manos de mujer con flot

Pasión breve en cuentos para leer II

Uno escribe y lee porque sí, porque le da la vida, porque un libro de la estantería te está llamando con su título y no puedes dejar de mirarlo hasta que te levantas y vas a por él, porque te evades mientras las teclas suenan con tus palabras o mientras te conviertes al leer en astronauta, en polizón, en hada madrina. Porque mientras lees el mundo entero está a tu alcance, el conocido y el posible, hasta el imposible también. En marzo comienzo un Taller Infantil de Fomento a la Lectura en Breña Baja, La Palma, en el que también escribiremos; algo que me hace mucha ilusión porque se trata de unir dos placeres que acompañarán a los pequeños toda la vida. Y es que la pasión por la vida comienza con una sola frase, una sola que ilumine el rostro de quien la escucha, sea adulto o tenga cinco o seis años. Es la fantasía en forma de regalo, la ilusión que todos recuperamos cuando, por un instante, aceptamos el juego de soñar y nos creemos todo lo que nos cuentan; sobre todo al leer. Contar una historia es igual, solo tienes que volver a mirar el mundo como se mira un cielo lleno de estrellas por la noche y pides un deseo en silencio. Igual se cumple, ¿verdad? Todos hemos comprobado que si los padres y las madres leen los hijos también. Así comencé yo a leer en mi casa; porque a mi lado leían y parecían disfrutar, así que fui a buscar un libro.

Aquí comparto un poquito más de pasión breve en cuentos para leer, solo unos pequeños bocados para seguir leyendo y soñando mientras vivimos día a día, mientras caminamos sin dejar de tener los pies en el cielo. Pero queremos sonreír y buscamos la complicidad en lo que nos rodea. Leamos para que se cumplan nuestros deseos y los de nuestros hijos e hijas, escribamos para formularlos. Si al leer logro que por un instante algo palpite en tu pecho, o que una imagen entre en tu mente y llegue hasta tus entrañas, me daré por satisfecha. No es fácil, lo sé, pero así es la pasión. Quien la probó, lo sabe.

Descalzos por el cielo

Alguien caminaba perdiéndose en la montaña y, de pronto, comprendí el placer de observar y de estar viva. Aquella mañana me había despertado una opresión en el pecho, como si una voz me llamara a lo lejos. Sin hacer ruido atravesé toda la casa; abría puertas despacio, giraba pomos aguantando la respiración, descorría fechillos con el alma en vilo…Algo me decía que no debía despertar a la familia. El aire estaba frío y mis pies descalzos así que la nariz se me congestionó en un instante al sentarme y respirarlo a bocanadas. Pero el amanecer en sangre me abrazó, me conquistó la magia de la mañana. A lo lejos advertí una figura que avanzaba como un punto en la nada; igual que yo, estaba despierta desde la madrugada. No sé cuánto tiempo pasó, pero al volver a la conciencia el cielo era azul y mi cuerpo ardía en fiebre con el corazón latiendo lleno de historias de caminantes, y de esperanza.

niña sobre las nubes

Pelos de bruja

Iba a clases de mecanografía así que sacaron de algún rincón escondido la máquina de escribir de mi abuelo. Eran tan grande, tan oscura y tan sofisticada que nada más verla sentí una atracción irresistible. Al darle a la primera tecla comprendí por qué: había casi que golpear la máquina para poner en marcha aquel armatoste y dejar impresa la letra. Hacía tanto ruido que cualquiera diría que se abría un portal hacia otro mundo, hacia todos los mundos que yo quisiera.

manos en teclado máquina de escribir

Paseando por el cementerio

Le enseñó su más preciado tesoro y guardó silencio. Le contó esos secretos que solo se reconocen con los ojos frente al espejo. Pasearon desde la bajamar al rompeolas y se estremecieron cuando a un día le siguió otro y otro y otro. La vida era amable en las aguas profundas. El enterrador siempre había querido que una sonrisa le demostrara que había vida después de la muerte.

burbuja con edificios dentro

No me desees

-¿Por qué lloras? -le preguntó La Noche.
-¡Porque estamos lejos! -le arrojó tiritando mientras se cubría con un manto de fuego y mil años de ventaja.
-Dulce espejo de deseos -la acunó con su oscura ternura. -Si esperas, preparas, escuchas, comprendes… verás que en los mundos que brillas, en los planetas que te reconocen, en los seres que te observan ardes también en la pasión que alimenta sus anhelos.
-¿Cómo puede ser eso? -por respuesta obtuvo un guiño y una visión centelleante en sus pupilas.

A millones de años luz, una joven y un joven se miraban bajo el cielo estrellado hasta caer en la hoguera de su primer beso.

Niña pelirroja

Tocarse

Se dio cuenta de que era después cuando la vida le regalaba sus mejores aromas. Después de sentir, después de arriesgarse, después de balancearse. Por eso, compró un tarro enorme; bueno, dos. En uno escribió “sueños” y en el otro “caminos”. Se prometió que cada vez que descubriera un nuevo perfume lo guardaría dentro. De este modo, cuando no pudiera evitar caerse tendría a mano para respirar oxígeno del que sana las heridas. El único problema era capturar y meter dentro lo que experimentaba. -Para eso está la magia -concluyó. Y automáticamente entró la inocencia en uno de los botes.

Manos de astronautas a punto de tocarse

Ondas nada más

Decían que una bruja malvada les había lanzado un hechizo, encerrando sus almas en las notas. Así que cuando alguien los tocaba, con la melodía desaparecía su esencia. Los instrumentos intentaron ponerse en huelga y no sonar, trataron de herir sus cajas de música para hacer daño a los oídos, procuraron afear su apariencia de dulce y melancólica promesa…En el fondo no querían dejar de vibrar, aunque los devoraran al acariciarlos. Es por eso que aquella maldición fue bendecida por las musas blancas, porque los corazones lloran y ríen en los conciertos; porque un alma muere pero también cobra vida gracias al alma que se conmueve.

pianista tocando en medio del parque

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