necesidad de abrazo

Pasión breve en cuentos para leer IV

Leer nos abre la mente, porque viajamos con los relatos a otros mundos que no son nuestros y, gracias a ello, aprendemos, poseemos experiencias a las que de otra forma no tendríamos acceso. De ahí que cuanto más leemos más grande se nos hace el corazón, también se hace más flexible nuestro cerebro, somos más abiertos, más sociables. Nunca he visto un elefante, pero sé que poseen una gran memoria. Nunca he caminado bajo una tormenta con rayos y truenos, aunque conozco la sensación de pánico al no encontrar refugio cuando estás en ella. Nunca he disparado un arma, o viajado en un cohete, o montado a caballo…Y, sin embargo, pareciera que todas esas acciones no me son desconocidas.

Viajes son pasiones para aquellos que disfrutamos saboreando otros mundos, dejándonos invadir o colonizar por ellos, porque a la vuelta sabremos, como poco, que hay más, mucho más, aparte de nosotros y de esos lugares a los que alcanzamos con la vista, y con el bolsillo. Por eso a veces me invento mundos, por eso a veces escribo, porque la pasión por la escritura me da vida y ninguna vida merece si no es compartida.

Aquí les dejo una nueva dosis de pasión breve en cuentos para leer. Mi pasión por la lectura y por la escritura, la que me hace sonreír a solas, cuando de mis travesuras me acuerdo. Ojalá rías conmigo porque así es la pasión, y quien la probó lo sabe.

 

Llamando a la Tierra

-Estaba queriéndote -había sonado el despertador. Ella se acercó para abrazarlo con todo su cuerpo. Él le sonrió, aún de espaldas.
-¿Cómo es posible? ¿Estabas queriéndome dormida, a millones de años luz de mi cuerpo?
-Sí. Te estaba acariciando en mis recuerdos gracias al aroma de ti que aún respiro. Escuchando tu voz para tumbarme en su eco, y retumbarme en tus pensamientos. Así hago un viaje sobre los haces de luz que salpicaban en tus pupilas la última vez que hablamos, cuando me sonreíste -entonces, sonó el despertador.

Mujer soñando

Hambre, nada más

Así que aquel pequeño no creía en la existencia de los dragones. Por eso, le pedí que la próxima vez que mirara al cielo se fijara en las nubes; porque, si ponía atención, vería que algunas de ellas tenían forma de alas, también un gran hocico por el que echar fuego, e incluso una cola larga que finalizaba en una flecha. El niño me dedicaba su mejor expresión de desconfianza, pero me estaba escuchando. Entonces le expliqué que los dragones no querían dejarse ver. Sin embargo, en ese momento sobrevolaban nuestras cabezas, quedando solo su estela blanca para que supiéramos que estaban ahí, con toda su magia. El chiquitín fijó sus ojos en mí, incrédulo una vez más, y enseguida alzó su vista. Me confesó que una vez vio un tren allí en lo alto, preguntándome después si los trenes podían volar junto a los dragones.

 

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Cuántica literaria

Un pasillo lleno de puertas, y en cada puerta una historia, una Julieta, un aprendizaje, una aventura, una alegría y un dolor. Ahora resuenan mis golpes en la que más secretos esconde, en la novela de mis pesadillas. Son los aposentos de seres que sobrecogen con las verdades que solo se aceptan con el tiempo. “¿Quién es?”, preguntan con voz amenazadora. “Yo”, respondo fingiendo autoridad. Se ríen porque me conducirán a un final que solo ellos conocen. Entro asustada, pero entro.

Árboles en flor

Apátrida

A la hora señalada, tras su rastro fueron las estrellas. La cercanía de tierra nos afectaba a todos. Demasiado pronto para lanzarse al agua, demasiado tarde para dar marcha atrás y jamás subir a bordo. Alcanzar el punto de partida obliga a hacer balance. No a los que, ebrios de vino, habían extrañado a sus mujeres a golpes con otros marineros. Tampoco a aquellos que ahora reían a carcajadas por su mano favorable, con un palito entre los dientes, sin nada más suerte. Me hacía hacer balance a mí; que había dejado mi hogar, mi fortuna y mi honor con la esperanza de morir en aquel viaje. Pero regresaba con vida para escribir las olas, y mirar con viento.

tumba pirata

La caja de música

Voy a contarte un secreto, pero no debes decírselo a nadie. Da igual cuántas veces te pregunten, da igual lo que indaguen, no te rindas a las zalamerías para sonsacarte. Se trata del mayor enigma de la humanidad, guardado desde el principio de los tiempos en las peñas más hondas, en las cumbres más altas y en los rincones visibles pero invisibles. Y este misterio ha pasado de boca en boca en nuestra estirpe sin que nadie lo haya revelado jamás; porque la supervivencia de los nuestros, de los otros y hasta de aquellos que no queremos, depende de ello. Querrán saberlo, créeme. Siempre quieren. Pero debes recordar que es tu responsabilidad guardarlo, e incluso, olvidarlo hasta que un día te toque contarlo.
Cuando tuvo esta misma conversación años más tarde con el siguiente eslabón de la cadena de supervivientes le confesó que nunca quiso saberlo. Y que, por eso mismo, le había sido tan fácil guardar el secreto.

