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Registrar una obra literaria: trámites de la creación

Paciencia, ropa que hable de quien eres y una gran sonrisa. Así recomiendo que se vayan a hacer los trámites para el registrar la propiedad intelectual de la obra que se haya escrito, o de la obra de otro cuando se coordina una biografía, como fue mi caso en esta ocasión. Se pueden realizar digitalmente, si se posee firma electrónica, pero no cabe duda de que la experiencia en vivo vale la pena. Realmente puede ser un día inspirador tanto el conocimiento de los entresijos de la parte administrativa que todo artista debe tener como porque, por el mismo hecho de serlo, es maravilloso pasearse por la calle con el documento impreso, palpable y latente en la mano. Entonces eres más consciente de quién eres; algo que también se consigue en el ordenador pero este es un baño, por así decirlo, diferente.

Registrar una obra es necesario y muy recomendable tanto si se va a presentar a un certamen literario o si se va a enviar a editoriales y agentes literarios; como si se piensa en la autoedición; como si se muestra a personas que, aun siendo de confianza, tal vez no esté de más que quede constancia en algún lugar oficial de que es originalmente nuestra. Así es que una vez que llegamos a la conclusión de que queremos registrar lo que hemos parido con experiencia, sangre, dolor, placer y mucho trabajo, tenemos que organizar esta parte práctica de la vida del escritor.

Por ser precisamente una tarea práctica deberemos ponernos el corazón en su sitio y conectarlo al cerebro, pues vamos a salir al mundo real y este tiene sus propias reglas.

Pongamos por ejemplo la provincia de Las Palmas, donde fui a registrar una biografía de la que acabo de coordinar los textos para su edición. Tengo que confesar que he hecho los trámites con Lolita Pasión Travesías. Cuentos para soñadores , pero de una vez a otra se me diluyen los recuerdos en ese mar de emociones en el que vivimos los escritores. Por eso me pongo muy seria cada vez, con mi hemisferio del cerebro práctico conectado, y lo hago todo desde el principio sin dar nada por hecho. Al fin y al cabo, viviré una experiencia y la vida siempre te sorprende cuando te abres a recorrer el camino tal y como es. Así se alimentan mejor los relatos.

palabras escritas

De modo que con la obra en mi ordenador en PDF e impresa en el escritorio entro en Google y tecleo “registro de la propiedad intelectual“. Inmediatamente encuentro la página del Ministerio de Cultura español en la que te informan de que, para registrar tu creación debes ir a su delegación en tu comunidad autónoma. Así que vuelvo a la página de inicio en Google y escribo “registro de la propiedad intelectual + Canarias ” y encuentro la dirección donde debo realizarlo en la provincia de Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, las dos capitales de provincia del archipiélago. Pero como cuando se trata de creatividad sé que mi cerebro tiende a la distracción, decido ir a la Oficina Canaria de Información para confirmar que estoy dando los pasos correctos. Evidentemente, no  hace falta, pero en mi caso una persona física me da tranquilidad, sobre todo en lo que a los trámites administrativos se refiere. Por eso, una vez allí, y tras hacer la cola que me podía haber ahorrado, les pregunto dónde registrar una obra literaria y me confirman que, efectivamente, en Las Palmas, se realiza en la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Consejería de Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias, ubicada en la calle Murga, en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Al salir por la puerta me doy cuenta de que esa es la dirección que constaba en la página web y justo cuando iba a comenzar a darme de cabezazos por el tiempo perdido algo sucede. Me giro antes de dejar el edificio y veo a las personas sentadas esperando. Entonces, siento que esa hora y media no ha sido tan mala; sobre todo si miro con mi corazón de escritora. La atención personal en la oficina fue directa y sonriente, y la espera en la cola de lo más interesante. Estuve en silencio en medio de una familia que conversaba sobre su día a día mientras escuchaba enternecida sus desahogos por las dificultades del día a día, que no se diferenciaban mucho de las mías, todo hay que decirlo. Para un escritor, por lo menos para mí, las conversaciones son un tesoro para la inspiración y muchas más veces de lo que los demás se piensan son estos pequeños bocados de realidad los que nos dan las fuerzas para continuar.

La calle Murga no se encontraba lejos de donde estaba así que me dispuse a ir dando un paseo. Es bueno sentir el sol en el rostro tras días de encierro y trabajo frente al ordenador, saboreando la vida, con la obra a registrar bajo el brazo y la mirada despreocupada resbalando por los árboles, los edificios, las ventanas y el cielo; comprobando que ninguno ha dejado de estar ahí. A veces nos olvidamos de esto, sea uno artista o no. Por eso, cuando cruzaba el paso de peatones que me conducía al edificio gubernamental donde iba a registrar la obra para la que había coordinado los textos, reconocí inmediatamente a un amigo escritor al que había años que no veía. Este encuentro ante el registro de la propiedad intelectual es un cuento en sí mismo para cualquier creador, dado que en las mareas de la vida, uno navega contra el viento y las corrientes en solitario, incluso cuando los días están despejados y la mar en calma. Por eso, aunque no lo digamos, siempre nos acordamos de los otros que también han escogido este camino que desde fuera se ve tan arriesgado. Así es que allí, en medio de los coches, nos abrazamos y nos reímos un buen rato por aquella casualidad, en medio de las pitas de los conductores frenéticos. Decidimos celebrarlo e irnos a desayunar para contarnos esos años, la lucha y el resultado. Él fue quién me avisó de que mi documentación no estaba completa pero, aún así, me permití esa conversación en un puerto seguro un poco más, antes de volver a colocar mi cerebro en el modo administrativo e ir a hacer el trámite.

Fachada oficina del Registro de la Pro`piedad Intelectual

Una vez en la oficina del Registro de la Propiedad Intelectual en Las Palmas de Gran Canaria, me atendió una funcionaria maravillosamente amable que supuse debía estar acostumbrada a los despistes de los artistas, porque contestaba paciente y comprensiva a todas mis preguntas, y a mis angustias también. Todo ello me impactó notablemente y todavía resuenan en mis oídos sus palabras al explicarme que allí se registra “la obra creada por la persona, no recopilada”. Sus palabras retumbaron en mi corazón como si se tratara de una pelota sobre un frontón, rebotando una y otra vez por su delicadeza al pronunciarlas; porque, mientras las decía, acariciaba con las yemas de los dedos cada una de las páginas que le había entregado hasta comprobar el documento completo. Hay algo especial en las oficinas de cultura de cualquier organismo o institución, en las bibliotecas, en las librerías… Tal vez se trate del silencio, porque no es un silencio vacío, sino lleno de detalles que, al levantar la cabeza, uno observa a su alrededor y acaba por hacerlo sentir arropado, en casa. Carteles de obras de teatro en la pared, figuritas de instrumentos sobre la mesa, junto al ordenador, un perchero o una gramola que tal vez no se usan, pero que están ahí…Al terminar de admirar los rincones y fijar los ojos sobre la persona que te atiende comprendes que no es una persona cualquiera, y que cuando pronuncia “obra creada” sabe de lo que está hablando. Se produce entonces un guiño cómplice, una respiración calmada, una calidez de abrazo en el tono y en el momento. Y comprendes que puedes volver mañana con lo que te falta, porque ella seguirá allí, y no tener toda la documentación necesaria deja de ser un drama. Es cierto que hay prisa, que los horarios de entrega se pasan, que no te dará tiempo de reunir todo lo necesario, pero aun así vuelve a latir el corazón de escritora y escoges vivir el momento, entregarte a la conversación poniendo toda tu atención y no olvidar ningún detalle de lo que te cuenta.

