labios sonriendo

Pasión breve en cuentos para leer V

Se escribe para ser, también para no ser. Hace mucho que dedico mi tiempo libre a imaginar y, sobre todo, a dibujar un mundo en el que lo que uno ama sea protagonista. Así es que soñar ocupa gran parte de mi tiempo pero, sobre todo, me ayuda a que este tiempo que pasa sea más feliz, porque me esfuerzo en convertir en realidad mis sueños. En estos bocaditos de realidad apasionada expreso en cuentos breves cómo en mi día a día miro el mundo tratando de ver más allá, porque siempre hay algo más en lo que miramos, ¿verdad?

En estos meses hemos puesto en marcha, con el Ayuntamiento de Breña Baja, un nuevo ciclo del Taller Infantil de Fomento de la Lectura Para Toda la Familia, me he encerrado mucho más de lo habitual para terminar de escribir mi segunda novela, que ya está en la bandeja de salida de Mercurio Editorial, pero sin dejar de estar en este mundo que pisamos todos; algo nuevo para mí. La realidad es un lugar extraño cuando hace frío y la soledad se cuela por las rendijas, de ahí que escribiera mi primera novela histórica Lolita Pasión para aprender a habitar en ella con la cabeza bien alta, con el calor que él desprende. En este camino no he estado sola y desde aquí quiero agradecer a todas las personas que sueñan y aman también, con esa pasión desbordante que nos convierte en únicos, gracias a lo que amamos. A todos ellos les debo mi libroTravesías. Cuentos para soñadores , con ilustraciones de Anu Jato, y estos bocaditos de pasión con los que trato de devolver en forma de cuentos breves esa fuerza que me regala su apoyo y su compañía. No es fácil la vida, no, pero escribir a mi me ayuda; y aquí estamos para ayudarnos.

La piedra de los versos. En El Paso

La poesía es un arte que guardo para mí. Leerla y escribirla son uno de los pocos placeres que no suelo compartir; no por nada especial, sino porque se trata de una comunicación íntima, un momento en el que el alma se recoge y explota que cuesta mucho decir en voz alta. Muchas veces me quedo sin aliento al leerla, mirando al vacío, agradecida de no ser la única que guarda emociones, de formar parte gracias a lo leído de ese conjunto de seres humanos que padecemos y disfrutamos de lo mismo. Para mí la poesía es el alma de la humanidad que se nos revela en un instante así que, cuando en el Ayuntamiento de El Paso contaron conmigo para escribir La piedra de los versos, en el III Festival dePASO, no pude decir que no. ¿Quién se negaría a que otros quepan en un verso? La tipografía de Castellana Lane materializó mis palabras de forma tan bella que aún sonrío al recordarla escribiendo.

Amanece y se despiertan
la vida y la conciencia. 
Me preguntas si necesito algo. 
-Amor. 
Me miras con ojos de gacela
y yo te devuelvo a las estrellas. 
                                         Versos de Julieta Martín Fuentes

Así que, si al leer esto logro que por un instante algo palpite en tu pecho, o que una imagen entre en tu mente y llegue hasta tus entrañas, me daré por satisfecha. No es fácil, lo sé, pero así es la pasión. Quien la probó, lo sabe.

 

1- La caldera de agua

Bosque de La Palma

Corría desorientada. El frío me calaba los huesos y abría una brecha en mi garganta, obligándome a aullar en cada respiración. Tenía hambre y sed, pero carecía de fuerzas para perseguir alimentos. Miré una vez más a mi alrededor. Las copas de los árboles danzaban con el viento rugiendo apenas. A pesar de mi extenuación lo que me rodeaba era bello, con cierta música de resistencia. Giré varias veces sobre mis patas para encontrar un nido y acurrucarme. Dormí plácidamente y, al abrir los ojos, la dulce cantinela de un riachuelo susurraba que la vida, a veces, continúa también al estar despierta.

2-La serpiente transportadora de corazones voladores

Dibujo de una serpiente transportando corazones en su interior

Escribir sobre lo que conoces para, con la pluma, hacer la digestión de lo vivido. “Vamos a sacarles las emociones de las entrañas. Bienvenidos a casa”, esta fue el saludo con el que nos recibieron la primera vez que asistí a un taller de escritura.

3-  El Llano de las Brujas

Así como la vida crece sobre las tierras de un volcán, así crecen las semillas que has dejado en la primera escritura, sobre la historia creada, aún candente, dentro del borrador de tu novela. Lees lo que escribiste y te sitúas cerca y lejos, sobrevolando un paisaje con pinceladas certeras, de las que se tienen que pensar. Verde, azul, negro y no ya tanto rojo, sino más bien encarnado. Así comienza a latir este nuevo mundo; con lo que dejas y añades, con la magia del alma universal que nos conecta a todos mediante el arte. Y lo sabes, a veces hasta desde la primera frase del libro, como cuando vas en coche y tienes que parar porque el paisaje que está ante ti te ha enamorado, como sucede al ver por primera vez al ser amado, así es en los escritores y lectores. Presentimos que hay que seguir porque, sin saber bien qué es, algo nos ha capturado.

4- Las Dos Fuentes

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Tendremos que crear ese lugar feliz para habitarlo. Habrá desiertos, habrá tormentas, habrá oscuridad y habrá desvelos. Y, sin embargo, en cada paso del camino una fuente, un sol radiante, un océano de estrellas… ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Por qué? Nunca nadie nos lo dirá pero lo sabremos como la naturaleza sabe que todo gira, y que todo vuelve a comenzar.

5- Un lugar llamado Yo

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Dices, y yo escucho. También miras, y yo miro. A veces te pierdes, y yo me voy contando mariposas; me evado con sus alas y parpadeo en su vaivén despreocupado. Luego regreso a este lado como quien abre, el Día de Reyes, la puerta de los regalos. ¿Estará?

6- El espejo que no encajaba en mil pedazos

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En su ir y venir, los corazones rotos siempre encajan en pedazos. Trocitos de marejada, de estrellas en la mirada, de alma descubierta, despedazada. Así viajan, sí. Hasta que un día el espejo que no encajaba en mil piezas te muestra la imagen nítida, perfecta, de cómo ese camino te trajo de vuelta al recorrerlo barriendo tú los cristales.