 

despacho de un escritor

Ningún lobo aúlla en el circo

Te regalo un libro. Ten en cuenta que voy en él. Que en sus páginas dejé lágrimas y sonrisas, que me acompañó en viajes cercanos y lejanos, que me habló cuando las palabras de otros quemaban, cuando las mías odiaban. Que hizo de escudo y espada, que me llenó de ternura cuando llegó la madrugada. Que odié y amé con él. Que me contó la verdad más profunda, más odiosa y más hermosa de todas: que voy a morir, pero que no estoy sola.

Apuntes del escritor

manos de mujer sobre el pecho

Pasión breve en cuentos para leer III

Leer salva vidas, o por lo menos las entretiene. Puede que sea solo la posibilidad, el diálogo con las palabras, las reflexiones de otros que encajan con nuestras dudas… el viaje más allá de la lectura, acompañados, a otros mundos que no sabíamos que existían y a los que siempre podemos volver. Es cierto que hay aventuras todos los días en la vida cotidiana, pero eso lo averigüé después. Primero leí como otros las habían vivido, me entretuve escapando a sus mundos para después crear los míos.

Así que si lo primero es leer, el origen de todas mis pasiones está en la palabra, o más bien en el significado de la palabra, o más bien en la emoción que me provoca la palabra. Por lo menos la pasión para mí. Cada uno sabe, o debería saber, qué le provoca pasión. Desde aquí les animo a buscar la repuesta en estos cuentos de pasión breve para leer. Son el origen y lo que mantienen abonada mi pasión por la escritura. Espero que el viaje sea productivo y que, a la vuelta, vivan más intensamente la vida. De eso se trata, ¿verdad? De vivir, al fin y al cabo, para eso estamos aquí.

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La suerte viaja descalza

Se paró frente al árbol situado en medio. Había una joven girando alrededor del tronco, sobre sus patines. Cada vez más rápido y cada vez más lejos. Una anciana llegó a su lado para mostrarle un trébol de cuatro hojas; lo guardaba en su seno, como un tesoro de su corazón. Levantó la cabeza buscando el cielo y advirtió que las ramas estaban repletas de ellos. Bajó la mirada y una niña los deshojaba risueña sentada en el suelo. No era una plaza cualquiera, era el portal del tiempo. Escuchó un frenar de coches, gritos y el sonido de una sirena… Cogió la flor y la guardó en su pecho.

Mujer en campo de flores

La sangre en las flores

En primavera nacen los dragones, después del invierno bebiendo la sangre de la tierra. Por eso es necesaria la oscuridad más profunda, la marea más revuelta y el silencio más rotundo. Porque hay un todo que se mece en las estrellas, que cae del cielo a cuentagotas desesperando al alma, que tarde o temprano se despierta.

-¿Y si no lo hace? -preguntó el unicornio.
-Si no lo hace nadie vendrá a ayudarnos -respondió su sombra.

Así que el corcel, que guardaba todos los secretos de la magia en su cuerno, se arrodilló para rezar.

grupo de ciclistas

Fiesta en la piscina

¿Cómo sé que tenemos una habitación reservada en la nave del tiempo? Una suite, una isla y una boca del infierno hacia el agujero negro del: “Y sin embargo, ¡viva la vida!”. No lo sé por el lujo o las inmejorables vistas. Lo sé por las pequeñas cosas. Un recuerdo valioso apenas sucedido, el abrazo que se convierte en horno aterciopelado y fresco, la conversación que da nombre a doña Esperanza, la que siempre vuelve. Porque late y duele mientras los demás camarotes están llenos, hay fiesta en la piscina y alguien canta que allí nos vemos.

Libros variados

Esos susurros nuestros

Reconozco que ya estoy perdida en lo que escribo, que entro y salgo de un mundo paralelo que me abraza y me reconforta. Es mi segunda novela histórica, y sus personajes, que me llaman, me guiñan un ojo, se sitúan detrás y al lado de las personas que conozco, de mis trabajos cotidianos. Me reclaman que cuente su historia. Entonces, les pido por favor esperen a la noche, a la hora bruja, a cualquier otro momento. No me hacen caso. Me tiran del corazón, me obligan a levantarme y apuntar sus suspiros de vida en papeles que riegan toda la casa. Suspiros de vida que crearán vida en las páginas.

Encontramos historias y significados leyendo. Nuestros personajes nos hablan pero hay que estimularlos. Leo todo lo que encuentro, y a veces ellos están en todo lo que leo sin darme cuenta. Porque me queda poco pero he de decir no sé cómo acaba. Solo ellos lo saben, y me lo dicen cuando quieren. Por eso me caen bien, y por eso termino escribiéndolos.

cuadro de mujer con espada

La respuesta

Levantaba los párpados y todos sabían quién era. Miraba de frente siempre un largo rato antes de hablar, y guardaba su sonrisa con la misma cautela que su espada. Una vez que la desenvainaba no solía quedar títere con cabeza, ni corazón latiendo. Un día le pregunté por qué se había hecho a la mar. Solo aquella vez me atreví a dirigirle la palabra sin que me hablara primero. Pensé que me abofetearía por hacerlo. Tras clavar sus ojos como dagas en los míos como solía hacer, me respondió: -Para vivir, chico. Para vivir.