dirección web para registrar una obra literaria

Así es que, para registrar una obra literaria, ya sea novela, memoria, ensayo, relato, poemas, cuento u obra teatral (también para un guion cinematográfico o estudio), hace falta entregar rellenado y firmado el formulario del Registro de la Propiedad Intelectual, que se recoge en la oficina física delegada del Ministerio de Cultura en cada comunidad autónoma, o que se puede descargar de la página web. Esta solicitud debe ir acompañada de una copia de la obra a registrar encuadernada o anillada con una primera página en donde se especifique claramente el título de la misma y el nombre y apellidos del autor. Una vez que se entrega de esta forma, en esta oficina nos dan un recibo con la cantidad que hay que pagar en el banco por registrar la obra, en este caso un poco más de trece euros. Con este recibo se va a la oficina bancaria más cercana en la que permitan hacer este trámite; recomiendo preguntar al funcionario dónde, porque no todas lo hacen. Luego, una vez pagada la tasa, nos quedamos con una copia y entregamos otra en el Registro, donde nos la sellan y devuelven junto con una copia la solicitud anterior, también sellada.

Y ya está. Atrás queda el siguiente en la cola de la oficina, al que miramos al salir con una sonrisa entrañable porque lo vemos con la obra en la mano, sin encuadernar y sin formulario, con el rostro de cachorro asustado que teníamos nosotros el día anterior. Pero sabemos que estará bien, ¿verdad?

Caminando en la oscuridad

Allí lo dejo, entrando, para irme a casa con el documento que confirma que el trabajo que he coordinado está registrado a nombre de la autora de las memorias y me voy a por el siguiente reto, que de eso está hecha la vida.

 

corazón

Amor, el Diablo y el Cielo en el Infierno

Demasiado amor puede matarte, o convertirte en el Diablo. Aunque a él nunca le gustó ese nombre, porque se lo dieron en el Cielo, donde tras desterrarlo, o hacerlo caer, tras quitarle las alas, buscaron una forma de llamarlo que dejara claro que ya no era de los suyos. Porque vino a entrevistarse conmigo, porque tras siglos escuchando a humanos y ángeles, hasta a los mismos hombres refiriéndose a él como el peor de los seres de la Creación, buscó mis servicios. Porque quería que fuera su abogado.

amor en carruaje

Al principio no estaba seguro de aceptar su caso. Es cierto que me tentaba la idea, mucho más por comprender las circunstancias que lo habían llevado a representar todo lo bajo, todo lo vil, todo lo peor de los seres humanos, que al fin y al cabo también habían sido creado por el Padre de todo lo que habita en la tierra, en el cielo, en los mares y, por extensión en ese lugar más abajo de la tierra donde lo habían confinado. Las leyendas y cuentos sobre él decían que había sido el ángel más fiel, el más obediente, el más leal de todos los miembros de su ejército celestial. Mi primera pregunta era por qué un ser todopoderoso necesitaba un ejército, y de ser así, por qué había tenido la necesidad, ya que estos seres eran perfectos, de crear al hombre, a su imagen y semejanza. Así es que, ya que el Diablo conseguía, según la leyenda también, adquirir adeptos, recurriendo a sus instintos más viles, algo se nos escapaba al hablar de sus culpas. Había muchas cuestiones que no encajaban. Por eso me propuse averiguarlo y la mejor manera de hacerlo era visitándolo a él: al mismísimo padre de todos los demonios.

Como es de suponer, él vino a buscarme. Se presentó ante mí con apariencia humana. Era un hombre elegante, con esa elegancia que atrae y que reside mucho más allá de su apariencia. Su forma de saludarme, estrechándome la mano con extremada cortesía y dirigiéndose a mí con educación y respeto, me descolocó desde el primer momento.

-Buenos días -me lo encontré sentado en mi despacho sin que nadie lo hubiera anunciado. Permanecía sentado en el sillón de los clientes, de espaldas a mí, que entraba por la puerta después de mi descanso para el desayuno y mi vuelta matinal por diferentes lugares de la ciudad con la que me relajaba antes de zambullirme en la realidad de los problemas e inconvenientes que angustiaban a los seres comunes que habitaban sobre la tierra. Ya a primera vista me di cuenta de que no era un cliente común. Su voz era serena y no se giró para recibirme. Así que entré y me senté, admirando por fin su aspecto sin saber aún que se trataba del mismísimo Señor de los Infiernos.

-Puedo ayudarle en algo -le pregunté desconcertado por su mirada fija en mis ojos, penetrante pero tierna, invitándome a relajarme.

-Tengo entendido que es usted un abogado poco común.

-Agradezco que me tenga en esa consideración -su entrada en la conversación seguía inspirándome confianza. -Si me lo permite, no sé su nombre. ¿Cómo se llama?

-Tengo muchos nombres. Puede llamarme Samael.

-Y, ¿tiene apellido?

-Es mejor que obviemos el apellido de momento, si le parece bien.

-Necesito saber con quién estoy hablando.

-Se lo diré si finalmente decide aceptar mi caso, ¿le parece bien? -acompañaba sus palabras con una imperturbable pero exquisita educación porque, mientras hablaba, sacó del bolsillo interior de la chaqueta de su impecable traje de diseño italiano; que yo no pude evitar admirar y que me llevó a concluir que podía ser un cliente con el que pagar las facturas para el mantenimiento de mi despacho unos cuantos meses, quizás durante años si mis impresiones eras acertadas. -¿Puedo fumar?

-No es algo que permita en mi despacho pero con usted haré una excepción. Por favor, cuénteme en qué puedo ayudarle.

-Tengo un problema, digamos familiar -Samael extrajo un cigarrillo de su pitillera plateada y le prendió fuego con un mechero dorado muy fino que estaba dentro. -que ha derivado en calumnias y, como consecuencia, en destierro -inhaló el humo y lo exhaló con total serenidad.

-¿Destierro? -no era una causa común, de eso no me cabía duda. El destierro no era una práctica habitual desde hacía, en fin, desde hacía muchísimos años, por lo menos en occidente y en el siglo XXI. -No comprendo. ¿Su familia lo ha desheredado?

espíritu

-Es mucho peor que eso. Me han desterrado al inframundo y allí no me ha quedado más remedio que subsistir de la única forma que estaba a mi alcance.

-Y, ¿cómo ha subsistido, Samael? -en mi profesión había escuchado toda clase de relatos pero ninguno, hasta el momento, había incluido el inframundo.