7- Otros mundos, más nunca en este

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Algún día preguntarán qué fue de aquel calor, de aquella luz y de aquellos domingos en el parque de las atracciones… Entonces, tú me guiñarás un ojo y yo guardaré silencio, pero sonreiré con tinta a las heridas, con ella regresaré al tiovivo. Y hasta yo creeré que solo es tentación, picardía, ensueño. :)
necesidad de abrazo

Pasión breve en cuentos para leer IV

Leer nos abre la mente, porque viajamos con los relatos a otros mundos que no son nuestros y, gracias a ello, aprendemos, poseemos experiencias a las que de otra forma no tendríamos acceso. De ahí que cuanto más leemos más grande se nos hace el corazón, también se hace más flexible nuestro cerebro, somos más abiertos, más sociables. Nunca he visto un elefante, pero sé que poseen una gran memoria. Nunca he caminado bajo una tormenta con rayos y truenos, aunque conozco la sensación de pánico al no encontrar refugio cuando estás en ella. Nunca he disparado un arma, o viajado en un cohete, o montado a caballo…Y, sin embargo, pareciera que todas esas acciones no me son desconocidas.

Viajes son pasiones para aquellos que disfrutamos saboreando otros mundos, dejándonos invadir o colonizar por ellos, porque a la vuelta sabremos, como poco, que hay más, mucho más, aparte de nosotros y de esos lugares a los que alcanzamos con la vista, y con el bolsillo. Por eso a veces me invento mundos, por eso a veces escribo, porque la pasión por la escritura me da vida y ninguna vida merece si no es compartida.

Aquí les dejo una nueva dosis de pasión breve en cuentos para leer. Mi pasión por la lectura y por la escritura, la que me hace sonreír a solas, cuando de mis travesuras me acuerdo. Ojalá rías conmigo porque así es la pasión, y quien la probó lo sabe.

 

Llamando a la Tierra

-Estaba queriéndote -había sonado el despertador. Ella se acercó para abrazarlo con todo su cuerpo. Él le sonrió, aún de espaldas.
-¿Cómo es posible? ¿Estabas queriéndome dormida, a millones de años luz de mi cuerpo?
-Sí. Te estaba acariciando en mis recuerdos gracias al aroma de ti que aún respiro. Escuchando tu voz para tumbarme en su eco, y retumbarme en tus pensamientos. Así hago un viaje sobre los haces de luz que salpicaban en tus pupilas la última vez que hablamos, cuando me sonreíste -entonces, sonó el despertador.

Mujer soñando

Hambre, nada más

Así que aquel pequeño no creía en la existencia de los dragones. Por eso, le pedí que la próxima vez que mirara al cielo se fijara en las nubes; porque, si ponía atención, vería que algunas de ellas tenían forma de alas, también un gran hocico por el que echar fuego, e incluso una cola larga que finalizaba en una flecha. El niño me dedicaba su mejor expresión de desconfianza, pero me estaba escuchando. Entonces le expliqué que los dragones no querían dejarse ver. Sin embargo, en ese momento sobrevolaban nuestras cabezas, quedando solo su estela blanca para que supiéramos que estaban ahí, con toda su magia. El chiquitín fijó sus ojos en mí, incrédulo una vez más, y enseguida alzó su vista. Me confesó que una vez vio un tren allí en lo alto, preguntándome después si los trenes podían volar junto a los dragones.

 

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Cuántica literaria

Un pasillo lleno de puertas, y en cada puerta una historia, una Julieta, un aprendizaje, una aventura, una alegría y un dolor. Ahora resuenan mis golpes en la que más secretos esconde, en la novela de mis pesadillas. Son los aposentos de seres que sobrecogen con las verdades que solo se aceptan con el tiempo. “¿Quién es?”, preguntan con voz amenazadora. “Yo”, respondo fingiendo autoridad. Se ríen porque me conducirán a un final que solo ellos conocen. Entro asustada, pero entro.

Árboles en flor

Apátrida

A la hora señalada, tras su rastro fueron las estrellas. La cercanía de tierra nos afectaba a todos. Demasiado pronto para lanzarse al agua, demasiado tarde para dar marcha atrás y jamás subir a bordo. Alcanzar el punto de partida obliga a hacer balance. No a los que, ebrios de vino, habían extrañado a sus mujeres a golpes con otros marineros. Tampoco a aquellos que ahora reían a carcajadas por su mano favorable, con un palito entre los dientes, sin nada más suerte. Me hacía hacer balance a mí; que había dejado mi hogar, mi fortuna y mi honor con la esperanza de morir en aquel viaje. Pero regresaba con vida para escribir las olas, y mirar con viento.

tumba pirata

La caja de música

Voy a contarte un secreto, pero no debes decírselo a nadie. Da igual cuántas veces te pregunten, da igual lo que indaguen, no te rindas a las zalamerías para sonsacarte. Se trata del mayor enigma de la humanidad, guardado desde el principio de los tiempos en las peñas más hondas, en las cumbres más altas y en los rincones visibles pero invisibles. Y este misterio ha pasado de boca en boca en nuestra estirpe sin que nadie lo haya revelado jamás; porque la supervivencia de los nuestros, de los otros y hasta de aquellos que no queremos, depende de ello. Querrán saberlo, créeme. Siempre quieren. Pero debes recordar que es tu responsabilidad guardarlo, e incluso, olvidarlo hasta que un día te toque contarlo.
Cuando tuvo esta misma conversación años más tarde con el siguiente eslabón de la cadena de supervivientes le confesó que nunca quiso saberlo. Y que, por eso mismo, le había sido tan fácil guardar el secreto.

 

despacho de un escritor

Ningún lobo aúlla en el circo

Te regalo un libro. Ten en cuenta que voy en él. Que en sus páginas dejé lágrimas y sonrisas, que me acompañó en viajes cercanos y lejanos, que me habló cuando las palabras de otros quemaban, cuando las mías odiaban. Que hizo de escudo y espada, que me llenó de ternura cuando llegó la madrugada. Que odié y amé con él. Que me contó la verdad más profunda, más odiosa y más hermosa de todas: que voy a morir, pero que no estoy sola.