Duende con estrellas

Receta primera

Había una vez, en el Reino de No Me Olvides, un Limón bailando en armonía perfecta con Azúcar. Hasta ellos llegó Media Docena de Huevos, huyendo de Doña Canela. Según contaron, la habían conocido nada más salir del Reino de Mañana Siempre Mejor. Ella fue quien les anunció que iban a romperlos. Por eso escaparon, rodando como pudieron.

-A ti te exprimirán y a ella la quemarán – les auguró la rama de especia nada más llegar al grupo.
-¿Cómo sabes eso? -preguntó valiente la fruta.
-Porque lo dice Receta.
-¿Quién es Receta? -quiso saber Azúcar mientras Media Docena de Huevos trataba en vano de seguir rodando. Era el final aquellas tierras.
-Es la novia de Sabor, Y te enseña que siempre gana la mezcla.

edificios en perspectiva

La casa que quería ser

Era la única casa de la manzana con frontón y ventanas sonrientes. Cuando se llegaba caminando a través del puente que conducía hasta ella, ya a mucha distancia, se advertían sus diferencias no solo por la gran sonrisa, sino también porque en vez de brillar saludaba, y en vez de acariciar el cielo enviaba besos casi casi a ras de suelo. Así que pese a ser la más vieja de todas era todavía envidiada por los demás edificios, sobre todo por sus fachadas. Ella tenía historia, alma, corazón y vida; algo que las demás anhelaban y, por eso, la despreciaban o eso le susurraban sus columnas, protegiéndola cuando se desconsolaba queriendo ser como los rascacielos que la rodeaban para poder jugar con ellos por la noche, bajo la mágica luna llena, una vez al mes, cuando todos dormían y otra metrópolis se despertaba. Entonces, las estructuras danzaban hasta que el rocío de la madrugada las denvolvía entre brumas a su condición de hogares, oficinas, centros comerciales o centros de recreo, de estudios, de lo que fuera para quedarse mudas a la vista de todos. Desde sus pequeñas vistas las escuchaba reír, porque en vez de valorar sus sólidos cimientos se burlaban de su pequeñez, llegando hasta el extremo de criticar las continuas visitas a su anormal apariencia. Pero eso no lo escuchaba la colonial excepción, que callaba siempre sin dejar nunca de sonreírlas para agradarlas y que la aceptaran, a ellas y a los que entraban a conocerla.

luna llena

La casita era popular, sobre todo, en primavera, cuando los viandantes salían de sus refugios para disfrutar del renacimiento que trae consigo la estación de las flores. Por eso, muchos acababan cerca del puente, en las orillas del río, al otro lado de los rascacielos y, entre ellos, aquella que sonreía parecía abanarles; porque siendo la única que no se cuadraba con la perspectiva del resto, era la que más destacaba. Y una vez más, algunos lo cruzaban y llegaban hasta ella. Al marcharse y llegada la noche, el resto de los edificios volvían a reírse, a cuchichear desde el desconcierto, a indignarse porque era la única que no seguía las estrictas normas de construcción impuestas por los nuevos y revolucionarios diseños de las ciudades modernas. Pero la casita se mantenía en silencio y no perdía la esperanza de jugar con ellas algún día; tenía la fuerza de sus cimientos profundamente enterrados, más abajo del asfalto desde hacía siglos. A veces alguna de las otras se dirigía directamente a ella, pero la casa, temerosa, no contestaba. Sus columnas se sujetaban entonces fuertemente del frontón bajo el que nacían para que nadie la indispusiera. Hasta que un día llegaron varias palas excavadoras, llamadas por el consejo de constructores de la modernidad. Entonces, al primer golpe de muro la casa reaccionó.

-¡Ay! -los vehículos seguían avanzando, desprendiendo sus cimientos. -¡Ay! -repitió. El rascacielos que había al lado se sorprendió tanto que tuvo que afirmar:

-Vaya, hablas y todo.

-Claro que hablo.

-¿Y por qué siempre estabas callada?

-¿Y para qué hablar?

-Bueno, para conocerte.

-Pero si ustedes ya lo decían todo. ¡Ay! -volvió a quejarse cuando una pala le dio de lleno.

-¿Te duele? -preguntó el rascacielos del otro lado.

-Sí, mucho. ¡Ay!

-Lo siento. No lo sabía.

-¿Qué no sabias? ¡Ay!

-Qué algo podía dolerte como siempre reías…

-Bueno, no se me da bien hablar. ¡Ay!

Las grúas y los andamios se reproducían por momentos y los edificios, al ver aquel ataque directo a uno de los suyos, comenzaron a inquietarse, corriendo la voz de unos a otros sobre el derrumbe de la casita. Porque por diferente que fuera, aquella era una construcción con cimientos y estructura, que latía y sufría.

-¡Ay! -comenzaba a quedar en pie tan solo la fachada, colonial y risueña, de gruesas columnas y distinguida escalinata de acceso. -¡Ay, ay! –elevó el quejido tan fuerte que su lamento llegó hasta el último rascacielo, hasta la última vivienda ajardinada.