-Tratando con los peores seres humanos imaginables. Es una ironía que me rebelara contra mi padre porque no estaba de acuerdo con su devoción por los seres humanos, en detrimento de los ángeles, y que ahora deba recibir a todos aquellos que justifican, precisamente, mi oposición a su creación.

-Disculpe, no lo comprendo -comenzaba a pensar que tenía ante mí a un demente. -¿Dice que se oponía a su padre porque creó a seres humanos?

-Exacto -volvió a darle una calada al cigarrillo y, esta vez, cruzó la pierda cómodamente.

-¿A qué se refiere usted cuando habla de calumnias? -intentaba centrar la consulta porque, de alguna manera, mi esencia de abogado buscaba una lógica a un relato que estaba perdiendo toda coherencia.

-Mis hermanos, los ángeles, son obedientes por naturaleza. Esa la esencia de nuestros actos. Fuimos creados para acompañar a Dios y para ayudarlo en la Creación, para guiar a sus creaciones según sus designios, para dar amor sin límites.

-Comprendo -dije, por aparentar que aquella conversación tenía algún sentido pero estaba deseando coger el móvil y enviar un mensaje a mi socio en el despacho para que llamara a los sanitarios y que se llevaran a aquel tipo a donde pudieran curarlo de su locura. No me podía creer que un demente se hubiera colado en mi oficina.

-Sé que está comenzando a perder la paciencia pero, créame, lo que le cuento no son desvaríos de un loco.

-La verdad, no sé qué pensar -inmediatamente la habitación se llenó de luz y las paredes desaparecieron. Mi cuerpo comenzó a flotar mientras que mi cliente permanecía sentado, con la pierna cruzada, fumando como si nada sucediera.

-Podría haber llenado la habitación de llamas, le hubiera mostrado el infierno, pero no quiero que esta conversación se cimiente sobre el miedo -me explicó desde donde estaba mientras yo ascendía hasta lo alto del edificio y, al mirar hacia abajo, veía mi despacho tal cual, solo que ahora mis ojos podían ver a través de las paredes. No podía creerlo pero estaba volando. -Solo quiero que comprenda que no soy de este mundo, por lo menos no de este mundo de humanos.

-Entonces, es usted un ángel -al decir esto, volví de nuevo a mi asiento sin que nada me sucediera.

-Un ángel no. O más bien ya no.

-Pero me ha hecho volar. O es que ha utilizado algún truco síquico -intentaba buscar alguna explicación racional. Yo era un hombre de leyes y, por eso mismo, no aceptaba fácilmente lo sobrenatural.

-¿Tiene usted fe, abogado? -me preguntó cuando me tuvo otra vez frente a frente. -Disculpe, ¿dónde puedo apagar la colilla? -no supe qué responderle porque estaba atónito, de modo que la hizo desaparecer.

-Sí, supongo que sí. No son cuestiones que uno se plantee directamente pero nos educan para tenerla -miraba su mano y la colilla que había desaparecido ante mis ojos.

-Interesante respuesta. Y ahora, tras conocerme, ¿tiene fe? -no podía responder. Mi cuerpo se había entumecido y mis miembros no respondían. Tenía la garganta seca y era incapaz de emitir ningún sonido. -La fe es fundamental. Incluso para creer en el mal hay que aceptar el bien.

-Supongo que sí -pude contestar al fin.

-Entonces, ¿sabe que el mayor acto de fe es el amor? -ahora su tono se había tornado melancólico. -Es un salto al vacío, es renunciar a todo lo que uno ve, a los hechos, y confiar solo en lo que se siente. Es un salto de fe porque no se ve lo que hay al otro lado, pero uno espera que haya algo, ¿verdad? -moví afirmativamente la cabeza -Así que ha estado enamorado.

-Me temo que sí.

-Por eso lo elegí. Porque sabe lo que es el amor, y porque aún le duele el amor.

-¿Cómo sabe eso?

-Yo lo sé todo. Mucho más en las almas a las que puedo tentar para llevarme conmigo.

-¿Me está diciendo que puede tentarme? ¿Que se llevaría mi alma por amor?

-Sí quisiera sí, claro -y me dedicó una sonrisa.

Tanto poder y tan tranquilo. Lo miraba y no podía comprender cómo se mantenía sereno. No me pareció un hombre poderoso, sí cautivador, pero no poderoso. Tal vez no fuera un hombre. Me mantuve en silencio un instante, la sospecha de quién era tomaba forma de certeza en mi interior.

-¿Qué le pasó con su familia? -no quería preguntarle lo que ya sabía.

-Yo amaba a mi familia.

-La familia no es fácil.

-No lo es. Sobre todo cuando hay amor. Elyon no da explicaciones. Solo nos reunió un día a todos sus ángeles para decirnos que había creado a los seres humanos a su imagen y semejanza.

-¿Elyon? -intentaba acotar los hechos, los protagonistas y aquel nombre no lo había mencionado antes.

-Sí. Elyon, Olam, Yahweh…Dios, hombre. Llámalo como quieras. El que nos creó -entonces sí advertí rencor en sus palabras.

-De acuerdo. Llamemos Elyon a Dios. ¿Y por qué le desterraron?

-Yo amaba a Dios. Lo amaba con ese amor que no conoce freno ni límites. Hubiera hecho cualquier cosa que él me pidiera pero aquello, decir que había creado a los seres humanos a su imagen y semejanza. Aquello no lo entendí. Así que, tras observarlos durante largo tiempo no estuve de acuerdo.

-No estuvo de acuerdo, ¿con qué? -no quedaba claro cómo podía ayudarle un abogado.

-Con amar a los seres humanos como amaba a Elyon. Dios es perfecto, es la máxima expresión de la belleza y la sabiduría. Él está en todas las cosas bellas, y en las terribles también, porque son necesarias; él las creó para que la vida fuera posible, porque todo lo que hace tiene un sentido y un objetivo. El hombre es todo lo contrario a eso -y se puso la mano en el pecho para pedirme disculpas al decir esto, incluso bajó un poco la cabeza para demostrarme que me estaba teniendo en cuenta. -Los seres humanos, si los tientas un poquito, pierden toda noción de lo que es justo o injusto, se dejan llevar por sus más bajos instintos, incluso actúan contra sus propios hermanos, padres, esposas, hijos, si se trata de supervivencia, a veces incluso solo por capricho. ¿Cómo amar a seres así como se ama al Creador? ¿Cómo obedecer para cuidarlos, guiarlos y protegerlos? Yo no estaba de acuerdo con aquello y defendí mis argumentos ante el consejo celestial.

Me había quedado atónito. Estaba asistiendo, en vivo y en directo, a una conversación con el mismísimo Demonio. Pero este no era el ser vil y repulsivo del que hablaban todas las leyendas. Era cabal y razonable en la explicación de sus argumentos. Sin embargo, si él existía, y lo tenía ante mis ojos, también debía existir el Infierno, y como consecuencia, los tormentos y torturas que tenían lugar en él.

volcán

-Así que huiste del Cielo y creaste el Infierno -intenté continuar con la cronología de los hechos porque el caso ya me estaba interesando realmente.