Apuntes del escritor

público asistente a las jornadas

Literatura que salva vidas: II Jornadas La Voz de La Mujer

La vida es también con quién hablas, y a quién escuchas. Participar en estas jornadas en La Palma es un placer y una gran oportunidad para crecer, porque cuando el corazón y la mente se abren es un viaje que merece la pena. El programa nos ha dado  la oportunidad de conocernos, de escucharnos, de darnos ese calor tan necesario… Qué semana tan especial ha organizado Karmala Cultura con las II Jornadas La Voz de la Mujer. Desde aquí darles mi enhorabuena porque hemos podido disfrutar de actividades en Los Llanos de Aridane, Breña Baja, Villa de Mazo y Santa Cruz de La Palma con invitados e invitadas de Asia, África, América y Europa. ¡Un verdadero lujo escuchar las experiencias y la sabiduría de estas mujeres creadoras y promotoras del arte y la cultura! Creo que hemos propiciado un diálogo y un intercambio cultural de gran interés, con el que se ha dado voz a mujeres de la literatura, el cine y la música. Además, gracias a ello, hemos reivindicado el derecho de otras mujeres a tener un lugar destacado en el arte y en la sociedad. Es un testigo que tenemos que coger de las que nos precedieron, y que espero que siga pasando de unas manos a otras, de unas mentes a otras, de unos corazones a otros para tener una opinión propia que siempre se escuche

II Jornadas La Voz y La Mujer

Carmen Comadrán, Belén Lorenzo Francisco, Patricia Figuero y yo en la sala el Real 21 de Los Llanos de Aridane. Foto de Karolina Bazydlo.

 

Mi participación en estas jornadas ha sido en el apartado de literatura, que compartí con autoras de la talla de Elsa López, Belén Lorenzo Francisco y Patricia Figuero, así como en la mesa redonda en el que también he conocido un poco más a las invitadas de las otras áreas como las directoras de cine Carmen Comadrán o Aicha Chloé Boro. Aprendí mucho de ellas y estar a su lado, escuchando esa sabiduría que guardan, me estremecía de la misma forma que al abrir un libro, porque me dejaron cautivada desde la primera frase. Es una suerte haber escogido el camino del arte. De hecho, solo por poder disfrutar de su cercanía en instantes como estos merece la pena.

Cartel II Jornadas La Voz y La Mujer

La literatura y la vida

Por eso mismo quiero compartir aquí esas cosas de las que uno no habla, sobre todo cuando se es escritora como yo, un camino que he sido capaz de recorrer gracias a la existencia de mujeres que antes que yo lucharon para darme la oportunidad de serlo. Los libros que he leído escritos por ellas y en los que se las reconoce como artistas son el pilar sobre el que se ha sostenido mi existencia como mujer contadora de historias, como a mí me gusta llamarme.

Estas jornadas son una oportunidad muy emocionante, sobre todo para las personas como yo que escribimos y no nos resulta fácil levantar la voz, porque nuestro medio es escrito. 

Durante toda mi vida, sobre todo en mi juventud y en mi adolescencia, la lectura constituyó para mí un refugio y una fuente de vida, porque no sé en qué momento comenzó a resultarme muy complicado relacionarme con el mundo exterior, con las personas que me rodeaban y comencé a guardarme muchas cosas para mí, casi todo. En este proceso encontré los libros. Sucedió de forma casi casual porque había muchos en mi casa, sobre todo en mi casa de La Palma, en El Paso. Eran libros de mi abuelo; de investigación, de ensayo y de novela. Era la época de vacaciones, cuando venía con mi familia y tenía mucho tiempo libre, así que como me resultaba difícil relacionarme con las personas comencé a leer. Mi formación es básicamente clásica, porque es lo que más había en mi casa y pronto consideré a los protagonistas de esas historias, a esos autores y autoras, como mis amigos y me pasaba la mayor parte del tiempo con ellos. Al leer estas historias me resultaba muy fácil identificarme, sobre todo con los personajes femeninos, cuando explicaban que se sentían atrapadas en sus vidas, encerradas y envidiaban la libertad de la que gozaban los hombres. Me dolía todo lo que leía pero a la vez me gustaba lo que contaban. Claro, eran libros antiguos, clásicos, la mayoría escritos por hombres, pero aun así retrataban este sentimiento femenino con el que yo crecí, sintiendo que estaba atrapada. Luego, a medida que fui creciendo, me fui dando cuenta de que ese sentimiento no era adecuado para mí, porque yo vivía en un mundo, a finales del siglo XX, en el que sí podía hacer esas cosas; por lo menos tenía la posibilidad de hacerlas. Porque en el siglo XX, gracias a los movimientos y la lucha por la igualdad, se había conseguido el voto de la mujer y las mujeres nos habíamos incorporado al mercado laboral; porque yo vivía en un mundo completamente diferente gracias a ellas. Así que estas lecturas me dieron luz pero me dieron obligaciones también. Por eso, comencé a vivir mi vida marcada por estas obligaciones y esta responsabilidad que tenía para con estas mujeres. Porque  yo podía hacer lo que ellas habían soñado; mientras que esas protagonistas se quedaron en los libros, encerradas en las vidas que habían escrito para ellas. Las autoras no habían podido hacer nada salvo expresarse en la literatura. 

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El periodismo como arma

Con esta fuerza que me dieron las mujeres que me precedieron comencé a luchar por lo que quería. De alguna manera esto obró un cambio en mí y lo primero que hice fue escoger una profesión que me daría mucha libertad y que me conduciría hacia lo que quería ser, que era ser escritora. Era algo que yo me callaba, lo decía pero en voz muy baja, porque soy muy terca, y sabía que no iba a dejar de intentarlo. Comencé a trabajar de periodista tras estudiar la carrera de Historia.

Julieta Martín Fuentes contando su historia en las jornadas

Contando mi experiencia en el Real 21 de Los Llanos de Aridane durante las II Jornadas La Voz de la Mujer.