Una de las palas excavadoras se dirigía hacia el centro de la sonrisa de la casita, justo hacia la puerta de su sonrisa cuando, de pronto, una gran sacudida zarandeo las máquinas, que acabaron boca a bajo, como parte del estómago de las habitaciones ya vacías. Una voz ronca y profunda se alzó desde el otro lado del puente, donde uno de los edificios principales de la ciudad, el antiguo Ayuntamiento, convertido en museo de arte histórico, se movía a ambos lados como si una ráfaga de viento le sacudiera bruscamente.

-Dejen de molestar a la casa colonial -lanzó. -¡Es un tesoro!

Mientras los rascacielos que la guardaban se mantenían en silencio, la otra pala excavadora cayó también en el hoyo que ella misma había provocado con la siguiente embestida. Pero la casa lloraba, solo quedaba de ella la fachada con gruesas columnas y un amago de sonrisa.

-Muchas gracias -logró por fin decir.

-¿Cómo pueden tratar así a una de los nuestros? -ahora todo era silencio. -Deben enmendar el mal.

-¿Qué mal? -preguntó uno de los rascacielos más altos.

Ya nadie valora la belleza de sus diferencias.

-Pero si es el centro de atención a este lado y al otro del muelle.

-¿Eso es verdad?-preguntó el museo a la casita que, sonrojada, miraba atónita a los edificios que nunca habían querido jugar con ella, o eso creía.

-No, bueno, no sé -su voz se alzó, tímida, a través de las columnas protectoras.

-Sí, sí lo es -aseguró su vecino, el banco.

rascacielos

Porque no te has atrevido a hablar han puesto en marcha las grúas y los tractores y las palas. Ellas vinieron a cumplir la ley de construcciones en nuestra ciudad. ¿Quieres que te derriben?

La casita comenzó a llorar. -Ya me han derribado -dijo al fin como respuesta.

-Eso ha sido una medida extrema -reconoció  la calle entera, y hasta el puente.

Pues solo nosotros podemos ponerle remedio, porque uno de los nuestros está herido de muerte -sentenció el museo.

En efecto, la casa permanecía en pie tan solo mantenida por su fachada aunque ya no sonreía. Tenía cerradas las ventanas y su puerta permanecía abierta, como una herida sangrante por la que se le escapaba no solo la alegría sino también la vida que evocaba como testigo de otros tiempos.

Unos días después de que se marcharán las palas excavadoras la casa volvió a sonreír, volvió a hacerlo incluso desde lejos. Y es que tras debatirlo durante un abrir y cerrar puertas de ascensores, los rascacielos decidieron arreglar el problema a su manera. Se les había ocurrido crear un accésit a la ley de construcciones municipales. Ahora uno de ellos estaba abrazado a las entrañas vacías de la casa colonial, y había quedado unido de tal manera a ella que ahora su fachada sonreía pero con otra expresión, más que de alegría era esa expresión que cuenta que el que la dibuja ha sido testigo de un milagro.

Y así nació la leyenda de la casa estupefacta, en otro tiempo solitaria entre la selva de rascacielos y a partir de entonces aceptada por ellos sin perder su esencia ni siquiera con luna llena, cuando los edificios de la ciudad cobraban vida para bailar con el viento hasta el rocío de la mañana. La historia de cómo convive una casa colonial con una construcción dentro que acaricia el cielo, esa, esa es otra historia.

(Este cuento está inspirado en una conversación mantenida con Carmen Pinedo y Ana Mª Pinedo con motivo de la inspiradora entrada compartida por la primera, a través de mi perfil social de Lolita Pasión en google+. Muchas gracias desde aquí a las dos por su complicidad, por sentir y escribir dándonos aliento a los demás)

 

 

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La rebelión de las palabras

Érase una vez, en una galaxia muy lejana, un planeta en el que las letras y las vocales convivían en paz y armonía con los seres humanos, a los que servían generosamente por propia voluntad reunidos en familias. Estas eran llamadas conmúnmente palabras, y a su vez se agrupaban en clanes denominados frases y hasta en discursos, la realeza de la especie pronunciada. Sin embargo, un día comenzaron a ser secuestradas y con horror se vieron también mutiladas e ignoradas, pues los hombres habían evolucionado y, como siempre, ellas eran las últimas en enterarse. Por eso, las tildes contactaron con los signos de puntuación, los peones de este pequeño mundo dentro del mundo de la expresión, y ambas concluyeron que, según iban las cosas con el lenguaje, pronto serían aniquiladas; pero no solo ellas, sino todas las manifestaciones gramaticales ya que con cuantas más familias y clanes contactaban, más comprendían que los crímenes afectaban a todos los estadios de su sociedad escrita e incluso oral. Los humanos ya no las valoraban y, lo que era peor, habían creado una subespecie, denominada “los emoticonos” y definido enlaces internos indecorosos llamados “hasgtag”, que prácticamente constituían la pornografía para el lenguaje libre al prestarse a mantenerse unidos a través de un índice mediante cualquier tecnología e, incluso, a aparecer en listados como si de anuncios clasificados se tratara. Ahora con una palabra y un único símbolo la comunicación quedaba a la vista para siempre, aunque las palabras no contaban, pues nadie les había preguntado sobre este nuevo tratamiento.

