manos de mujer con flot

Pasión breve en cuentos para leer

Uno escribe y lee porque sí, porque le da la vida, porque un libro de la estantería te está llamando con su título y no puedes dejar de mirarlo hasta que te levantas y vas a por él, porque te evades mientras las teclas suenan con tus palabras o mientras te conviertes al leer en astronauta, en polizón, en hada madrina. Porque mientras lees el mundo entero está a tu alcance, el conocido y el posible, hasta el imposible también. En marzo comienzo un Taller Infantil de Fomento a la Lectura en Breña Baja, La Palma, en el que también escribiremos; algo que me hace mucha ilusión porque se trata de unir dos placeres que acompañarán a los pequeños toda la vida. Y es que la pasión por la vida comienza con una sola frase, una sola que ilumine el rostro de quien la escucha, sea adulto o tenga cinco o seis años. Es la fantasía en forma de regalo, la ilusión que todos recuperamos cuando, por un instante, aceptamos el juego de soñar y nos creemos todo lo que nos cuentan; sobre todo al leer. Contar una historia es igual, solo tienes que volver a mirar el mundo como se mira un cielo lleno de estrellas por la noche y pides un deseo en silencio. Igual se cumple, ¿verdad? Todos hemos comprobado que si los padres y las madres leen los hijos también. Así comencé yo a leer en mi casa; porque a mi lado leían y parecían disfrutar, así que fui a buscar un libro.

Aquí comparto un poquito más de pasión breve en cuentos para leer, solo unos pequeños bocados para seguir leyendo y soñando mientras vivimos día a día, mientras caminamos sin dejar de tener los pies en el cielo. Pero queremos sonreír y buscamos la complicidad en lo que nos rodea. Leamos para que se cumplan nuestros deseos y los de nuestros hijos e hijas, escribamos para formularlos. Si al leer logro que por un instante algo palpite en tu pecho, o que una imagen entre en tu mente y llegue hasta tus entrañas, me daré por satisfecha. No es fácil, lo sé, pero así es la pasión. Quien la probó, lo sabe.

Descalzos por el cielo

Alguien caminaba perdiéndose en la montaña y, de pronto, comprendí el placer de observar y de estar viva. Aquella mañana me había despertado una opresión en el pecho, como si una voz me llamara a lo lejos. Sin hacer ruido atravesé toda la casa; abría puertas despacio, giraba pomos aguantando la respiración, descorría fechillos con el alma en vilo…Algo me decía que no debía despertar a la familia. El aire estaba frío y mis pies descalzos así que la nariz se me congestionó en un instante al sentarme y respirarlo a bocanadas. Pero el amanecer en sangre me abrazó, me conquistó la magia de la mañana. A lo lejos advertí una figura que avanzaba como un punto en la nada; igual que yo, estaba despierta desde la madrugada. No sé cuánto tiempo pasó, pero al volver a la conciencia el cielo era azul y mi cuerpo ardía en fiebre con el corazón latiendo lleno de historias de caminantes, y de esperanza.

niña sobre las nubes

Pelos de bruja

Iba a clases de mecanografía así que sacaron de algún rincón escondido la máquina de escribir de mi abuelo. Eran tan grande, tan oscura y tan sofisticada que nada más verla sentí una atracción irresistible. Al darle a la primera tecla comprendí por qué: había casi que golpear la máquina para poner en marcha aquel armatoste y dejar impresa la letra. Hacía tanto ruido que cualquiera diría que se abría un portal hacia otro mundo, hacia todos los mundos que yo quisiera.

manos en teclado máquina de escribir

Paseando por el cementerio

Le enseñó su más preciado tesoro y guardó silencio. Le contó esos secretos que solo se reconocen con los ojos frente al espejo. Pasearon desde la bajamar al rompeolas y se estremecieron cuando a un día le siguió otro y otro y otro. La vida era amable en las aguas profundas. El enterrador siempre había querido que una sonrisa le demostrara que había vida después de la muerte.

burbuja con edificios dentro

No me desees

-¿Por qué lloras? -le preguntó La Noche.
-¡Porque estamos lejos! -le arrojó tiritando mientras se cubría con un manto de fuego y mil años de ventaja.
-Dulce espejo de deseos -la acunó con su oscura ternura. -Si esperas, preparas, escuchas, comprendes… verás que en los mundos que brillas, en los planetas que te reconocen, en los seres que te observan ardes también en la pasión que alimenta sus anhelos.
-¿Cómo puede ser eso? -por respuesta obtuvo un guiño y una visión centelleante en sus pupilas.

A millones de años luz, una joven y un joven se miraban bajo el cielo estrellado hasta caer en la hoguera de su primer beso.