No tenía referencias de mujeres trabajadoras salvo sutiles comentarios; ya que no se hablaba de los problemas ni de las dificultades que entraña trabajar en un entorno en el que coinciden ambos sexos, con un inconsciente colectivo que sitúa a la mujer que trabaja en un plano desde el que se la ha despreciado. Aún así que comencé en el periódico La Provincia, que fue mi primer trabajo. Recuerdo que el primer reportaje largo que me dieron fue precisamente por ser mujer. Acababa de salir de la facultad y tenía muy poca experiencia como periodista pero tuve que escribir el reportaje del Día de la Mujer Trabajadora, el 8 de marzo. Había estudiado historia y sin embargo no sabía por qué se celebraba ese día. Me enteré escribiéndolo de cómo habían vivido las mujeres su proceso de incorporación al mundo laboral y de cómo habían sido castigadas, y en concreto de que la fecha del 8 de marzo reconoce a unas mujeres a las que habían quemado en una fábrica en la época de la revolución industrial. Este reportaje me ayudó a darme cuenta de que yo estaba trabajando, y mis compañeras del periódico también, gracias a que estas mujeres fueron a trabajar, probablemente con miedo, probablemente habiendo sido agredidas anteriormente. Sin embargo, habían seguido yendo, y acabaron muriendo. Todo esto me afecto de manera positiva, me dio mucha fuerza y nunca lo he olvidado.

Portada del libro 'Mujeres en guerra. Más máster da la vida'

Después de publicado, una compañera periodista que hoy sigue siendo mi amiga me vio un poco decidida pero perdida en todo lo que es el mundo laboral cuando se convivimos ambos sexos, sin recursos para superar las limitaciones que muchas veces se nos pone, y nos ponemos, mediante el inconsciente colectivo. Esta amiga me dejó entonces las memorias de Maruja Torres sobre su época de reportera de guerra. Este es el camino más radical, el más difícil y el menos femenino al que en teoría se puede aspirar a ser, ya no solo como periodista sino dentro del mundo de las noticias. Porque estas en una guerra, con todo lo que eso supone en el día a día: sangre, peligro, bombas, sin refugio, sin amigos, en medio de conspiraciones, sin conexión de teléfono…es un peligro viajar sola de vacaciones, imagínate viajar sola para documentar una guerra. Maruja Torres en su libro Mujer en guerra. Más másters da la vida  habla de sus experiencias en la primera línea de combate. Ella estuvo en el apartheid, en África, en los campos de refugiados de Palestina, en el Chile de Pinochet, en Beirut, en el Líbano. Habla desde su punto de vista, con su voz femenina, contando cómo vivió esa situación y cómo se enfrentó a un mundo que había previsto una vida para ella que no le gustaba, así que lucho por vivir la que ella quería, no la que querían los demás. Ese libro ha sido para mí un manual al que he acudido en muchas ocasiones. Primero porque escribe muy bien. Te llega al corazón y te lo rompe, diciéndote todo eso que llevas dentro y que no sabes cómo expresar. Gracias a ella me he atrevido a muchas cosas y he trabajado en redacciones de periódicos, en radios, en gabinetes de prensa; aún hoy lo hago como colaboradora porque es una profesión apasionante en la que puedo verter gran parte de mi universo personal (sobre todo, me obliga a salir de esa cueva en la que tiendo a estar porque en cierta forma sigo siendo esa jovencita a la que le costaba relacionarse con el mundo exterior). Maruja Torres en este libro habla de lo que para ella define a todo escritor, que es tener un punto de vista, creo que si hay algo que define a los periodistas es que lo tenemos. El escritor solo se diferencia para mí en que quiere expresarlo creando un mundo diferente con él, aunque sea sobre el papel. Porque como ella dice, tal vez el mundo sea una porquería, ella dice que una mierda, porque es una escritora muy directa a la que le gusta llamar al pan y al vino. Ella dice que el mundo es una mierda pero que igual merece la pena contarlo. 

Presentación del debate en las jornadas

Carmen Asensio, Dalila Ennadre, María José Manso, Keybis Keba Danso y Patricia Figuero en el Real 21 de Los Llanos de Aridane en las II Jornadas la Voz de la Mujer. Foto de Karolina Bazydlo.

En mi caso, las memorias de mujeres me han servido siempre, me han dado una orientación en un mundo laboral en el que no hay nada escrito; porque apenas llevamos un siglo teniendo una legislación que ampare nuestros derechos, una legislación que hay que seguir ampliando y por la que hay que seguir luchando. Es la base sobre la que alzar la voz y vencer el miedo que nos atenaza cuando suceden injusticias, porque hay personas de todo tipo y necesitamos argumentos, necesitamos leyes para acallar al inconsciente colectivo; porque son muchos siglos diciéndonos qué cosas se pueden hacer y qué cosas no se pueden hacer si eres mujer. Creo que eso es lo que tenemos que luchar por cambiar en nuestro día a día. 

Participantes de Literatura en las Jornadas

Ken Bugul, Elsa López, Patricia Figuero, Belén Lorenzo Francisco y Julieta Martín Fuentes mujeres de la literatura.

Viendo el sueño: ¿Escribir no es vivir?

Tras diez años trabajando como periodista decidí que quería luchar por mi verdadera vocación, que era ser escritora. Sucedieron una serie de acontecimientos en mi vida que me dieron la fuerza necesaria para dejar un tiempo mi trabajo de periodista, que ya me había enseñado a relacionarme con el mundo que me rodeaba y a trabajar en él, y me vine a La Palma a escribir. En ese momento tomé la decisión de que quería escribir exclusivamente durante el periodo que le dedicara a mi primera novela, Lolita Pasión. No conocía personalmente a ninguna mujer que fuera escritora, pero sí tenía a mis amigas de los libros, como yo las llamo. Así que cuando estuve volcada en la escritura, metida con calzador en una sociedad que se dedicaba a cosas más normales, más prácticas sobre todo, no tenía la capacidad para expresar lo importante que era para mí lo que estaba haciendo. Porque volvía a ser aquella jovencita que tenía problemas para relacionarse y comunicarse. Uno comienza a dejar de hablar y después no sabe cómo hacerlo. Así que me volví a refugiar en los libros, que siempre me han dado luz y siempre me han acompañado cuando me pierdo en la vida. Leí muchos libros de biografías de artistas, de ensayos de artistas; sobre todo porque quería ver cómo vivían, cómo habían superado esos obstáculos que se presentan cuando uno pasa del plano soñado al plano real y no se espera lo que sucede pero, sobre todo, no sabe cómo solucionarlo ni a quién preguntar. Porque hay que seguir comiendo, hay que seguir saliendo, hay que seguir hablando con personas que no aceptan lo que uno hace. Uno de estos libros que me fue muy útil es un ensayo de Amparo Serrano de Haro, Mujeres en el arte. Espejo y realidad  . 