portada de libro

Así es que los acentos, las tildes y los signos de puntuación fueron a ver a los discursos, los últimos de la escala verbal, o los primeros según se mire, caballos del lenguaje en el tablero de la representación imposible de las emociones humanas. Cuando les contaron lo sucedido se quedaron muy sorprendidos, porque aunque conocían las noticias sobre crímenes, amputaciones y desapariciones de palabras, nunca creyeron que se debiera a algo más que a gamberradas de adolescentes rebeldes que se niegan a entrar en el mundo de la comunicación adulta. ¡Pero un holocausto de palabras! ¿Cómo iba a expresarse nada coherente sin ellas? No podían permitirlo.
Tras muchas reuniones y debates sobre quién y cómo manifestarían la repulsa de la gramática por los nuevos y peligrosos usos, y tras valorar seriamente una huelga ortográfica y hasta la omisión permanente de los signos de puntuación, ambas propuestas fueron rechazadas. La ortografía era útil, porque todos se percatarían inmediatamente de su ausencia, pero solo conseguirían ensuciar el mensaje ya que era bien sabida la costumbre humana de quedarse en la forma y no llegar al fondo si esta fallaba. Y no les darían una excusa tan fácil para ignorar sus demandas. Sin embargo, los signos de puntuación eran una buena opción al principio. Aunque escasos, una incorrecta disposición de los mismos afectaría a la respiración y la comprensión de las lecturas por parte de los humanos. Así que eran  indispensables y notorios. Pero finalmente no contaron con ellos porque ninguna familia de palabras quería dañar al ser humano y mucho menos a su comunicación. Habían sido creados para eso por lo tanto, ¿no se perjudicarían a ellos mismos perjudicándola?

Y de pronto, las mayúsculas se levantaron para ofrecerse como voluntarias en la batalla por la dignidad del lenguaje. Argumentaron que si se ponían en huelga todos los humanos se darían cuenta de que algo sucedía con las palabras, además de enviar un mensaje claro y contundente sobre la importancia del buen uso de la gramática en la comunicación porque, ¿quién quería que todas las palabras fueran iguales? Los signos de puntuación movieron negativamente la cabeza, los acentos y las tildes también pero las familias y los clanes tardaron un poco en responder. Se habían dado cuenta de que no eran iguales. Nadie se los había dicho antes.

palabras escritasEntonces el discurso se puso en pie para agradecer la colaboración de todos los miembros de aquel mundo de seres que expresan y ordenó dejar para más adelante las manifestaciones de disgusto a los seres humanos. Al fin y al cabo, el discurso era el Rey del Lenguaje y el lenguaje está vivo, con lo que habría que aceptar su evolución y hasta las desapariciones y amputaciones de palabras y letras por el bien de la continuidad de la comunicación. Tras un largo silencio, una palabra alzó la voz. Era el tiempo, que no tenía tan claro la supervivencia de la comunicación tal y como las letras y las vocales la conocían, por lo que solicitó una audiencia privada con el discurso. Claro, fue convocado para más adelante en un encuentro que hizo historia, pero la historia de ese encuentro, esa, esa es otra historia.

rostro en escultura

¿Tienes el interrumpor de la creatividad conectado?

Ahora se habla mucho de la creatividad. Es una aptitud o un talento en alza, pues vivimos en la sociedad de la imagen y de los contenidos, la era de la información que se inició con la generalización del uso de Internet parece haber dado paso al reino de la comunicación a través de la imagen. Y esta comunicación tiene que ser creativa, que no es lo mismo que artística, ¿o sí? Me gustaría abordar esta pregunta desde la escritura creativa, a través del caso concreto de mi novela histórica Lolita Pasión. Si partimos de la base de que creatividad es unir cosas o conceptos diferentes de forma original, o nunca hecha antes, cualquier obra de arte es comunicación pero no toda la comunicación es creativa, o eso creo yo.

Lolita Pasión nace de una historia real, un suceso más bien, que da pie a concebir una historia ficticia. Este hecho, que fue la enfermedad de un familiar y su posterior caída en un estado de inconsciencia del que se despertó preguntando por Lolita Pasión y por la guerra de Cuba, puede servirnos para comprobar qué es eso de la escritura creativa y cómo se diferencia de otros tipos de escritura, como la periodistica, pero también de la escritura de guion de cine, en el que el proceso creativo va más allá, puesto que esta escritura está destinada a cobrar vida en otra obra distinta, que es la película, el cortometraje e incluso el spot televisivo o de internet. ¿Son todas obras de arte? Tal vez no, pero lo que no cabe duda es que todas contarían lo que sucedió, por ejemplo, en el hospital, un hecho concreto y sus consecuencias para el paciente que pregunta por Lolita Pasión y quiénes lo rodean.

Foto de Andrés Cruz

Foto de Andrés Cruz

Como escritora, cuando me contaron lo sucedido a este familiar inmediatamente reconocí que el suceso era susceptible de ser contado. Y es tras este momento cuando la creatividad se pone en marcha. Es algo innato en mi opinión, el buscar hipotéticas respuestas cuando estas se desconocen, o tratar explicar de forma creativa lo inexplicable a través de la razón y la experiencia. Porque después de la lógica llega la imaginación, y esta siempre es creativa sobre todo si entra en juego la inspiración, que es ese interruptor que enciende el cerebro para mirar todo con otro prisma, con el prisma del todo es posible. Lo que nos inspira nos provoca curiosidad y para saciar esa curiosidad deberemos ser creativos, buscar relaciones entre lo que aparentemente no las tiene, y el cómo relacionarlo debe perseguir el objetivo de comunicarlo, porque solo si queremos comunicarlo, compartirlo, será entendido, lo expondremos de forma que se entienda.