-Más bien me expulsaron, o me invitaron a marcharme, por ser justo, tras una revuelta en la que logré convencer a más de un ángel para que se opusiera a esta nueva creación de Elyon.

-Una revuelta. No suena bien.

-Y no fue bien. Luchamos con todas las armas que teníamos a nuestro alcance. Por eso descubrimos el lado oscuro del amor. Porque nos dejamos cegar por él, porque Dios no nos escuchaba pero no cedía a nuestros deseos. Porque él quería que protegiéramos a los seres humanos y, finalmente, terminamos por pensar que si estos habían sido creado a su imagen y semejanza…entonces, ¿qué éramos nosotros? Así comenzó la guerra.

-Dijiste revuelta -le corregí.

-Se convirtió en una guerra en la que nos expulsaron del Cielo y, dado que en la Tierra estaban los seres humanos y los ángeles que quedaban afines a Elyon los protegían, tuvimos que buscarnos otro sitio, otros métodos, otros objetivos.

-El Infierno.

-Sí, el Infierno. Pero este no fue creado para el mal estrictamente dicho, ni para los malvados. Solo lo mantenemos para que Dios vea que los seres humanos no son cómo él cree, Que se dejan llevar por sus instintos, que traicionan y matan, que reniegan del amor si tienen que elegir entre este y otros placeres más inmediatos, que mienten, que se olvidan de aquellos que los ayudaron, que desean lo que no es suyo….La lista es interminable. Llevo milenios recopilando información.

-No puedo negar que la historia que me cuentas es interesante pero, ¿qué quieres que haga yo? Solo soy un abogado.

Entonces, Samael se levantó y se dirigió hacia mí bordeando la mesa de mi despacho para ponerse de espaldas y mirar por los grandes ventanales el mundo.

-Quiero volver a casa -su voz sonaba triste.

-Lo comprendo pero, ¿cómo puedo ayudarte?

ángel caído

El Diablo se dio la vuelta y me miró fijamente. Sus ojos eran color café pero, al mantener sus pupilas fijas en mí me di cuenta de que poseían una aureola color caramelo alrededor de las pupilas y que, al cabo de unos instantes, y con el reflejo de la luz que irradiaban, se tornaban verdes y grisáceos hasta terminar en ámbar y retornar al café inicial. Hubiera jurado que en ellos habitaba la dulzura del amor, no su maldad.

-Quiero volver a casa. ¿Puedes hacer algo?

No supe que contestar porque era imposible que el Diablo saliera victorioso de un juicio. Estaba el inconveniente de llamar a Dios, a Elyon, a Olam, a Yahweh como testigo. De igual manera, habría que convocar a otros ángeles, así como a aquellos condenados que sufrían tormentos indecibles en el Infierno. No sería un caso fácil, y mucho menos convencional. Pero Samael estaba allí, en mi despacho, mirándome con aquellos ojos llenos de matices, como la realidad, como la vida misma. Debían existir los matices también en el Cielo y habría que demostrarlo. Posiblemente no ganáramos el proceso pero estaba seguro de que el mundo no sería el mismo una vez que este concluyera. Así que, por el amor que veía en él, merecía la pena intentarlo.

-Está bien, señor Samael. Llevaré su caso. Seré el abogado del Diablo.

 

 

 

La poetisa Elsa López y Alexís Simón, de Bodegas Tamanca  durante 'Un vino para un libro' . El Paso. La Palma .

El vino de La Palma se une con Elsa López y la literatura

“Reunirse en torno a una botella de vino para reír, charlar, cantar…Eso es cultura” . La poetisa, Elsa López conmovió los cimientos de El Paso junto con Alexis Simón Rodríguez, de Bodegas Tamanca en el primer encuentro Un vino para un libro, organizado por el Ayuntamiento Pasense. Respondió la autora, que este año ha recibido la Medalla de Oro de Canarias 2016, a una pregunta del público sobre uno de sus versos que, siempre ha sido “una niña triste“, reconoció, “o tal vez no triste pero sí con nostalgia de todo lo que quedó atrás”. Sin embargo, precisamente fue este sentimiento el que conmovió a todos los asistentes, que confesaban participativos sentirse identificados. Y es que todos lo sentimos, lo que ella decía, porque sus verdades como puños, esas que nadie quiere oír pero que todos anhelamos compartir animaron a todos a contar, pero sobre todo ella, Elsa López, y su manera de escucharnos. De hecho, en este evento “vivo y dinámico”, como lo describió el concejal de Cultura del Ayuntamiento de El Paso, Andrés Carmona, si hubo una nota característica fue la emoción, porque también hubo momentos para el recuerdo de personas cercanas amadas, como el fundador y patriarca de Bodegas Tamanca, Federico Simón Cruz, al que se dedicó el brindis final con el vino Tamanca Blanco Selección, escogido especialmente para el maridaje con los poemas de Viaje a la nada (Ediciones Hiperión).”Ha estado y está entre nosotros”, destacó la poetisa haciendo latir el corazón de todos hasta el último momento. Igualmente, ella recibió como regalo extra el emparejamiento con otro vino, esta vez de ella como persona y como artista. El vino Tamanca Roble Selección, “que es fuerte, que es cálido y que no deja indiferente a los paladares sensibles”, describió Alexis Simón Rodríguez al maridarlo con la artista.

 'Un vino para un libro' . organizado por el Ayuntamiento de El Paso. La Palma. De derecha a izquierda: Alexis Simón, de Bodegas Tamanca, Andrés Carmona, concejal de Culttura, la poetisa Elsa López y quien les escribe, Julieta Martín Fuentes, escritora y periodista.

‘Un vino para un libro’ . organizado por el Ayuntamiento de El Paso. La Palma

Un vino para un libro

“Mi libro de poemas”, explicó Elsa López en el encuentro Un vino para un libro, “describe un viaje que me regaló mi marido al Círculo Polar Ártico porque”, añade, “como todas las personas de tierras cálidas yo soñaba con conocer paisajes de nieve”. Por eso, y gracias a que como buena escritora siempre lleva consigo una libreta, comenzó a escribir sus emociones, anotando el lugar, el día y la hora que lo hacía mientras se desplazaba por el otro lado del mundo, en pleno febrero, a cuarenta grados bajo cero. Tal vez por la temperatura, o tal vez porque estar lejos de casa y de lo que uno conoce permiten ver, o vernos, con más claridad, los versos de Viaje a la nada dejan sin aliento, y en silencio, a quien escucha a un corazón que late con tanta transparencia:

Sobre la blanca sábana

el cuerpo desnudo de una mujer.

El cuerpo triste de una mujer

sobre las sábanas blancas

16 de febrero 3.30 de la madrugada

Elsa López. Viaje a la nada. Ediciones Hiperión

Al pasar por delante del espejo

se vio de perfil, caídos los pechos, 

la barriga hinchada, la cara

enrojecida, enrojecidas la frente

y las mejillas, los ojos enrojecidos

más aún que la frente y la barbilla .

Y se odió a sí misma. O no.

No lo supo muy bien.