Libro 'Mujeres en el arte. Espejo y realidad'

A mí me gusta mucho leer ensayo, tal vez porque soy historiadora, porque hay una parte del pasado que necesito conocer porque escribo novela histórica, también cuentos pero esos se sueñan de otra manera. De los ensayos extraes mucha información para el mundo que estás creando y que debe tener una base real en la novela histórica, real de la vida cotidiana y de la historia de las costumbres. También del por qué de esa historia de las costumbres. Este ensayo del que hablo pertenece al ámbito de la Historia del Arte. La autora hace un recorrido con el que intenta comprender por qué las mujeres han sido a lo largo de los siglos objeto del arte pero no sujetos creadores de arte, sobre todo no han sido reconocidas como tales. Ella analiza el proceso que llevó a silenciar a estas mujeres artistas. Lo define como un libro para personas apasionadas, porque el arte no se puede tratar sin pasión. Para mí es muy interesante cómo clarifica qué tipo de persona se dedica al arte, porque sorprende mucho que a pesar de todos los inconvenientes habidos a lo largo de la historia y de todos los prejuicios y condicionantes hayan habido mujeres que decidieron ser artistas.

Almuerzo en las jornadas

Carmen Comadrán, Elsa López y Tamara Avidad en un almuerzo de las II Jornadas la Voz de la Mujer en Santa Cruz de La Palma.

Una parte de la obra muy interesante es su análisis del siglo XX, cuando las mujeres se han incorporado a la vida pública, gracias a la lucha por la igualdad, a su visualización y a la legislación de sus aportaciones a la historia. Analiza cómo ha influido el punto de vista femenino a los movimientos artísticos de finales del siglo pasado, que es el punto de vista de la diferencia. Porque el dar visibilidad a las mujeres en el arte permite explicar esos problemas que suceden en el ámbito femenino que es necesario contar también. El que hayamos sido reconocidas como sujetos que crean arte también abre la puerta a que otras diferencias, otros grupos con etnias diferentes, con sexualidad diferente, otros grupos sociales que también ha sido ignorados a lo largo de la historia puedan expresarse. Estos movimientos han abierto una vía para que se rechace cualquier tipo de exclusión, algo que ha caracterizado al arte del siglo XX. 

La fuerza del ejemplo: Elsa López

Una vez que me vine a La Palma a escribir y acepté las dificultades que conlleva la elección de vida que yo realicé fui consecuente con ella, o he tratado de ser consecuente con ella. Aquí he tenido la suerte de conocer personalmente a una autora, a Elsa López, a la que ya había tratado profesionalmente en mi carrera de periodista. La entrevisté, a veces lo hemos hablado, en unas jornadas que tuvieron lugar en Gran Canaria sobre escribir en una isla, porque ella ha escogido vivir en La Palma y es un honor tenerla tan cerca en nuestro día a día. También la entrevisté en unas jornadas en Tenerife, en la que ella habló de la mujer y la escritura. Siempre que la escuchaba cuando era periodista sus palabras hacían latir  mi corazón de escritora, que se me salía del pecho. Porque es otra de esas artistas que dice verdades como puños, que se te clavan y no te dejan indiferente, no si estás vivo. Recuerdo que ella hablaba, se lo he recordado también, de que cuando ella escribía en su casa y a veces estaba en su despacho en ese momento en el que te llega la inspiración por fin, igual después de días sufriendo porque la tienes en la punta de la lengua pero no te sale, que en ese momento en el que se entregaba completamente a escribir, alguien abría la puerta para preguntarle si había planchado sus pantalones. El auditorio lleno de mujeres sonreímos, yo también. Son esas cosas del día a día de las que hablo.

Julieta Martín Fuentes. Elsa López y Belén Lorenzo Francisco en las jornadas

Elsa López, Julieta Martín Fuentes y Belén Lorenzo Francisco dan voz a las mujeres de la escritura. En La Sala La Recova de Santa Cruz de La Palma.

Uno elige románticamente ser escritora y cree que será tan fácil como sentarse y hacerlo pero luego viene la realidad, la familia, los amigos, las invitaciones. Todo eso es de agradecer y es maravilloso pero hay que combinarlo con la elección de ser artista, de la literatura; porque no es una vida igual a la de los que nos rodean, porque requiere de mucho espacio para la reflexión y la soledad. De otra manera no podremos crear ese mundo de nuestras obras. De todas las obras de Elsa López  me quedo con la novela Las brujas de la isla del vientoporque cuando la leí todavía estaba en Gran Canaria y recuerdo que sus descripciones de aquellas mujeres, su supuesta locura y sus verdades… yo me lo creía todo. Es la historia de un grupo de mujeres que está encerrada en un siquiátrico, inspirada en entrevistas que ella realizó a personas reales. Al sumergirte en sus palabras te das cuenta de que hay un mundo más allá de ese diagnóstico médico. Ese mundo es lo más grande que me ha regalado a mí Elsa López, el abrir una puerta a la posibilidad de que haya más mundos; porque hay tanto detrás de las personas, y ahí reside la inspiración para mí. Es una obra que tiene mucho que ver con que yo haya venido a escribir a La Palma, porque yo me crié con la brisa de El Paso, y con mi madre diciendo que el viento soplaba tan fuerte para que yo lo escuchara. Así aprendí que el viento te puede contar todas las historias que quieras, o que él quiera.

