Sillón en la playa

Escribir y comunicar a través de las emociones

Crear contenidos y comunicar no es lo mismo, aunque sí es cierto que es mejor comunicar contenidos concretos, con una estrategia previa establecida, sobre todo si la finalidad de esta es llegar a un sector determinado de la población. Sin embargo comunicar un mensaje, en sí mismo, no es sólo eso. Más bien diríamos que es mucho más. De hecho, el arte es también comunicación y, en el caso de la literatura o el cine, a través de los guiones por ejemplo, hay que tener la necesidad de contar algo, hay que querer contar algo en concreto, transmitir un mensaje, un aprendizaje del autor por ejemplo, una digestión de la vida. Por eso utilizamos las historias escritas o rodadas como marco precioso, para envolver o destacar esa conclusión que queremos comunicar de forma creativa.

Mujer mira ordenador

En los últimos tiempos he vivido en una especie de tobogán creativo con vasos comunicantes que me han llevado de la comunicación de contenidos al periodismo, del periodismo a la literatura y de la literatura al cine para regresar de nuevo al periodismo, y otra vez a la comunicación de contenidos. Ha sido muy estimulante, tengo que reconocerlo, ya que el mundo y el ciberespacio han dado pasos, saltos de gigante, en los últimos cinco años y me he colocado, sin pretenderlo, en su primera línea de fuego. En ajedrez sería un peón, en el ejército la infantería, y mis amigos los periodistas lo llamarían seguramente, sin lugar a dudas, escudo humano; porque la objetividad en las redes sociales y en los blogs pasa a ser experiencia personal y las noticias contrastadas aún no siguen un filtro riguroso, aunque en breve estará preparado un algoritmo que detecta si las noticias son verdaderas o falsas e, incluso, si el que firma como autor es efectivamente el autor o lo ha copiado descaradamente, con lo cuál recibe hasta una sanción. Pero es emocionante se llame como se llame, porque en todas las caras de este nuevo modelo de comunicación lo más valorado es la emoción y la creatividad, la capacidad de generar emociones a través de contenidos creativos. En el fondo, es una gran ironía si hablamos de información pues esta ha de ser objetiva, pero no si lo llamamos comunicación. De hecho, incluso se han consolidado ramas concretas de la neurología para estudiar el cómo y el por qué de las acciones del ser humano basadas en la emoción. Ya era hora, me digo, porque es el único camino posible si se tiene en cuenta que cuando nos comunicamos tratamos de expresar la representación metal que tenemos de lo que nos rodea, y lo que nos rodea es percibido por los sentidos. La buena noticia es que al ser una representación puede modificarse, podemos, gracias a la comunicación, intercambiar puntos de vista, maneras de representar, de entender, influenciarnos mutuamente a través de la sociedad de la información y avanzar, mejorar incluso.

Curiosamente, la diferencia entre comunicar y manipular estriba en el mensaje. A través de la comunicación siempre se informa, a través del arte se comunica pero también a través de ambas se puede manipular. Para bien o para mal, la elección del mensaje y la forma de exponerlo trazan la línea entre una y otra. Porque siempre queremos decir algo al expresarnos y siempre habrá un público objetivo más receptivo según sea el contenido de aquello que creamos.

Escribir es un acto consciente, cualquier creación artística lo es. Por mucho que necesitemos inspirarnos siempre es necesaria la concentración, la digestión cerebral que traduce emociones en colores, en acciones, en sonidos o en palabras. Incluso la poesía requiere de revisión y estudio para que tenga sonoridad, también la sonoridad interna.

Si queremos emocionar en las redes sociales existen muchos programas, redes y aplicaciones que pueden trasladar las experiencias y las emociones directamente y sin mucho esfuerzo. La aplicación speaker, que además genera sus propias listas de seguidores entre los usuarios, es tan útil a la hora de crear podcast para compartir que solo con utilizar la opción de crear tendremos sobre la marcha un equipo móvil de radio para conexiones sumultáneas. Lo mismo sucede con los vídeos y videona, que nos permite editar sobre la marcha las imágenes, al igual que YouTube, que ha habilitado estas funciones para hacerlo también desde el móvil. Las imágenes con frases y mensajes son un gran recurso para transmitir mensajes que nos permitan conectar sobre la marcha a través de las experiencias comunes, ya que podremos compartirlas nada más sacar la foto, una vez le agregemos nuestro toque personal en forma de palabras, si ese es nuestro deseo. El Timelapse para panorámicas e imágenes en movimiento con gif también están al alcance con diferentes aplicaciones.

globo terráqueo con fotos de personas

Mi conclusión es que en todos los aspectos del arte hay contenido, y que todos los contenidos pueden ser, y deben ser creativos, solo que si nuestro objetivo es crear para otros, para hacer llegar a otros lo que hacemos y ofrecemos deberíamos, como dice el poema de Benedeti: “Aprender cómo sos, quererte como sos” porque para, como siguen los versos del poema, “construir con palabras un puente indestructible”, basado en la emoción generada al contar historias hay que saber a quién queremos emocionar y por qué. La pregunta para comenzar es simple: ¿Qué quieres contar? Luego vemos qué relato, que momento, que situación, qué personajes son los más adecuados y qué herramientas son las adecuadas. Puede que los contenidos en sí mismo no sean información pero sí podemos contar para comunicar y al comunicar siempre seremos creativos y la creatividad emociona; todos los días suceden nuevas historias que los ojos ven, el cerebro procesa y la inteligencia recrea en la mente, que busca un camino para, más tarde o más temprano, compartirla como conversación, como información, como historia, anécdota o como pieza artística en cualquiera de sus disciplinas. Sin embargo el periodismo es otra cosa, y es importante que seamos conscientes de que no toda la información que leemos en internet es objetiva, ni procede de fuentes fiables; mi único consejo para este otro caso es contrastar las noticias. De hecho, en un medio de comunicación convencional, por lo menos en teoría, para que una información pueda publicarse ha de estar confirmada hasta por cinco fuentes diferentes.

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