Niña pelirroja

Tocarse

Se dio cuenta de que era después cuando la vida le regalaba sus mejores aromas. Después de sentir, después de arriesgarse, después de balancearse. Por eso, compró un tarro enorme; bueno, dos. En uno escribió “sueños” y en el otro “caminos”. Se prometió que cada vez que descubriera un nuevo perfume lo guardaría dentro. De este modo, cuando no pudiera evitar caerse tendría a mano para respirar oxígeno del que sana las heridas. El único problema era capturar y meter dentro lo que experimentaba. -Para eso está la magia -concluyó. Y automáticamente entró la inocencia en uno de los botes.

Manos de astronautas a punto de tocarse

Ondas nada más

Decían que una bruja malvada les había lanzado un hechizo, encerrando sus almas en las notas. Así que cuando alguien los tocaba, con la melodía desaparecía su esencia. Los instrumentos intentaron ponerse en huelga y no sonar, trataron de herir sus cajas de música para hacer daño a los oídos, procuraron afear su apariencia de dulce y melancólica promesa…En el fondo no querían dejar de vibrar, aunque los devoraran al acariciarlos. Es por eso que aquella maldición fue bendecida por las musas blancas, porque los corazones lloran y ríen en los conciertos; porque un alma muere pero también cobra vida gracias al alma que se conmueve.

pianista tocando en medio del parque

Taller Juvenil de Investigación Histórica para Literatura

Literatura histórica: taller juvenil para escribir

La curiosidad es la mejor arma para el aprendizaje y cuando escribes literatura histórica te llenas de ella, te pica, te motiva; porque el relato te pide saber más. Te preguntas si el protagonista del siglo XIX va a caballo o en carro, si utiliza espada y cómo es, si es soldado a qué regimiento pertenece y en qué batallas lucharía…Por eso vas a los libros, por eso aprendes historia sin darte cuenta. De ahí que este sea un recurso impresionante para enseñar a los jóvenes; porque no están estudiando, están creando y a la hora de crear pueden hacer lo que les da la gana. Esto, siempre y cuando lo que cuentan sea coherente con la historia del periodo en el que han decidido que suceden los hechos.

Jóvenes en el Taller de Investigación Histórica para Literatura

Escribir relatos de literatura histórica

El Taller Juvenil de Investigación Histórica para Literatura, que acabo de impartir en la Real Sociedad Cosmológica de Santa Cruz de La Palma con alumnos de 4º de la ESO del Colegio Santo Domingo de Guzmán. La Palmita, me ha demostrado una vez más que si se les deja soñar, los estudiantes siempre te sorprenden. Y es que al final hemos sido conquistadores, piratas, soldados de la Guerra Civil española, emigrantes…Al principio tenían los ojos atentos, folios en blanco y ninguna experiencia escribiendo cuentos. En medio comenzó a despertarse en ellos el gusanillo creativo y me hacían preguntas de fechas, de nombres; esas que solo se te ocurren cuando te estás metiendo dentro de lo que escribes. Porque acabaron con libros abiertos encima de las mesas, bolígrafos en mano y miradas perdidas, llenas de sueños. Escucharlos y orientarlos para que escribieran relatos de literatura histórica me ha dejado mucho más que sonriente, me he quedado boquiabierta y feliz.

Jóvenes en el Taller de Investigación Histórica para Literatura

La curiosidad por la historia de la familia

Según mi experiencia al escribir mi novela histórica Lolita Pasión (Mercurio Editorial), la realidad es un mosaico en el que bien puede suceder cualquier cosa. Empiezas no sé de qué manera; en mi caso, y esto fue lo que les conté a los jóvenes del colegio Santo Domingo de Guzmán. La Palmita, las historias que me había contado mi abuela que había vivido su padre en Cuba me llevaron a investigar más sobre ese periodo histórico. Según mis cálculos, mi tatarabuelo vivió en la isla caribeña hacia la Guerra de Independencia de 1898, algo que me llevó a comparar lo que ella me contaba con lo que leía en los libros. No sé si estudié la carrera de Historia por este motivo, pero sí sé que escogerla tuvo mucho que ver con el hecho de que yo quería ser escritora. Nadie te dice cómo se hace un escritor, porque sin duda se nace con esa vocación, pero el camino para llegar a dedicarse a eso profesionalmente está plagado de incertidumbres y más incertidumbres. Pero siempre puedes soñar, y eso es lo que haces mientras estudias, mientras consigues otros trabajos, mientras vives.