Libro 'Las brujas de la isla del viento'

Creo que Elsa López es un ejemplo de por qué necesitamos el arte, la literatura, porque pone voz a lo que muchas veces no somos capaces de expresar, ni de entender. Estamos en un camino en el que necesitamos figuras, ejemplos, acudir al arte para comprender y comprendernos mejor. El primer libro que cité, el de Maruja Torres, comienza con una frase que explica esto de lo que hablo. Defiende que escribir es comprender y yo estoy de acuerdo. Porque el arte nos remueve, porque es el camino que hemos tenido siempre para expresar, para comunicar las diferencias. Yo no creo que haya dos personas iguales. Por eso doy las gracias a las personas que se expresan artísticamente, o en su vida diaria, como más les gusta; porque si no nos expresamos, si no nos comunicamos, no vamos a ser capaces de disfrutar de la vida con todo lo que ella nos ofrece. Para eso escribo, para expresarme, para tratar de devolver toda esa vida que a mí me han dado los libros y los autores y autoras que han plasmado en ellos sus inquietudes más profundas. Con ellos me salvaron la vida y ojalá yo pueda salvar también la vida de otras personas. 

Taller Juvenil de Investigación Histórica para Literatura

Literatura histórica: taller juvenil para escribir

La curiosidad es la mejor arma para el aprendizaje y cuando escribes literatura histórica te llenas de ella, te pica, te motiva; porque el relato te pide saber más. Te preguntas si el protagonista del siglo XIX va a caballo o en carro, si utiliza espada y cómo es, si es soldado a qué regimiento pertenece y en qué batallas lucharía…Por eso vas a los libros, por eso aprendes historia sin darte cuenta. De ahí que este sea un recurso impresionante para enseñar a los jóvenes; porque no están estudiando, están creando y a la hora de crear pueden hacer lo que les da la gana. Esto, siempre y cuando lo que cuentan sea coherente con la historia del periodo en el que han decidido que suceden los hechos.

Jóvenes en el Taller de Investigación Histórica para Literatura

Escribir relatos de literatura histórica

El Taller Juvenil de Investigación Histórica para Literatura, que acabo de impartir en la Real Sociedad Cosmológica de Santa Cruz de La Palma con alumnos de 4º de la ESO del Colegio Santo Domingo de Guzmán. La Palmita, me ha demostrado una vez más que si se les deja soñar, los estudiantes siempre te sorprenden. Y es que al final hemos sido conquistadores, piratas, soldados de la Guerra Civil española, emigrantes…Al principio tenían los ojos atentos, folios en blanco y ninguna experiencia escribiendo cuentos. En medio comenzó a despertarse en ellos el gusanillo creativo y me hacían preguntas de fechas, de nombres; esas que solo se te ocurren cuando te estás metiendo dentro de lo que escribes. Porque acabaron con libros abiertos encima de las mesas, bolígrafos en mano y miradas perdidas, llenas de sueños. Escucharlos y orientarlos para que escribieran relatos de literatura histórica me ha dejado mucho más que sonriente, me he quedado boquiabierta y feliz.

Jóvenes en el Taller de Investigación Histórica para Literatura

La curiosidad por la historia de la familia

Según mi experiencia al escribir mi novela histórica Lolita Pasión (Mercurio Editorial), la realidad es un mosaico en el que bien puede suceder cualquier cosa. Empiezas no sé de qué manera; en mi caso, y esto fue lo que les conté a los jóvenes del colegio Santo Domingo de Guzmán. La Palmita, las historias que me había contado mi abuela que había vivido su padre en Cuba me llevaron a investigar más sobre ese periodo histórico. Según mis cálculos, mi tatarabuelo vivió en la isla caribeña hacia la Guerra de Independencia de 1898, algo que me llevó a comparar lo que ella me contaba con lo que leía en los libros. No sé si estudié la carrera de Historia por este motivo, pero sí sé que escogerla tuvo mucho que ver con el hecho de que yo quería ser escritora. Nadie te dice cómo se hace un escritor, porque sin duda se nace con esa vocación, pero el camino para llegar a dedicarse a eso profesionalmente está plagado de incertidumbres y más incertidumbres. Pero siempre puedes soñar, y eso es lo que haces mientras estudias, mientras consigues otros trabajos, mientras vives.

Taller Juvenil de Investigación Histórica para Literatura

De las historias que conoces a la historia de los libros

Esa vida es lo que te permite atesorar emociones y experiencias, preguntas al fin, con respuesta o sin ellas, que llenarán páginas y páginas. Escribir literatura histórica fue para mí natural gracias a estas historias que me contaba mi abuela. De hecho, la tradición oral nutre gran parte de la investigación histórica. Muchas veces, los nombres de los lugares y las preguntas a los ancianos de la zona nos pueden desvelar el origen de un territorio. Luego los contrastaremos con documentos escritos de los archivos y toda clase de publicaciones en las que podamos averiguar algo más. Así se comienzan los estudios sobre un periodo concreto, la investigación histórica es un trabajo que puede llevar años y que ha de hacerse minuciosamente, científicamente diría yo. La investigación histórica para literatura es diferente, aunque en su origen acude igualmente a las fuentes y también puede y debe durar años. Sin embargo, tiene un elemento diferente: la imaginación. En la literatura histórica somos coherentes con la historia, pues contextualizamos el relato, pero lo que contamos no sucedió realmente, no se puede documentar. Con este margen muy ancho y con el “puedes contar lo que te da la gana siempre que suceda con las verdades del período histórico que elijas” comenzamos a soñar con historias en el taller que impartí en la Real Sociedad Cosmológica.

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La historia del lugar en el que naciste

Al tener lugar el taller en la Real Sociedad Cosmológica de Santa Cruz de La Palma, una biblioteca que tiene por principal objetivo la protección y promoción del patrimonio de la isla canaria de La Palma, decidimos orientar a los jóvenes del taller en la narración de un relato que tuviera lugar en nuestra tierra. Por ello, hicimos una selección de los fondos de la institución y de su hemeroteca, que pusimos al alcance de los estudiantes durante toda la actividad. De hecho, este taller posee una segunda parte en la que se califica los trabajos para la evaluación escolar, ya que disponen de un mes para investigar estos documentos en más profundidad. Así, el relato que comenzamos juntos estará mejor adecuado al contexto histórico que cada uno eligió. Enseñar historia a los jóvenes es más fácil si se les ofrecen herramientas para comprender que esta no le es ajena, ayudándoles a encontrar dentro de la documentación histórica sucesos que abran puertas a la imaginación y a la literatura. Por eso acabaron consultando libros de la piratería en Canarias, por eso y porque en Santa Cruz de La Palma hay una réplica a tamaño natural de una de las tres carabelas con las que Cristóbal Colón viajó a América, La Santa María. Ellos la ven a diario al cruzar la ciudad, al igual que otras construcciones que hay en la isla. Igualmente, en agosto de celebra el Día del Corsario y en febrero Los Indianos, ambos con base histórica real y en los que participan todos los habitantes disfrazándose. Que surjan relatos de literatura histórica con este contexto es solo cuestión de tocar las teclas adecuadas y de dar tiempo para que estas se cocinen. Sin duda la mejor tecla es la curiosidad, que surge tras fomentar la complicidad con el grupo.

