sonrisa

Microrrelato: escribir en las redes sociales

Puede que nos demos cuenta pero cuando contamos lo que nos sucede en las redes sociales estamos escribiendo microrrelatos sobre nuestras vidas. Así que todo el tiempo, cuando actualizamos nuestro estado en el muro de Facebook, twitteamos un pensamiento original o gracioso y cuando compartimos una foto en Instagram y le ponemos un hashtag nos convertimos en contadores de historias. ¿Por qué entonces no ser conscientes de ello y contarlas con el formato adecuado? En mi caso, cuando leo en la red social Facebook su más que intencionada pregunta: ¿Qué estás pensando? No puedo evitar sonreírme porque es la forma más fácil de enseñar cómo se escribe. De ahí que cuando en el Ayuntamiento de El Paso me propusieron ofrecer un Taller de Microrrelato y Escritura en las Redes Sociales para la XII Feria Juvenil y Cultural no me lo pensé dos veces. Tengo experiencia con jóvenes gracias a mi trabajo en Chukumi Studios y me resultó muy atractiva la idea de ofrecerles una herramienta para utilizar de forma adecuada las redes sociales, que les resultara útil para ofrecer a los demás la imagen de ellos mismos que quieran compartir y no cualquier imagen que pueda llevar a equívocos. Y además, aprender a escribir historias cortas es un gran regalo para desahogar las emociones a una edad en la que el mundo parece que se desdibuja y estamos completamente desconcertados. Escribir para mí es una herramienta de comunicación social que será útil toda la vida. Por todo ello lo denominados Etiqueta tus fotos de otra manera. Taller de Microrrelato y Escritura en Redes Sociales.

barcos de papel

Taller de Microrrelato y Escritura en Redes Sociales

Así que me puse manos a la obra durante dos días en la XII Feria Juvenil y Cultural de El Paso, que se celebró el el Recinto Ferial con innumerables stads y actividades para jóvenes. Tal y como estaba organizado el taller, en un Rincón de Lectura habilitado por la Cooncejalía de Deportes y la Concejalía de Cultura de la corporación municipal, con el apoyo de la Biblioteca Antonio Pino Pérez de El Paso, la idea era explicar a los jóvenes cómo podían ediar las imágenes que tomaran con sus cámaras con diferentes apps y cómo estas fotos podían ir acompañadas de un microrrelato que las enriqueciera, en el que mostraran su particular visión del mundo que les rodea. Explicar cómo se escribe un microrrelato lleva tiempo, sobre todo porque se trata de una historia en la que el inicio, el nudo y el desenlace implícitos, ya que toda la acción ha de concentrarse en apenas una frase. Para que se entienda, el microrrelato, en este caso microcuento, típico que se cita es: “Cuando despertó el unicornio seguía allí”. Esta es una colosal historia en la que son el cerebro y el corazón del lector los que construyen prácticamente todo el argumento que se insinúa magistralmente en el texto. En mi caso, y con los jóvenes de El Paso, quise hacer un juego parecido pero animándoles a que sacaran fotografías de la feria y que luego escribieran la frase que les había movido a retratar ese momento con sus móviles. De ahí que la pregunta de Facebook para actualizar el estado me haga tanta gracia, porque es justamente la cuestión por la que se comienza a desenredar la madeja de pensamientos y emociones que nos llevan a sacar una fotografía y no otra. ¿Qué estabas pensando al sacar la foto? o ¿Qué sentiste cuando pasaste por allí para hacer justamente esa fotografía? e, incluso, ¿qué te gusta de esa imagen? ayudan a comprender por dónde puede ir el microrrelato que queremos contar, o compartir en las redes etiquetándolo de una forma diferente, con un microrrelato. Tengo que decir que animó mucho a los participantes del taller el que hubiera un Concurso de Fotografía de la Feria, ya que la elaboración de sus creaciones tenía un objetivo visible, no solo ganar, sino el ver sus historias cortas en las redes sociales del Ayuntamiento de El Paso. Finalmente, presentaron más de veinte carteles y hubo un ganador pero en mi opinión lo importante no era ganar, aunque ellos y ellas no hablaban de otra cosa mientras las editaban.

Molino de viento

Llegar al corazón con un microrrelato

Si estuviéramos en ese taller ahora, en vivo y en directo, probablemente yo diría que escribimos a diario pero, ¿cómo llegar al corazón de los demás con un relato breve o un microrrelato? Una vez escuché que solo tienes una oportunidad para causar la primera impresión en alguien así que mejor darte a conocer tocando la batería, esto es, según comprendo, a lo grande, haciendo mucho ruido. Es arriesgado pero de algo así se trata con los microrrelatos, los hermanos delicados de los titulares, los primos lejanos del sumario y el resumen pero familia al fin de todo lo que quiere contarse con alma.