Elsa López. Viaje a la nada. Ediciones Hiperión

Poemario de Elsa López 'Viaje a la nada', que se pudo adquirir durante 'Un vino para un libro' gracias a la Librería Bambi, ubicada en El Paso.

Poemario de Elsa López ‘Viaje a la nada’, que se pudo adquirir durante ‘Un vino para un libro’ gracias a la Librería Bambi, ubicada en El Paso.

Por estos poemas, “mis favoritos del libro, y no sé por qué”, según desveló al leerlos, le preguntaron los asistentes. Había interés por conocer el motivo de que esa mujer de la que escribe se odiara al mirarse al espejo, en vez de valorarse, de celebrar lo vivido. Elsa López agradeció la pregunta y explicó que “las exigencias de esta sociedad en la que vivimos tal vez no permiten ver eso al observar nuestro reflejo, porque solo es el exterior lo que se valora y acabamos por creer que es lo único que existe”. Y, sin embargo, esta conversación íntima, entre la poetisa y el público asistente al encuentro Un vino para un libro, y entre ella y Bodegas Tamanca, con Alexis Simón Rodríguez, se desenvolvió justamente al otro lado del espejo, un espacio en el que habitan la poesía, la verdad y, como comprobamos en esta ocasión, también el vino Tamanca Blanco Selección. Porque ambos calzaron a la perfección siendo artes en apariencia tan diferentes, como si de un guante se tratara, con el beneplácito de los asistentes, que recordaron y confirmaron la sentencia de la artista sobre que el vino, y lo que se reúne en torno a él, es cultura. “Yo confieso que no bebo”, intervino una asistente, “pero vivo al lado de Bodegas Tamanca y lo que más recuerdo siempre son esas reuniones en las que la familia citaba a todos los vecinos y conocidos, cómo disfrutábamos de la compañía mutua y cómo se alargaban hasta la mañana sin que nadie quisiera marcharse”. Tal vez por eso, la nota de cata y las reflexiones que nos regalaron sobre Viaje a la nada fueron consideradas por todos como poesía, también por Elsa López, que citó a Gustavo Adolfo Bécquer para explicarlo: “Porque poesía es esta madre que entre el público tiene en brazos a su bebé. Lo que ella está haciendo es poesía, porque poesía eres tú, somos todos”.

'Un vino para un libro' . organizado por el Ayuntamiento de El Paso. La Palma

‘Un vino para un libro’ . organizado por el Ayuntamiento de El Paso. La Palma

Reflexiones acerca de Viaje a la nada, de Bodegas Tamanca

Para Elsa López y para Un vino para un libro. Al leerlas se comprende cuánta poesía hay en el vino, y en todo lo que se mueve en torno a él:

Viaje a muchos lugares, viaje a la nada. Escenarios, para el lector, lejanos…fríos, esteparios, desérticos y nevados. Pero siempre hay un mar que lo apacigua todo: lo impasible, lo perturbador, la soledad, lo sólidamente níveo e inmaculado. 

¿Cómo acercar un perturbador, en nuestro paladar, vino blanco a este poemario de Elsa López Viaje a la nada? No es sencillo, tampoco dificultoso. 

Nuestra imaginación puede navegar en un barco sobre rocas de lava volcánica o volar en un aeroplano por paisajes boscosos de tupida laurisilva. El vino se acerca a un intercambio, a una fusión con la palabra, con la emoción y el sentir. Somos nosotros los únicos responsables de este desleimiento entre dos artes efímeros, el de la palabra escrita y el de la pócima embriagadora, ambos alquimistas de sueños, de fulgor retiniano, de viajes a infinitos destinos, de viajes a la nada.

Las cicatrices de nuestra isla, sus agrestes cordilleras y picos, sus barrancos, sus coladas de lava, sus malpaíses, sus morros, sus arenales, son nuestros paisajes helados de calor, de fuego y de ímpetu atmosférico. Son nuestros rasos, nuestro terruño, de apariencia estéril del que brotan esquejes verdes tiernos de las arrugas de la vid, de las viñas. La rugosidad de los troncos nos muestra el devenir de su ardua vida y del esfuerzo continuo para extraer del suelo la otra vida que dará un metamórfico y embriagador fruto. 

Blanca, gris, y silenciosa. Negra, gris, y silenciosa. Es el silencio el sol que madura los frutos del alma. Es el silencio el grito más fuerte; si lo pronunciamos, desaparece. 

En ese ruidoso silencio, en soledad, crecen las vides, en la más indeleble nada. La nada lo es todo, y llega a todo. En este particular viaje por dos mundos, el de la poesía y el del vino, encontramos tantos paralelismos entre ellos como hechos tenemos en nuestro sueño cotidiano. 

El frío nos hace abrigar, refugiarnos. Es el mismo frío con el que nos aliviamos o incluso disfrutamos; son las antítesis de la vida, los argumentos que nos hacen sentir y estar vivos. Frío abismo, frío hielo, fría nieve, frío vino blanco, frío frescor de una cueva en un caluroso día de estío. 

Dice Ovidio en su ‘Ars Amandi’: “El vino predispone al amor, ahuyenta la tristeza, disipándola con continuas libaciones. Entonces estallan las risas, el pobre se cree rico, las inquietudes desaparecen de la antes arrugada frente, el corazón se ensancha y la sinceridad, hoy día tan rara, resplandece sin artificio alguno”. 

El frío se vuelve calor en nuestras almas, y el calor en depresivo hielo: el silencio que llevamos dentro. todo se transforma, existe la mutación de lo aparente: donde existe un todo, aparece la nada; se nos muestra la nada y brota siempre un indescifrable sueño, una quimera en la que navegamos y volamos sin razón, como iluminados por una diáfana copa de vino Tamanca Blanco Selección

La poetisa Elsa López con el vino Tamanca Blanco Selección, maridado para la lectura de sus poemas por Bodegas Tamanca.

La poetisa Elsa López con el vino Tamanca Blanco Selección, maridado para la lectura de sus poemas por Bodegas Tamanca.

Y fue este vino el que acompañó la velada, y el que luego, a la salida, se disfrutó entre los asistentes al encuentro Un vino para un libro, organizado por el Ayuntamiento de El Paso, con la colaboración de Bodegas Tamanca, de esta que les escribe y la participación de la Librería Bambi. Pero, ¿por qué este vino? Ambos, en el encuentro previo que tuvo lugar en Bodegas Tamanca, estuvieron de acuerdo desde el primer momento. Elsa López le pidió un blanco, “no sé por qué, porque yo no sé de vinos, confieso que soy bebedora social, que me gusta solo cuando me une a otras personas para celebrar”, destacó al recordarlo. Y Alexis Simón Rodríguez se mostró sorprendido porque “le gustó el primero que le llevé nada más probarlo, y eso es muy emocionante al tratarse de una artista como ella. Me sentí muy orgulloso”.

Así es que, y aunque el gusto es algo muy difícil de definir, Bodegas Tamanca preparó también una nota de cata sobre el vino Tamanca Blanco Selección para el maridaje con Viaje a la nada, de Elsa López, (Ediciones Hiperión). También fue leído en el encuentro, leído y catado en un momento en el que todos disfrutamos de esa magia que brota al descorchar una botella y un experto, apasionado por el proceso, nos explica cómo hay que beberlo.