Jóvenes en el Taller de Investigación Histórica para Literatura

La historia en el cine, en los videojuegos, en la literatura

Se nos olvida que la historia está mucho más cerca de lo que nos imaginamos. No solo en los edificios y en las fiestas populares o patronales de los lugares en los que vivimos, sino también las películas, en las series de televisión, y hasta en los videojuegos. Según mi experiencia como guionista de cine, detrás de todas las producciones de filmes históricos está la figura del asesor histórico. Él es quien orienta en el vestuario, los decorados e incluso en los textos con lo que realmente puede ir o no en los filmes para que lo que se cuenta sea verosímil. Nunca veremos un móvil en películas de la Segunda Guerra Mundial, y los aparatos de comunicación que utilizan los protagonistas, así como las pistolas, por ejemplo, deben ser los de la época; y eso hay que investigarlo. De que sea coherente o no puede depender el éxito de la producción, porque el ojo humano, aún sin saber exactamente lo que sucede, se cree menos lo que no está documentado, sobre todo si se presenta como una película de la Segunda Guerra Mundial y los soldados llevan uniformes actuales.

Taller Juvenil de Investigación Histórica para Literatura

La curiosidad y la complicidad para escribir

Ahí radica el reto y la emoción de escribir literatura histórica o cine histórico. Al impartir un taller, la magia está en que una vez que los jóvenes se ponen a escribir solo hay que dejarles libertad y darles indicaciones sobre la construcción de un relato literario; porque la propia historia les hará levantarse y consultar. No hay nada más emocionante que verlos viajar en el tiempo hasta otra época con sus preguntas; por lo menos para los amantes de la historia. Con esta actividad ha surgido la curiosidad, veremos qué hacen con ella en lo que escriban.

Arco iris

Las Tierras de Osorio y el aceite de la vida

“Cuando llegues a Osorio di que vas de mi parte. Ya les he avisado”. Así que con estas palabras del jefe del clan resonando en su pecho, Traslación emprendió el camino hacia aquellas tierras de leyenda, sangre y fuego. Así es como las imaginaba. Sin embargo, cuando llegó su espesura verde y el aire fresco le robaron el corazón para siempre. Ella llegaba del mar, de alta mar, donde el mundo es azul y el horizonte lejano, con la brisa y la sal como compañeros de viaje, a veces aliados, a veces totalmente en contra. Por eso, sintió que aquel lugar era el paraíso nada más verlo, y respirarlo.

Los habitantes de Osorio eran seres extraordinarios que con todos los recursos de la naturaleza a su alcance, devolvían a la tierra su sustento y su generosidad en cada estación del año, que contaban con tiempos diferentes a los que había en los océanos que ella recorría con su familia marina. Porque en las aguas, solo el día y la noche contaban, porque en la jornada había todo un mundo de cambios que siempre los mantenían alerta, porque había que luchar por la vida mientras saliera el sol y se llenara la noche con su paraguas de estrellas, porque no podían dejarse dominar por la corriente. Pero en aquel lugar de leyenda, al que ella había acudido a buscar a Los Caballos de Fuego que salvarían a los suyos, no parecía importar abandonarse a la celebración y la fiesta, y al día siguiente todos seguían sonriendo porque siempre había comida en la mesa.

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Los Caballos de Fuego poseían el secreto para hacer volar más rápido que el viento las naves del océano. Durante milenios, sus habilidades para transformar el esfuerzo en la sustancia que hacía girar la Tierra los había convertido en legendarios, igual que el lugar donde vivían, mansamente, abrazados a la naturaleza y a sus costumbres de seres salvajes y libres en el tiempo. Hasta allí llegaban todos los habitantes del mar, porque sin su aceite esencial no podían botar sus embarcaciones en las aguas y viajar por el mundo, su mundo ya también después de miles de años. Así que mantenían una alianza por la que, a cambio del coral de las estrellas con el que aquellos comerciaban entre los puertos, los Caballos de Fuego les prestaban, cada dos generaciones, su sabiduría para que se mantuvieran a flote a pesar de los caprichos de los elementos. Y su tesoro era el coral de las estrellas que extraían buceadores expertos de los fondos abisales. Con él, los Caballos de Fuego podían mantener relaciones con otros lugares de tierra firme, porque aunque hubieran decidido mantenerse al margen de las relaciones comerciales, sí habían comprendido que estar ajenos a ellas no beneficiaba a la naturaleza de la vida.

Así pues, Traslación llegó a las Tierras de Osorio a buscar el aceite esencial, como puente y vínculo que une el agua con el cielo, y allí celebraron su llegada con el coral de las estrellas como el arco iris que guarda al final el tesoro de la vida en la tierra.

Durante varias estaciones ella celebró sus fiestas, compartió su pan, durmió en sus lechos, bailó su música y nunca nunca recordó que tendría que regresar al mar con su familia. En ese tiempo también, un caballo de fuego iniciado escuchó sus cuentos sobre las estrellas y las profundidades, sobre el agua llena de sal y sobre la música que traía el viento cuando no se arremolinaba y se lamentaba contra las embarcaciones. Los días plenos de ella y las estaciones apacibles de él, la salada hermosura y la espesura verde de ambas existencias contrapuestas llenaron sus corazones hasta colmarlos, porque se unían en los extremos. Y ninguno quería dejar de sentir la belleza del otro. Ambos eran puentes, ambos eran arco iris, y de celebración en celebración comprendían cómo siendo diferentes eran, sin embargo, iguales.