Avión de juguete

La libertad de escribir

Una vez descrito lo que es puedo decir que yo practico el microrrelato libre, es decir, aquel que no busca más que desahogar un suspiro, un momento, una duda e incluso un desconcierto. Siento que más allá del formalismo literario se esconde la esencia del ser humano y es en ella donde reside lo que nos llama la atención, lo que nos atrapa para seguir leyendo. Me gustan los poemas salvajes tanto como los maravillosamente sonoros, de inolvidable belleza, y con los microrrelatos me sucede lo mismo. Sólo que a veces uno necesita cierta rebeldía y desorden para mantener la conciencia, y la presencia, en un mundo lleno de normas y leyes, sobre todo respecto a la apariencia.

Rincón de lectura

Para comenzar un microrrelato, que no debería extenderse más de dos frases, por ejemplo uno puede acudir al sueño que haya tenido la noche anterior, o tal vez a ese momento que cambió su vida. Si uno sueña con arañas, el micro relato puede empezar: soñé con arañas y tratar de ahondar en lo que soñamos y por qué. Hacerle preguntas a nuestro sueño hará que este se convierta en una historia. ¿Dónde estaban las arañas? Así, el microrrelato podría cambiar a “Arañas en el cristal” . Si seguimos por el camino de las cuestiones,  que a mí me resulta muy divertido porque en mi opinión debe haber un poco de inconsciencia en toda historia, podemos llegar al cómo eran estos animales y qué hacían. “Arañas tigre de puntillas en el cristal”. Es bueno jugar con las palabras, bueno y divertido porque el lenguaje está vivo y nosotros también en nuestros sueños. Así es que para contar una historia con este microrrelato libre podemos añadirle una emoción, porque una emoción suele llevar implicar un objetivo. ¿Qué sientes por las arañas? Puede parecer obvio, incluso gracioso, pero nos da el pie que necesitamos para jugar libremente y crear una historia breve. “Permanecía intrigada mientras miraba las arañas tigre ascender de puntillas por el cristal”.

amigas

Con esqueleto y buenas preguntas cualquier sueño se puede convertir en historia, también cualquier momento que permanezca en nuestro recuerdo y que sea susceptible de ser contado en un fuego de campamento. ¡Incluso el fuego de campamento tiene un microrrelato si se piensa así! Porque, ¿quién no se ha quedado embobado escuchando a un chico guapo contar una historia cuando se está de acampada y nadie quiere irse a dormir porque es la primera vez que se está fuera de casa?. Aquí el microrrelato libre  puede ser más del estilo travieso: “Contaba historias que arrancaban besos en los fuegos de campamento”.

sillón

Si se piensa en un titular para convertirlo en microrrelato es como dar una noticia, un cotilleo, al llegar a casa. Si alguien te gusta, si suspendiste, si te han dado el trabajo de tu vida o te han despedido; todo ello se puede decir en un titular y luego convertirlo en microrrelato. En mi caso, y dada la cantidad de jóvenes que tuve la suerte de tener en mi Taller de Microrrelato y Escritura en Redes Sociales de la XII Feria Juvenil y Cultural de El Paso podría acompañar así la foto del momento: “Microrrelatos a ritmo de samba”.

sonrisa

Las imágenes

Las imágenes son importantes porque estamos en la era de la comunicación digital, de saturación de información, de tiempo  limitado y una imagen es un microrrelato en sí mismo. Pero no debe ser una imagen que diga lo mismo que las arañas, sino una imagen que hable de cómo se siente la persona que las mira, o un paisaje que describa esa emoción al estilo de Cumbres Borrascosas. A veces juego con las imágenes, utilizo algunas que no tienen nada que ver con el microrrelato o utilizo una foto que simplemente no puedo dejar de mirar. También me divierte sacar fotos yo y añadirles frases con diferentes aplicaciones. Hay todo un mundo por descubrir en la escritura para las redes sociales porque, realmente, nada está escrito en este sentido ya que aunque existas normas literarias que deben respetarse, es un medio diferente, es narrativa pura en vivo y en directo. Puedes trabajar el microrrelato o puedes, simplemente, dejar volar tu imaginación y ofrecer esa imagen como parte de tu historia personal de ese día, del que eres protagonista y, como tal, quieres compartirla.

sillón

Esto último fue lo que hicieron los jóvenes en el Taller de Microrrelato y Escritura en Redes Sociales que impartí en la XII Feria Juvenil y Cultura de El Paso. Ellos pasearon por el Recinto Ferial, cámara en mano, con los ojos del corazón bien abiertos para retratar un momento y contar una historia a su manera, desde su propia experiencia y con sus palabras. Ser testigo de estas creaciones y poder atender sus cuestiones, orientar sus silencios y sus “no sé” con explicaciones sobre literatura con lecturas breves, ayudarlos a armar las frases que callaban, fue una experiencia que me dejó sin aliento, pero más viva que nunca.

Enlaces (neuromarketing y cuentos, enseñar a escribir niños  y trucos sacar fotos)

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