qué hacen para divertirse? En realidad, no suelen salir así que no saben qué hacer, de modo que dan vueltas con el coche, todas en el mismo, mientras lo deciden. Pero ya se sabe, no se conocen lo suficientemente y no terminan de ponerse de acuerdo así que después de un buen rato tienen que parar porque les ha dado ganas de ir al baño.

Esta parte de la historia vuelve a orientarse a la conexión con el que escucha, hombres y mujeres, porque recurre a los tópicos. Y lo logra gracias a seguir preguntando cosas a la historia que ya tenemos. Porque desde el principio hemos dibujado a los protagonistas con las cuestiones. En una experiencia real, nuestra y que creemos útil, serán las preguntas las que nos guíen también. ¿Qué te pasó? ¿Cómo lo solucionaste? ¿Quién eres? Ser útil es importante cuando quieres conectar. El señor Google ha venido a hacer lo que toda la vida se había logrado preguntando en la tienda, en la librería, en la ferretería, a los amigos y amigas los sábados en el asadero… ¿Y cómo lo hiciste? La curiosidad se despierta de forma automática en nosotros cuando alguien cuenta cómo abrió su negocio o decidió viajar por Sudamérica en coche. Ahora podríamos poner en Google “viajar +Sudamérica + coche” y a ver qué sale.

El meollo de la cuestión

Pues en nuestro chiste las señoras esposas paran el coche porque ya no aguantan más las ganas de ir al baño. Al principio solo tenía que ir una pero al bajarse acaba animándose otra, luego otra y luego otra. Al final se bajan las cinco y allí mismo, en campo abierto y sin mirar mucho porque es de noche, ya no aguantan más… pero cuando van a empezar se levanta un viento y se les comienzan a caer encima cruces y flores; porque no se habían dado cuenta de que pararon el coche junto a un cementerio. La historia llega a su núcleo o desarrollo, que suele estar caracterizado por la sorpresa o  la revelación de una verdad importante y, al ser un chiste, en el desconcierto surrealista. O sea, ¿quién se lo cree? Pero podría pasar, ¿verdad? Con una historia sucede lo mismo. A estas alturas y establecida la relación de confianza con el lector ya podemos desnudar nuestra verdad sin miedo al ridículo porque hemos captado la atención y la empatía de quien nos lee o nos escucha. Por eso es tan importante saber qué queremos contar, y tener algo que contar, porque hacerlo dejará huella, buena o mala, pero será sincera también. Un lector sincero puede guardar silencio, y un contador puede escucharlo porque su respuesta es esa. También puede preguntar, y la escucha de su comentario no solo enriquece a la historia, sino a la persona, a todos los que lleguen hasta el final del relato y, lo compartan o no, lo encuentren útil o no, ya serán parte de la historia, puede que hasta se sonrían o asientan con la cabeza porque también hubieran escrito ese comentario, o parecido, o de ninguna manera.

La forma

En todos los casos, y siempre que se escriba, conviene recordar que la confianza también se genera con la forma. Si uno se expresa por escrito a veces esta es la primera, y tal vez la única, tarjeta de presentación. Es normal que el cerebro y el corazón vayan más rápido que la mano, y que incluso el contenido concentre toda nuestra atención, pero viene muy bien releer lo que se expresa antes de publicarlo, con atención, y ante cualquier duda consultar a la Real Academia Española (RAE), que ya lo ha puesto más fácil y rápido, lanzando una aplicación oficial gratuita.

Pareja riendo

Y para concluir el chiste…

Pero hay que terminar la historia, llegar al final del chiste, y si es con un nuevo giro mejor. Un giro es un volantazo, un camino inesperado, como en una aventura. Se puede adornar bonito o solo describirlo pero hay que verlo, vivirlo, ha de ser verdad de nuevo; o por lo menos inspirado, sentido, en hechos reales que den sentido a todo lo que se cuenta, porque cada una de las acciones nos llevan a comprender por qué había que pasar por ello para llegar allí y ser mejores, o intentarlo. Porque de lo que se ha vivido se aprende y tal vez lo aprendido lo hayan comprendido también otros, y por eso les hará reír si se cuenta con humor. Es la moraleja de los cuentos y el subtexto de los guiones, y de la vida. Así que nuestras esposas se asustan mucho cuando les caen las cruces y flores encima y salen corriendo hacia dentro del coche y vuelven a sus casas asustadas. Al día siguiente, a escondidas de ellas, sus maridos se llaman para preguntarse: “¿Qué tal anoche?”, sondea. “¿Cómo que qué tal? Mi mujer volvió anoche sin ropa interior”, responde el interloculor. “Pues tienes suerte. La mía tampoco tenía ropa interior y llevaba una banda en la que se leía: ‘tus amigos de Oviedo no te olvidan”, revela el primero.