En una información periodística no cabe la creatividad más allá de la emoción y del formato, no en el contenido. Porque el contenido debe transmitir en sí mismo, ajustándose a las respuestas que nos conduzcan al conocimuento de la verdad del tema que queremos comunicar, o informar. Las preguntas que constituyen la pirámide de la información: ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? Y ¿Por qué? se utilizan precisamente para eliminar toda elucubración o conjetura, para llevarnos a la fuente. Y también hay que añadir la actualidad de las informaciones, que no dejan espacio para la imaginación; al no haber reposo el cerebro no puede ser creativo para rellenar los huecos. En una obra artística sí, pues del reposo se alimenta la imaginación. Por eso lo que se comunica va más allá de estas preguntas, y se construye una obra en vez de una información. Y una obra es un pequeño universo creado por y para comunicar un hecho y las circunstancias que lo rodean. Aquí son de mucha ayuda los conocimientos de los sofware para escritores, porque en una obra los repasos y añadidos son contínuos, así como las correcciones y los formatos. De ahí que si dedicamos un tiempo a aprender ciertos atajos este será tiempo ganado para escribir sin pensar más que en el contenido.

En Lolita Pasión lo primero que me plantee fue quién es Lolita Pasión y, tras buscarla en los tratados e historia de Cuba, me dediqué a crearla. Por eso es la pregunta que utilizamos en el book trailer, que está planteada de forma indirecta porque queríamos que quien lo viera quisiera descubrir también quién era, que quisiera averiguarlo leyendo la novela claro y, siendo muy atrevidos, viendo los capítulos cuando rodemos la Teleserie, pues la pretendemos llevar a televisión.

Según el informe  Arte y emociones que potencian la creatividad, de la Fundación Botín 2014, los individuos creativos son personas que trabajan desde cualquier disciplina: desde el innovador que diseña un nuevo smartphone, hasta el científico que desarrolla un nuevo tratamiento para la depresión y el directivo que consigue aumentar la productividad de su equipo. Las personas creativas poseen una serie de características de la personalidad que las distinguen de las demás. Son personas dispuestas a vivir nuevas experiencias, personas curiosas y poco convencionales y, normalmente, en su infancia tienen intereses artísticos e intelectuales. Estos atributos personales suelen ser comunes en los individuos creativos en distintos ámbitos: desde las artes, hasta las ciencias y la tecnología. En mi opinión no hay muchas personas que no posean estas cualidades, tal vez sí que no lo demuestren, o que no se dejen llevar por ellas, pero creo que sí forman parte de nuestro ADN.

La imagen también es creativa, parte de una escritura que lo es, y se convierte en una obra diferente que pretende serlo. Pero el proceso es distinto porque la interacción con todo el equipo durante el rodaje y con el espectador, con el público o los seguidores si se trata de internet, es más directa, tiene que moverles lo que ven, porque las acciones también hablan, no sólo las palabras.  De ahí que la estética sea tan importante como las palabras, pues como los aromas que despiertan un recuerdo, la imagen evoca parte de la historia que no se cuenta, de forma que también se narra a través de ella. Y ahí reside la creatividad en las imágenes, en lo que se evoca, ya sea con lo que se ve o con la emoción que sucede en lo que vemos y que despierta nuestras propias emociones al mirarlo. ¿A qué nos referimos si no al decir que una historia o un vídeo nos emocionó? Yo creo que es que logró conectar con nuestras emociones por las experiencias vividas, que despertó nuestra empatía. En el caso de Lolita Pasión es el amor de una hija hacia su padre, y las ganas de vivir de la protagonista a pesar de su timidez y su miedo. Cómo se cuenta, cómo se comunica de forma creativa forma parte de la aventura de soñar, componente indispensable de la creatividad junto con la inspiración; porque aprendemos a soñar jugando, y jugando nuestra imaginación se activa, por lo que encontramos caminos nuevos, diferentes, para contar lo que, en una información periodística solo podríamos narrar tal cuál sucedió y, en el caso de mi familiar, tal vez hablar con algún neurólogo para completar el artículo con las causas posibles, nunca las que podrían ser. El podría es ya terreno para la novela, al igual que la historia de quién es Lolita Pasión y por qué pregunta por ella alguien que despierta de un coma.

Julieta Martín Fuentes con sus compañeros de la Escuela de Cine y Televisión EICTV, en Cuba.

Julieta Martín Fuentes con sus compañeros de la Escuela de Cine y Televisión EICTV, en Cuba.