Nota de cata

En el vino aparecen palabras relacionadas con las uvas y el vino: cesta de mimbre, hombros (de los racimos, de la botella, de los viticultores); sol, luz, corte de las mandíbulas; nube de hielo transparente; mar…

El vino se elabora con uvas blancas del oeste de la isla de La Palma: albillo de Garafía, bujariego de Fuencaliente, malvasía de Las Manchas y sabro de Todoque. Es amarillo pálido brillante con reflejos verdes. 

En nariz tiene toques de hierbas aromáticas (hinojo, caña limón…) y de frutas de hueso y tropicales. 

Con buena acidez, la sensación en boca es de frescura. Es denso, glicérico y esponjoso que nos envuelve. Muy agradable cuando se consume muy frío, dándonos la sensación de que nos corta las mandíbulas. 

Es un vino fácil de maridar con queso fresco, pescado y mariscos, arroces, incluso con carnes blancas y, por supuesto, con el poemario ‘Viaje a la nada’ , de Elsa López.

Bodegas Tamanca. 21 de julio de 2016

Rincón de 'Un vino para un libro' preparado por el Ayuntamiento de El Paso con ocasión del maridaje.

Rincón de ‘Un vino para un libro’ preparado por el Ayuntamiento de El Paso con ocasión del maridaje.

¿Qué tal este maridaje? En mi caso, puedo decir que comprendí desde un primer momento la intención de unir opuestos en apariencia con la que nace Un vino para un libro, sobre todo en el caso de esta poetisa a la que admiro y respeto, como es Elsa López, porque ella siempre habla con la verdad, y porque, como bien dice Bodegas Tamanca en sus reflexiones sobre su poemario Viaje a la nada y el vino, con ellos “la sinceridad, hoy día tan rara, resplandece sin artificio alguno”.

Elsa López

Conocí a Elsa López cuando trabajaba como periodista en Gran Canaria y Tenerife, ese conocer que da la profesión , desde la distancia y la curiosidad para informar, no desde el corazón inquieto que sueña. En aquella ocasión tuve que escribir sobre dos conferencias que dio, una en la que abordaba el tema de escribir desde una isla y, la otra, sobre ser mujer y escritora. Sus palabras, llenas de esa verdad que nadie quiere escuchar pero todos anhelamos compartir, me atravesaron. Ella es así, no deja indiferente, como a mí  me gustan las personas. Hace un año la entrevisté para una publicación con la que colaboro desde La Palma y, esta vez, decidí acercarme a ella con otra actitud, menos objetiva, más emocional, más humana, más animal, como me terminó reconociendo ella que era en esta etapa de su vida. Comprendí bien estas palabras suyas, como todas las que dice en realidad, porque escucharla nos sintoniza con el mundo que nos rodea, a la vez que nos reafirma con nuestro ser individual.¿Quién no se vuelve cada vez más animal cuando vive la vida? Creo que ella nos enseña a aceptarlo con su presencia, y yo se lo agradezco. Igual que le agradezco el apoyo que siempre ha dado a la literatura, a personas como yo, que me acerqué a su puerta con mi novela en la mano y, aún con sus dudas porque no había leído nada de mí, me aceptó y me ha acompañado como solo ella sabe hacerlo: con la verdad. También le agradezco que estuviera con nosotros, no solo en esta Casa de la Cultura inaugurando  Un vino para un libro (muchas gracias también al Ayuntamiento de El Paso, a Bodegas Tamanca y a la librería Bambi, a todos los que nos acompañan participan con nosotros en esta aventura) sino que le agradezco también que esté en La Palma, viviendo, regalándonos su presencia y su arte.

Cartel del encuentro 'Un vino para un libro', organizado por el Ayuntamiento de El Paso

Cartel del encuentro ‘Un vino para un libro’, organizado por el Ayuntamiento de El Paso

Porque ella vive en La Palma, pero nació en Santa Isabel de Fernando de Poó, Guinea Ecuatorial, pero ha escogido nuestra isla para vivir, aunque sigue viajando allá donde la curiosidad, las amistades, la familia, los amigos, el arte, la lleven. Porque Elsa López también es antropóloga, licenciada en Filosofía y ha recibido premios como el Premio Internacional Ciudad de Melilla, el Premio de Poesía Rosa de Damasco o el Premio de Poesía José Hierro. Además, es presidenta del jurado del Premio Internacional de Poesía Santa Cruz de La Palma, ha sido profesora de Literatura Española en Suiza, directora de la Fundación Antonio Gala….la lista es interminable, como la de todas las personas que viven y se atreven pero es que este 2016 ha recibido la Medalla de Oro de Canarias, que concede el Gobierno de nuestra comunidad autónoma, y que, según ella ha afirmado al recibirla, “se la han dado las gentes de Canarias”. Tiene razón, nosotros se la hemos dado, porque la admiramos y, lo que es más importante, la queremos mucho.  Como novelista y como poetisa, ha inaugurado con nosotros en Un vino para un libro; compartiendo la lectura de sus poemas del libro Viaje a la nada (Ediciones Hiperión) con el maridaje de sus versos que ha realizado especialmente para la ocasión Bodegas Tamanca, con el vino  Tamanca Blanco Selección. Creo que ella estará de acuerdo conmigo en que es una manera, como poco, original de presentar su libro en La Palma, para que, junto con este vino, nos caliente el corazón a todos con ese viaje al corazón del Círculo Polar Ártico del que ella escribe y que nos conduce a un viaje sin igual por ese universo contradictorio que define al ser humano.

 “Escribo en la cubierta. Las manos

y la pluma completamente heladas.

El cerebro no es capaz de colaborar

En la comprensión de tanta belleza” 

Elsa López. Viaje a la nada. Ediciones Hiperión

 

 

Mapa antiguo de Europa

San Borondón y ‘La araña roja’

Surcaba los mares y no dejaba cadáveres a su paso. La araña roja era un navío pirata pero también un veneno que propagaba su maldición allá donde atracaba, convirtiendo en fantasmas a los habitantes de poblados y puertos, de islas y continentes. Decían que era el cofre que contenía todas las enfermedades y que una vez izaba sus velas estas volaban con los vientos que una vez desatara Pandora. Su capitán, Icov Malvatestla, no era un hombre sino un espectro a quien obedecían los esclavos que, con tal de no ir directos al infierno, se habían convertido en su tripulación y buscaban la isla perdida de San Borondón.

Navío del siglo XIX

Esta leyenda había corrido de boca en boca hacía más de cincuenta años, así que cuando La araña roja atracó en el puerto de San Borondon, todos corrieron  a refugiarse en sus viviendas. Sobre el mástil mayor hondeaba la bandera pirata y entre la proa y la popa una veintena de hombres esperaban saltar a tierra sucios y armados hasta los dientes. Icov Malvatestla tenía el pie apoyado sobre el borde de la embarcación y una sonrisa malévola llenaba la expresión de sus ojos. Debía muchas almas a su aliado en el inframundo y se las cobraría todas en aquella isla de leyenda. Había tardado siglos en encontrar San Borondón así que sus habitantes, escondidos y a refugio entre las brumas del océano atlántico, valdrían el doble, sobre todo los niños.

