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Crear en comunidad. La experiencia real de 90 minutos & I love you

¿Te enamorarías en noventa minutos? Suena a pregunta pero en realidad es la invitación que realizamos desde el blog de cine chico de RTVE a los internautas con la idea de escribir en comunidad un guión que más tarde, y si los hados eran favorables, rodaríamos y editaríamos. El post era un poco más largo pero, en esencia, proponíamos que cada día dos guionistas escribiríamos una secuencia inspirada en sus comentarios hasta que finalmente, y entre todos, lográramos contar una historia de amor de casi una hora. Queríamos poner a prueba nuestro ingenio, creatividad, capacidad narrativa y habilidades lingüisticas pero, sobre todo, ansiábamos conectar, divertirnos, explorar para lograr trasladar juntos a la gran pantalla esa emoción inexplicable que provoca el flechazo nada más y nada menos que en un único plano secuenta. No solo lo logramos, sino que entramos en el libro Guinnes de los Records con el plano secuencia más largo de la historia, nuestra historia de amor, la que soñamos más de un centenar de internautas durante tres meses de conexiones diarias, comentarios risas y guiños casi imposibles gracias al filme 90 minutos & I love you. También participamos, entre otros, en el Festival de Cine de Madrid y de Florencia y la proyectamos en diferentes cines de Canarias.

equipo 90 minutosnewyork2010

Recibí el mismo post por mail que vieron los amigos de nuestra comunidad de Cine Chico, solo que con el añadido de que yo sería una de las co-guionistas, si decidía aceptar. ¿Cómo negarme? Publicaría directamente la secuenta en el post para, con los comentarios, leer al otro día la respuesta del otro co-guionistas que, además, sería el director. Así que pusimos en marcha un sistema de comunicación de ida y vuelta pero muy especial. No respondíamos directamente a los comentarios sino que la interacción la realizábamos a través de las escenas del filme, en las que íbamos incluyendo cada una de sus peticiones, gracias y consejos. Ni siquiera los guionistas sabíamos qué iba a poner el otro, lo leíamos junto con nuestros amigos en la red con bastante expectación, todo hay que decirlo. Cuando comenzó el reto leí ansiona la primera entrada del director, guionista y creador del Festivalito de La Palma_Festival de Cine de Las Estrellas, Zacarías de la Rosa. Bastó una descripción general de la ciudad de New York con una breve introducción de los personajes, lo que se puede decir en apenas unos primeros planos, para que la imaginación comenzará a volar pero no solo la mía porque, ¿quién no sueña con enamorarse en La gran manzana? Bueno, en este caso era Brooklyn pero qué más daba; se trataba de soñar. De hecho, ahora no recuerdo haber dicho que sí, solo sé que según comencé a leer la historia me senté a escribir la siguiente secuencia en forma de entrada y la envié sin más. Me encargué de introducir a la chica, claro. Tras colgar las dos primeras, comenzaron los comentarios. No hay experiencia igual porque a medida que avanzábamos, los amigos de nuetra comunidad elevaban el listón con peticiones increíbles; que sonara la canción de los Ramones What a wonderfull world  o que el Papá Noel fuera borracho y camorrista porque la Navidad estaba a las puertas y hay nieve en Nueva York, no en Canarias, así que se convirtió en una historia de amor en Navidad, un cuento de Navidad.

Puente de BrooklynCuando creamos el límite es nuestra imaginación pero si se trata de un guion no hay que olvidar que la historia ha de rodarse, por lo que mientras se escribe hay que tener esto en la cabeza. Además, la idea del plano secuencia limita en principio la acción pero ese era el reto, y nosotros lo aceptamos. Además, al ser co-guionista el director de cine Zacarías de la Rosa las secuencias tenían esa dirección de fondo que deber poseer todas los guiones para llegar a buen fin, ya que los comentarios, los personajes, la acción, los conflictos y los giros encajaban en una historia. Porque aunque se concebía como por arte de magia gracias a la comunidad del Cine Chico ambos sabíamos que debíamos darle una dirección y se produjo esa energía que a veces fluye cuando escribes con alguien. En este caso éramos muchos, un caos desordenado, como a Zacarías le gusta decir y que es muy difícil de lograr pero fácil a la vez si se conoce el medio en el que se trabaja. Porque lo que vivimos a través de los comentarios de nuestras secuencias fue una auténtica orquesta que sonaba unida al construir juntos la película que él vislumbraba por piezas, porque finalmente la escribimos entre todos cada día y con cada entrada con la que tratábamos de responder a todos los comentarios.

imagen del rodajeEs sabido que un guion, dicen, es una herramienta que se hace y se deshace en el rodaje, que se moldea y se adecúa a la realidad que se vive en los ensayos con los actores (también en comunidad por cierto), que se debe ajustar al presupuesto y que es el director el que ve la película, no el guionista. De hecho, suele recomendarse que los guionistas o los escritores, en el caso de las adaptaciones de novelas por ejemplo, no estén en el plató por su propio bien. Tengo que decir que estoy de acuerdo, pero mantener la mente abierta es una de las mejores cosas que le puede pasar a un autor en su vida. Sentir el entusiasmo de los miembros del equipo cuando hablan de la historia, de los medios a su alcance, de las herramientas para dar vida a algo que hasta el momento está en la imaginación, a los actores cuando profundizan para entender a su personaje y lo hacen suyo…Creo que ahí está la clave porque realmente lo hacen suyo. Cada uno de los miembros del equipo de un filme debe pasar el guion por su proceso creativo personal, al igual que en su momento los amigos de la comunidad de blog de Cine Chico de RTVE digerían las secuencias y proponían lo que en su imaginación soñaban que debía pasar en la siguiente. ¿Qué sabe nadie por qué o cómo? El trabajo con tantas sensibilidades hace explotar el cerebro de cualquiera, y el corazón. Llegado el momento la historia escrita deja de ser una, son cientos de experiencias personales, aportaciones, comentarios, recuerdos y deseos que nadie puede parar. Ni se deben parar. Recibir los comentarios, exponerse a hablar, a preguntar y a contestar, enriquece pero también construye nuevas historias, las modifica como decía Gabriel García Márquez en su maravilloso libro Cómo se cuenta un cuento. Más aún cuando el propósito inicial era crear conjuntamente, todo dentro de un orden y de una lógica. Por eso existen los directores. Tal vez el haber crecido como autora dentro de la familia del cine, viviendo del ejercicio del periodismo, me ayuda a ver los guiones de manera diferente pero que no se me entienda mal, no fue una experiencia agradable; aunque doy las gracias por haberla pasado porque un baño semejante de humildad lo prepara a uno para casi todo y me encanta como quedó nuestra película.

cartel_90minutos

Siempre recuerdo un texto que leí sobre la escritura en grupo, precisamente en un blog de escritores, porque lo que parece que no tiene forma ni concierto cuando varias personas aportan su particular visión del mundo, sin saber cómo ni por qué, luego resulta coherente y comprensible, casi mágico, al adquirir el cuerpo, la mente y el espíritu que estaba invisible, pero presente mientras aquellas almas compartían un mismo sueño. Así sucede cuando la creación es de ida y vuelta, cuando responde el labio suspirando al cerebro y el corazón que suspiran. Podríamos sacar más partido de nuestras aportaciones en internet, en los blogs, en los chats, en los muros y en los comentarios. Solo es necesario escuchar con el corazón, como decía Antoine de Saint-Exupéry en El principito, novela de la que ahora podremos ver también la película. Es una oportunidad única para participar, conectar, divertirnos y explorar otros mundos creativos que harán crecer el nuestro.

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