Finalmente, no me corresponde a mí decir qué es arte, o qué es creativo, o si un ser creativo es también un artista e, incluso, si las imágenes que creamos y que compartirmos son emotivas y fomentan nuestra creatividad. Yo me quedo con la cita de Lawrwn Harris del mencionado informe de la Fundación Botín 2014: «Toda obra de arte que realmente nos conmueve es en cierto grado una revelación: nos cambia». Y cuando creas, eso sí lo puedo afirmar, el principal conmovido es uno mismo; de ahí la necesidad de crear más. También ahí resida tal vez la necesidad de esta nueva era de los contenidos en la que vivimos; porque tal vez la única razón es que el ser humano necesita conmoverse para seguir viviendo, para cambiar, para evolucionar. A mí me sucedió al escribir Lolita Pasión y las otras historias que he creado. Y espero conmoverme más, cambiar más, mucho más.

Mujer disfrazada

La Creatividad Curiosa y la Costumbre

Érase una vez, hace muchos, muchísimos años, un camino en el que los amigos lo compartían todo mientras jugaban y se reían; sobre todo la Primera Despierta y el Amigo Primero, al que había conocido gracias a la creatividad un día lluvioso, al final del invierno. Todos se divertían al fin porque había superado el Primer Problema, hasta tal punto que se lo llevaban con ellos, dejando por fin atrás el Mercado de las Almas; donde los miedos y la tristeza ahogaban a los solitarios. Sin embargo, este no era el caso de nuestros amigos, pues la fuerza que los mantenía les daba el valor necesario para ir en busca de ayuda y volver con ella más allá del Pequeño Mundo Hecho ya que en el Gran Universo por Crear todo era posible. Por eso, la Creatividad iba con el grupo, porque ella era los guiaba y porque ella cambiaría para siempre el rumbo de sus Pequeños Destinos Hechos.

La Creatividad era una dama voluntariosa pero, sobre todas las cosas, era muy, muy curiosa. Llevaba años esperando a que los Hacedores volvieran al Gran Universo por Crear para ver de qué eran capaces; pues su abuela la Imaginación, le había contado durante miles, millones de años, cómo podría ser la galaxia si los seres que creaban volvían a recorrerlo. Así es que cuando escuchó La Risa Compañera de nuestro pequeño grupo de exploradores, la Creatividad corrio a su encuentro pero no se apareció de pronto; era de muy mala educación perturbar la tranquilidad de aquellos que reían en tanta comunión que parecían ser uno solo. Por eso, los siguió un trecho del camino, mientras buscaba una forma de convertirse en su amiga. Sin emgargo, no hizo falta porque de tanto que los espiaba, el viento wifi y el viento caliente, encargados uno de abrir paso y otro de proteger, se tropezaron con ella cuando creía estar bien escondida en las faldas de la Costumbre, que también se había tropezado con el grupo. De modo que ambas, Costumbre y Creatividad se vieron sorprendidas por el Viento Wifi, que pionero, trataba de encontrar señales de vida a medida que avanzaba guiando al resto.

árbol de colores vivos

-¿Quiénes sois?

-Se saluda primero caballero -la costumbre siempre estaba guardando las formas; algo que hizo reir a la Creatividad y echó para detrás al viento wifi.

-Bueno, pues hola, ¿Qué tal están? -La creatividad advirtió una reverencia con la que el viento wifi acompañó sus palabras y rió a carcajadas, encantada.

-Somos la Costumbre y la Creatividad y si nos lo permiten, nos gustaría acompañarlos -indicó, también tras una reverencia, al viento wifi.

-Pues es que no sabemos si son de fiar -y, mientras decía esto, una parte de él se trasladó hasta el grupo y advirtió a la Primera Despierta de que tenían nueva compañía. Al poco rato, todos estaban junto a Costumbre, ignorando sin querer a Creatividad, que continuaba en silencio pero aguantándose las ganas de reir de nuevo.

-Así que eres Costumbre -le preguntó la Primera Despierta-. Nosotros venimos de nuestro Primer Mundo Hecho y vamos en busca del Amigo Primero, tal vez lo conozcas.

En este momento, la costumbre se quedó muda. Había escuchado hablar de la existencia de los Pequeños Mundos Hechos, pero no tan lejos del Gran Mundo Hecho, no más allá del Mercado de las Almas. Al poco rato y mientras todos guardaban silencio en el grupo de exploradores, dijo por fin:

valla de colores

-Están muy lejos entonces, ¿cómo han llegado hasta aquí? No es posible que hayan entrado en el Gran Universo por Crear y sigan con vida, y tantos. No es posible.

-¿No los ves Costumbre? -dijo al fin la Creatividad- Han encontrado un pasadizo, y ahora siguen adelante porque tienen un objetivo -estaba tan contenta que bailaba alrededor de todos ellos, incluso alrededor de Costumbre-. Ahora podremos acompañarlos para encontrar a su Amigo Primero y, ¿quién sabe? Tal vez hayan más Universos por Crear ahí fuera.

La Primera Despierta no salía de su asombro, así que pidió a sus amigos exploradores que hicieran un círculo con un gesto de cabeza y, al momento, todos se reunieron alrededor de ella agachados para hablar en voz muy baja; aunque no sabían que la Creatividad podía escucharlo todo porque estaba siempre omnipresente, algo que averiguarían más adelante y que les daría mucha ventaja en los futuros pequeños y grandes Mundos Hechos que visitaran.

-¿Qué piensan compañeros? -preguntó enseguida la Primera Despierta.