Caballo

El Caballo de Fuego, llegado el día en el que Traslación tenía que marcharse de Osorio, empaquetó las pocas pertenencias que tenía porque ahora anhelaba ser arco iris de alta mar con ella y así se lo había anunciado al resto de la manada. Ella estaba más abajo esperando a que le dieran el aceite esencial para llevarlo con los suyos, tumbada respirando frescura, tratando de grabar en su memoria tanta belleza así que no lo vio llegar trotando de contento. Se levantó para respirar mejor, para sentir mejor el aire lleno de naturaleza, y respirando se sintió invadida por una singular alegría que la hizo girar y girar hasta caer donde mismo estaba para comenzar a reír. Entonces lo vio. Él se había parado en seco para contemplar a un ser de agua amando tierra firme. Se había quedado allí pasmado, conteniendo su deseo de ir con ella, comprendiendo entonces cómo se convierte el esfuerzo en fuego que hace girar la tierra. Porque a la vez que el miedo entumecía los músculos de sus patas, un calor extremo se apoderó de su pecho y en un abrir y cerrar de párpados llegó junto a ella, que al verlo se levantaba para recibirlo. Entonces la besó.

La manada de Caballos de Fuego los observaba más arriba con la satisfacción de haber sido testigos una vez más del milagro de la vida en Osorio. -Porque no hay opuestos ni lejanos si se tienden puentes y se deja correr al arco iris, ¿verdad mami? -relinchó un potrillo.  -Sí, pequeño -le contestó ella. -Ese es el aceite del que está hecha la vida, cariño.

Elsa López y Ricardo Bravo

Literatura en la literatura. ¿Creaciones que invitan a crear más?

Existe una magia que solo se consigue a través del arte. Sucede como con los virus y los mosquitos. Cuando te contagias, cuando te pican, ya eres suyo; se trata de la pasión creativa, contaminarse con una obra y hacerla tuya, verla con tus ojos e identificarte hasta el punto de que te pertenece y hasta la amas. Es ese acto físico de abrazar un libro al terminar sus páginas,  o dosificarlas para no llegar tan pronto al final, o devorarlas sin tino, a modo de empacho, para releerlas otra vez.

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“Señales: La vida continuaba hablándole con su mejor mirada” es una de esas frases que, a modo de haiku, pero entresacadas tras un proceso de estudio y composición, dan fe de que en una novela histórica como mi Lolita Pasión (Mercurio Editorial. 2015) hay mucho más, incluso de lo que yo he escrito. Belén Lorenzo Francisco en su blog Todas las palabras cuentan busca y crea historias escondidas en los libros de otros; aunque también construye relatos breves Relatos para leer de pie , como ella dice, y que ha reunido en su libro Breve historia de un cuento que soñaba con ser un título (Cartonera Island, 2014 ). Lleva cinco años como blogger desde La Palma y gracias a ello ha conseguido no solo aprender a escribir, sino también disfrutar, divertirse y hacer muchos amigos a los que les gusta lo mismo que a ella. Por eso es literatura dentro de la literatura, porque la literatura es escritura con vida, con mensaje, con esfuerzo, cerebro y corazón; algo que ella hace y que llama microrelatos.

microrelato Belén

Ese es el don que tiene la literatura para llegar directamente, como una flecha, al corazón sensible que se acerca a ella. Y así dio de lleno en Yurena Morales, que convirtió el microrelato que Belén Lorenzo Francisco había extraído del primer capítulo de mi novela Lolita Pasión en el mensaje del marcapáginas que creó para la presentación de Lolita Pasión en El Paso, La Palma. y ese fue el regalo, el detalle creativo con mucha historia y mucha literatura, para quienes quisieran conocer ese día un poco más de esta historia en dos épocas, entre Canarias y Cuba, durante la guerra de 1898 y el año 2000. De ahí que la vida escriba recto sobre renglones torcidos, porque en la presentación por todas partes se leía “La vida continuaba hablándole con su mejor mirada”,  el microrelato que Belén Lorenzo Francisco. Lo tituló “señales”, y también como por arte de magia, esa frase me tranquilizaba cada vez que el día amenazaba con torcerse por la lluvia,  el viento y la falta de opciones para ubicar a los invitados a conocer a Lolita Pasión.

Es la magia de la literatura, que salta de unos a otros y que, de forma clara y directa como esta, o sutil e intuitiva, entra en nuestras almas y nuestros corazones, que sanan con ella.

Presentacion Lolita Pasión en El Paso

Uno de esos momentos imposibles pero soñados y anhelados que sanan, una de esas veces en las que el universo se alinea para crear un evento extraordinario gracias a personas maravillosas que se entregan y se regalan. El periodista Eduardo Cabrera, el poeta Oswaldo Izquierdo, el concejal de Cultura y Patrimonio del Ayuntamiento de El Paso, Andrés Carmona, la escritora y editora Elsa López y el poeta Ricardo Bravo y el maravilloso grupo que nos escuchó, sonriéndonos y soñando realidad literaria. Fue una noche intensa, inolvidable y única…Y la saborearemos, espero, todos juntos poco a poco…como se hace con las cosas buenas. Porque son las personas y las cosas buenas las que crean en nosotros la necesidad de crear más, unen a las personas y renuevan las ilusiones necesarias para que las obras sigan creciendo, abriendo camino libres, creando otras obras nuevas con la mirada de otros, diferente y nueva, que suma siempre.

Así que la noche fue tremenda, casi irreal, de no ser por los reencuentros, los amigos, las conversaciones, los abrazos y la música de Orillas del Son dando y regalando vida y alegría en la terraza Tapas & Trekking de El Paso. Podríamos decir que la presentación tiene una historia en sí misma, o muchas historias; las de los que estábamos allí y las de los que nos llevaron hasta allí y que están en nuestros corazones, también del de Lolita Pasión; que ya ha abierto su propio camino.

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De hecho, también el grupo Orillas del Son recordará esta cita literaria como su primer concierto para la presentación de una novela. ¡Maravilloso! Y nada de esto hubiera sido posible sin el apoyo del Ayuntamiento de El Paso, a través del concejal de Cultura y Patrimonio Histórico, Ándrés Carmona, y la Librería Bambi, con Yurena Morales. Porque la vida nos miró a todos con su mejor sonrisa y porque la literatura no salva vidas pero sí salva almas; por eso tiene vida propia, por eso es de todos los corazones y las mentes a las que reconforta y hace volar para crear nuevas historias.