Nadie se defendió, ningún hombre empuñó la espada, pues aquel lugar era una tierra de paz donde no hacían falta ni justicia, ni leyes, ni nada. Los habitantes de San Borondón eran seres puros que concebían la vida y su pueblo como el paraíso en la tierra y solo el respeto orientaba sus actos. La araña roja era en infierno hecho navío por fuerzas que ninguno comprendía, solo sentían que el mal los transformaba en cuanto subían a bordo, encadenados y arrastrados por aquella tripulación fantasma esclavizada. Icov Malvatestla reía y reía satisfecho hasta que un hombre, el último de todos en subir y el único que llevaba sujeto de la mano a un niño lo miró fijamente para decirle:

-Ríe ahora, pero hay fuerzas también que ocultan esta isla a los ojos de los hombres comunes y si has tardado siglos en encontrala para hacernos fantasmas, ten por seguro que ninguna magia oscura te sacará de aquí, al menos en muchos siglos también.

estrellas

Nunca más se ha visto a La araña roja surcar los mares, tampoco nadie ha llegado nunca a San Borondón pero, ¿por qué dudar de su existencia?

rostro en escultura

¿Tienes el interrumpor de la creatividad conectado?

Ahora se habla mucho de la creatividad. Es una aptitud o un talento en alza, pues vivimos en la sociedad de la imagen y de los contenidos, la era de la información que se inició con la generalización del uso de Internet parece haber dado paso al reino de la comunicación a través de la imagen. Y esta comunicación tiene que ser creativa, que no es lo mismo que artística, ¿o sí? Me gustaría abordar esta pregunta desde la escritura creativa, a través del caso concreto de mi novela histórica Lolita Pasión. Si partimos de la base de que creatividad es unir cosas o conceptos diferentes de forma original, o nunca hecha antes, cualquier obra de arte es comunicación pero no toda la comunicación es creativa, o eso creo yo.

Lolita Pasión nace de una historia real, un suceso más bien, que da pie a concebir una historia ficticia. Este hecho, que fue la enfermedad de un familiar y su posterior caída en un estado de inconsciencia del que se despertó preguntando por Lolita Pasión y por la guerra de Cuba, puede servirnos para comprobar qué es eso de la escritura creativa y cómo se diferencia de otros tipos de escritura, como la periodistica, pero también de la escritura de guion de cine, en el que el proceso creativo va más allá, puesto que esta escritura está destinada a cobrar vida en otra obra distinta, que es la película, el cortometraje e incluso el spot televisivo o de internet. ¿Son todas obras de arte? Tal vez no, pero lo que no cabe duda es que todas contarían lo que sucedió, por ejemplo, en el hospital, un hecho concreto y sus consecuencias para el paciente que pregunta por Lolita Pasión y quiénes lo rodean.

Foto de Andrés Cruz

Foto de Andrés Cruz

Como escritora, cuando me contaron lo sucedido a este familiar inmediatamente reconocí que el suceso era susceptible de ser contado. Y es tras este momento cuando la creatividad se pone en marcha. Es algo innato en mi opinión, el buscar hipotéticas respuestas cuando estas se desconocen, o tratar explicar de forma creativa lo inexplicable a través de la razón y la experiencia. Porque después de la lógica llega la imaginación, y esta siempre es creativa sobre todo si entra en juego la inspiración, que es ese interruptor que enciende el cerebro para mirar todo con otro prisma, con el prisma del todo es posible. Lo que nos inspira nos provoca curiosidad y para saciar esa curiosidad deberemos ser creativos, buscar relaciones entre lo que aparentemente no las tiene, y el cómo relacionarlo debe perseguir el objetivo de comunicarlo, porque solo si queremos comunicarlo, compartirlo, será entendido, lo expondremos de forma que se entienda.

En una información periodística no cabe la creatividad más allá de la emoción y del formato, no en el contenido. Porque el contenido debe transmitir en sí mismo, ajustándose a las respuestas que nos conduzcan al conocimuento de la verdad del tema que queremos comunicar, o informar. Las preguntas que constituyen la pirámide de la información: ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? Y ¿Por qué? se utilizan precisamente para eliminar toda elucubración o conjetura, para llevarnos a la fuente. Y también hay que añadir la actualidad de las informaciones, que no dejan espacio para la imaginación; al no haber reposo el cerebro no puede ser creativo para rellenar los huecos. En una obra artística sí, pues del reposo se alimenta la imaginación. Por eso lo que se comunica va más allá de estas preguntas, y se construye una obra en vez de una información. Y una obra es un pequeño universo creado por y para comunicar un hecho y las circunstancias que lo rodean. Aquí son de mucha ayuda los conocimientos de los sofware para escritores, porque en una obra los repasos y añadidos son contínuos, así como las correcciones y los formatos. De ahí que si dedicamos un tiempo a aprender ciertos atajos este será tiempo ganado para escribir sin pensar más que en el contenido.

En Lolita Pasión lo primero que me plantee fue quién es Lolita Pasión y, tras buscarla en los tratados e historia de Cuba, me dediqué a crearla. Por eso es la pregunta que utilizamos en el book trailer, que está planteada de forma indirecta porque queríamos que quien lo viera quisiera descubrir también quién era, que quisiera averiguarlo leyendo la novela claro y, siendo muy atrevidos, viendo los capítulos cuando rodemos la Teleserie, pues la pretendemos llevar a televisión.

Según el informe  Arte y emociones que potencian la creatividad, de la Fundación Botín 2014, los individuos creativos son personas que trabajan desde cualquier disciplina: desde el innovador que diseña un nuevo smartphone, hasta el científico que desarrolla un nuevo tratamiento para la depresión y el directivo que consigue aumentar la productividad de su equipo. Las personas creativas poseen una serie de características de la personalidad que las distinguen de las demás. Son personas dispuestas a vivir nuevas experiencias, personas curiosas y poco convencionales y, normalmente, en su infancia tienen intereses artísticos e intelectuales. Estos atributos personales suelen ser comunes en los individuos creativos en distintos ámbitos: desde las artes, hasta las ciencias y la tecnología. En mi opinión no hay muchas personas que no posean estas cualidades, tal vez sí que no lo demuestren, o que no se dejen llevar por ellas, pero creo que sí forman parte de nuestro ADN.