Ante esta pregunta el viento caliente, los atardeceres llenos de música, los riachuelos, el viento wifi, la Luna Risueña, Vida, Emprendedora y Mejor Realidad, miraron alternativamente a las postulantes y se miraron alternativamente los unos a los otros. Y es que, realmente, nadie sabía qué decír, de modo que fue otra vez la Luna Risueña la que habló.

-A mí Creatividad me cae bien. Parece divertida -todos asintieron con la cabeza.

-¿Y la Costumbre? -apuntó enseguida el viento wifi, que le tenía un poco de manía, todo hay que decirlo.

-Yo creo que puede ser útil -respondió Vida-. Nunca se sabe con qué seres nos podremos encontrar en adelante y ella parece saber mucho de estos lugares.

La Primera Despierta asintió y, tras pedir que levantara la mano el que tuviera algo en contra de que Costumbre y Creatividad les acompañana y quedarse quietos, acordaron girarse para darles la noticia. Pero entonces se dieron cuenta de que un sentimiento cálido les embargaba, de que su pulso se aceleraba y de que apenas podían contener las ganas de ponerse en marcha y avanzar. Era la Creatividad que les llenaba de energía mientras entraba y salía de todos y cada uno de ellos silbando y sonriendo.

-Déjalo ya Creatividad -le ordenó Costumbre-, solo nos acaban de aceptar y tú ya estás asustándolos con tu intensidad.

-Me gusta su intensidad -apostillo La Luna Risueña.

-Y a mí -señaló también la Primera Despierta-. Es reconfortante tras tanta incertidumbre.

-A esa ni la nombres -y la Costumbre retrocedió un paso-.

-Costumbre, con tantos amigos nuevos no tenemos que temer a la Incertidumbre -y ahora la Creatividad entró en ella para infundirle valor-, no te preocupes.

-¿Quién es? -preguntó por fin el Viento Caliente-. ¿Es peligrosa? -se había tomado muy en serio lo de ser el guardián del grupo tras casi perderlos en el Mercado de las Almas.

-Bueno -la Creatividad se puso seria- hace años que reina en este Universo por Crear. Por eso nadie crea ya Pequeños Mundos Hechos, ni tampoco Grandes. Está prohibido porque su futuro es incierto.

-¡Claro que es incierto! -añadió la Costumbre- Es mejor no arriesgarse a crear más mundos porque ni siquiera sabemos cuántos hay, ni cuántos puede aguantar el Gran Mundo Hecho.

-Pero ya que estamos aquí -le interrumpió la Creatividad-, avancemos, ¿verdad? ¿A ver dónde llegamos y lo que podemos crear?

-¡Eso! -secundó Emprendedora -¡Vamos a seguir explorando!

Así que todos se pusieron en marcha, aunque Costumbre todavía no lo tenía muy raro y, cogiendo a Creadora por la energía la llevo junto a la Primera Despierta.

-¿Por qué avanzar? ¿Por qué no nos quedamos aquí? Yo conozco todos los caminos para evitar el Mercado de las Almas. Podemos hacer un fuego de campamento, reír, dormir -Creatividad movía negativamente la cabeza, no podía creer lo que estaba oyendo-. ¿Para qué más?

-Costumbre, porque ella es Hacedora. ¿No la ves? -La Primera Despierta la miró sorprendida.

-¿Y tú cómo lo sabes? – preguntó.

-Porque ya sabía que vendrías. Hace un tiempo pasó un ser que reía igual que tú. Me dijo que quería ser hacedor y que buscaba un lugar para instalarse y comenzar sus hazañas creadoras. Me pidió ayuda. Era muy simpático y siempre decía que había aprendido a reír de la Primera Despierta, o que por lo menos ella se hacía llamar así. En realidad -desveló la Creatividad bajando la voz-, creo que eso es lo único que sabía de ella porque crear, lo que se dice crear, no sabía. Me dió hasta pena el pobre pero no se nos ocurría nada y me tuve que ir; si no me muevo muero, ¿saben?

ser amable de otro mundo

La Primera Despierta estaba muy emocionada. Tanto, que pidió a Creatividad que la llevara donde el Amigo Primero porque, gracias a que aquel ser sabía reír, ella comprendió que era él, con el que había reído la primera vez. Y por fin tuvo consciencia de ser la Primera Despierta, y de que ella y él estaban enseñando a reir a todos los demás. Y a partir de entonces siempre se llamó a sí misma de la forma en la que él la llamaba: La Primera Despierta. Así que se reunieron con el grupo,que avanzaba un poco más adelante,  y todos juntos emprendieron el camino de nuevo en busca del Primer Amigo, con la esperanza de que siguiera donde mismo lo había dejado Creatividad.

***

-¿Y cómo será mi Amigo Primero? –La Segunda Despierta estaba emocionada porque por fin parecía que iba a entender algo del destino de la Primera. Leyendo aquel relato esperaba averiguar el camino para salir del Gran Mundo Hecho, y necesitaba hacerlo antes del amanecer pues el Caballero seguía vigilando su puerta. Pronto la llevaría con las otras Aspirantes y, luego,  al Mercado de las Almas para arrojarlas allí como sacrificio a la Incertidumbre. Eran las Aspirantes a vivir con la Incertidumbre, deboradas por la Inseguridad y la Negación, pero esa, esa es otra historia.