La imagen también es creativa, parte de una escritura que lo es, y se convierte en una obra diferente que pretende serlo. Pero el proceso es distinto porque la interacción con todo el equipo durante el rodaje y con el espectador, con el público o los seguidores si se trata de internet, es más directa, tiene que moverles lo que ven, porque las acciones también hablan, no sólo las palabras.  De ahí que la estética sea tan importante como las palabras, pues como los aromas que despiertan un recuerdo, la imagen evoca parte de la historia que no se cuenta, de forma que también se narra a través de ella. Y ahí reside la creatividad en las imágenes, en lo que se evoca, ya sea con lo que se ve o con la emoción que sucede en lo que vemos y que despierta nuestras propias emociones al mirarlo. ¿A qué nos referimos si no al decir que una historia o un vídeo nos emocionó? Yo creo que es que logró conectar con nuestras emociones por las experiencias vividas, que despertó nuestra empatía. En el caso de Lolita Pasión es el amor de una hija hacia su padre, y las ganas de vivir de la protagonista a pesar de su timidez y su miedo. Cómo se cuenta, cómo se comunica de forma creativa forma parte de la aventura de soñar, componente indispensable de la creatividad junto con la inspiración; porque aprendemos a soñar jugando, y jugando nuestra imaginación se activa, por lo que encontramos caminos nuevos, diferentes, para contar lo que, en una información periodística solo podríamos narrar tal cuál sucedió y, en el caso de mi familiar, tal vez hablar con algún neurólogo para completar el artículo con las causas posibles, nunca las que podrían ser. El podría es ya terreno para la novela, al igual que la historia de quién es Lolita Pasión y por qué pregunta por ella alguien que despierta de un coma.

Julieta Martín Fuentes con sus compañeros de la Escuela de Cine y Televisión EICTV, en Cuba.

Julieta Martín Fuentes con sus compañeros de la Escuela de Cine y Televisión EICTV, en Cuba.

Finalmente, no me corresponde a mí decir qué es arte, o qué es creativo, o si un ser creativo es también un artista e, incluso, si las imágenes que creamos y que compartirmos son emotivas y fomentan nuestra creatividad. Yo me quedo con la cita de Lawrwn Harris del mencionado informe de la Fundación Botín 2014: «Toda obra de arte que realmente nos conmueve es en cierto grado una revelación: nos cambia». Y cuando creas, eso sí lo puedo afirmar, el principal conmovido es uno mismo; de ahí la necesidad de crear más. También ahí resida tal vez la necesidad de esta nueva era de los contenidos en la que vivimos; porque tal vez la única razón es que el ser humano necesita conmoverse para seguir viviendo, para cambiar, para evolucionar. A mí me sucedió al escribir Lolita Pasión y las otras historias que he creado. Y espero conmoverme más, cambiar más, mucho más.

Elsa López y Ricardo Bravo

Literatura en la literatura. ¿Creaciones que invitan a crear más?

Existe una magia que solo se consigue a través del arte. Sucede como con los virus y los mosquitos. Cuando te contagias, cuando te pican, ya eres suyo; se trata de la pasión creativa, contaminarse con una obra y hacerla tuya, verla con tus ojos e identificarte hasta el punto de que te pertenece y hasta la amas. Es ese acto físico de abrazar un libro al terminar sus páginas,  o dosificarlas para no llegar tan pronto al final, o devorarlas sin tino, a modo de empacho, para releerlas otra vez.

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“Señales: La vida continuaba hablándole con su mejor mirada” es una de esas frases que, a modo de haiku, pero entresacadas tras un proceso de estudio y composición, dan fe de que en una novela histórica como mi Lolita Pasión (Mercurio Editorial. 2015) hay mucho más, incluso de lo que yo he escrito. Belén Lorenzo Francisco en su blog Todas las palabras cuentan busca y crea historias escondidas en los libros de otros; aunque también construye relatos breves Relatos para leer de pie , como ella dice, y que ha reunido en su libro Breve historia de un cuento que soñaba con ser un título (Cartonera Island, 2014 ). Lleva cinco años como blogger desde La Palma y gracias a ello ha conseguido no solo aprender a escribir, sino también disfrutar, divertirse y hacer muchos amigos a los que les gusta lo mismo que a ella. Por eso es literatura dentro de la literatura, porque la literatura es escritura con vida, con mensaje, con esfuerzo, cerebro y corazón; algo que ella hace y que llama microrelatos.

microrelato Belén

Ese es el don que tiene la literatura para llegar directamente, como una flecha, al corazón sensible que se acerca a ella. Y así dio de lleno en Yurena Morales, que convirtió el microrelato que Belén Lorenzo Francisco había extraído del primer capítulo de mi novela Lolita Pasión en el mensaje del marcapáginas que creó para la presentación de Lolita Pasión en El Paso, La Palma. y ese fue el regalo, el detalle creativo con mucha historia y mucha literatura, para quienes quisieran conocer ese día un poco más de esta historia en dos épocas, entre Canarias y Cuba, durante la guerra de 1898 y el año 2000. De ahí que la vida escriba recto sobre renglones torcidos, porque en la presentación por todas partes se leía “La vida continuaba hablándole con su mejor mirada”,  el microrelato que Belén Lorenzo Francisco. Lo tituló “señales”, y también como por arte de magia, esa frase me tranquilizaba cada vez que el día amenazaba con torcerse por la lluvia,  el viento y la falta de opciones para ubicar a los invitados a conocer a Lolita Pasión.

Es la magia de la literatura, que salta de unos a otros y que, de forma clara y directa como esta, o sutil e intuitiva, entra en nuestras almas y nuestros corazones, que sanan con ella.

Presentacion Lolita Pasión en El Paso

Uno de esos momentos imposibles pero soñados y anhelados que sanan, una de esas veces en las que el universo se alinea para crear un evento extraordinario gracias a personas maravillosas que se entregan y se regalan. El periodista Eduardo Cabrera, el poeta Oswaldo Izquierdo, el concejal de Cultura y Patrimonio del Ayuntamiento de El Paso, Andrés Carmona, la escritora y editora Elsa López y el poeta Ricardo Bravo y el maravilloso grupo que nos escuchó, sonriéndonos y soñando realidad literaria. Fue una noche intensa, inolvidable y única…Y la saborearemos, espero, todos juntos poco a poco…como se hace con las cosas buenas. Porque son las personas y las cosas buenas las que crean en nosotros la necesidad de crear más, unen a las personas y renuevan las ilusiones necesarias para que las obras sigan creciendo, abriendo camino libres, creando otras obras nuevas con la mirada de otros, diferente y nueva, que suma siempre.

Así que la noche fue tremenda, casi irreal, de no ser por los reencuentros, los amigos, las conversaciones, los abrazos y la música de Orillas del Son dando y regalando vida y alegría en la terraza Tapas & Trekking de El Paso. Podríamos decir que la presentación tiene una historia en sí misma, o muchas historias; las de los que estábamos allí y las de los que nos llevaron hasta allí y que están en nuestros corazones, también del de Lolita Pasión; que ya ha abierto su propio camino.

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De hecho, también el grupo Orillas del Son recordará esta cita literaria como su primer concierto para la presentación de una novela. ¡Maravilloso! Y nada de esto hubiera sido posible sin el apoyo del Ayuntamiento de El Paso, a través del concejal de Cultura y Patrimonio Histórico, Ándrés Carmona, y la Librería Bambi, con Yurena Morales. Porque la vida nos miró a todos con su mejor sonrisa y porque la literatura no salva vidas pero sí salva almas; por eso tiene vida propia, por eso es de todos los corazones y las mentes a las que reconforta y hace volar para crear nuevas historias.