Taller Juvenil de Investigación Histórica para Literatura

De las historias que conoces a la historia de los libros

Esa vida es lo que te permite atesorar emociones y experiencias, preguntas al fin, con respuesta o sin ellas, que llenarán páginas y páginas. Escribir literatura histórica fue para mí natural gracias a estas historias que me contaba mi abuela. De hecho, la tradición oral nutre gran parte de la investigación histórica. Muchas veces, los nombres de los lugares y las preguntas a los ancianos de la zona nos pueden desvelar el origen de un territorio. Luego los contrastaremos con documentos escritos de los archivos y toda clase de publicaciones en las que podamos averiguar algo más. Así se comienzan los estudios sobre un periodo concreto, la investigación histórica es un trabajo que puede llevar años y que ha de hacerse minuciosamente, científicamente diría yo. La investigación histórica para literatura es diferente, aunque en su origen acude igualmente a las fuentes y también puede y debe durar años. Sin embargo, tiene un elemento diferente: la imaginación. En la literatura histórica somos coherentes con la historia, pues contextualizamos el relato, pero lo que contamos no sucedió realmente, no se puede documentar. Con este margen muy ancho y con el “puedes contar lo que te da la gana siempre que suceda con las verdades del período histórico que elijas” comenzamos a soñar con historias en el taller que impartí en la Real Sociedad Cosmológica.

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La historia del lugar en el que naciste

Al tener lugar el taller en la Real Sociedad Cosmológica de Santa Cruz de La Palma, una biblioteca que tiene por principal objetivo la protección y promoción del patrimonio de la isla canaria de La Palma, decidimos orientar a los jóvenes del taller en la narración de un relato que tuviera lugar en nuestra tierra. Por ello, hicimos una selección de los fondos de la institución y de su hemeroteca, que pusimos al alcance de los estudiantes durante toda la actividad. De hecho, este taller posee una segunda parte en la que se califica los trabajos para la evaluación escolar, ya que disponen de un mes para investigar estos documentos en más profundidad. Así, el relato que comenzamos juntos estará mejor adecuado al contexto histórico que cada uno eligió. Enseñar historia a los jóvenes es más fácil si se les ofrecen herramientas para comprender que esta no le es ajena, ayudándoles a encontrar dentro de la documentación histórica sucesos que abran puertas a la imaginación y a la literatura. Por eso acabaron consultando libros de la piratería en Canarias, por eso y porque en Santa Cruz de La Palma hay una réplica a tamaño natural de una de las tres carabelas con las que Cristóbal Colón viajó a América, La Santa María. Ellos la ven a diario al cruzar la ciudad, al igual que otras construcciones que hay en la isla. Igualmente, en agosto de celebra el Día del Corsario y en febrero Los Indianos, ambos con base histórica real y en los que participan todos los habitantes disfrazándose. Que surjan relatos de literatura histórica con este contexto es solo cuestión de tocar las teclas adecuadas y de dar tiempo para que estas se cocinen. Sin duda la mejor tecla es la curiosidad, que surge tras fomentar la complicidad con el grupo.

Jóvenes en el Taller de Investigación Histórica para Literatura

La historia en el cine, en los videojuegos, en la literatura

Se nos olvida que la historia está mucho más cerca de lo que nos imaginamos. No solo en los edificios y en las fiestas populares o patronales de los lugares en los que vivimos, sino también las películas, en las series de televisión, y hasta en los videojuegos. Según mi experiencia como guionista de cine, detrás de todas las producciones de filmes históricos está la figura del asesor histórico. Él es quien orienta en el vestuario, los decorados e incluso en los textos con lo que realmente puede ir o no en los filmes para que lo que se cuenta sea verosímil. Nunca veremos un móvil en películas de la Segunda Guerra Mundial, y los aparatos de comunicación que utilizan los protagonistas, así como las pistolas, por ejemplo, deben ser los de la época; y eso hay que investigarlo. De que sea coherente o no puede depender el éxito de la producción, porque el ojo humano, aún sin saber exactamente lo que sucede, se cree menos lo que no está documentado, sobre todo si se presenta como una película de la Segunda Guerra Mundial y los soldados llevan uniformes actuales.

Taller Juvenil de Investigación Histórica para Literatura

La curiosidad y la complicidad para escribir

Ahí radica el reto y la emoción de escribir literatura histórica o cine histórico. Al impartir un taller, la magia está en que una vez que los jóvenes se ponen a escribir solo hay que dejarles libertad y darles indicaciones sobre la construcción de un relato literario; porque la propia historia les hará levantarse y consultar. No hay nada más emocionante que verlos viajar en el tiempo hasta otra época con sus preguntas; por lo menos para los amantes de la historia. Con esta actividad ha surgido la curiosidad, veremos qué hacen con ella en lo que escriban.

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Pasión breve en cuentos para leer

Te regalo estos bocaditos de realidad apasionada en forma de cuentos, porque a veces para soñar solo hace falta mirar un poco lo que tenemos delante y dejar que la imaginación haga el resto. Por eso comparto aquí una selección de pequeños escritos para leer traviesamente, desesperadamente, milagrosamente y recuperar el entusiasmo por todo aquello que nos rodea. Son mis pequeñas vitaminas, las que escribo más o menos a diario para ayudarme a ser yo misma, a seguir conectada con lo que me rodea a través de la fantasía pero estando aquí, con los pies bien plantados en el suelo. Si al leerlos logro que por un instante algo palpite en tu pecho, o que una imagen entre en tu mente y llegue hasta tus entrañas, me daré por satisfecha. No es fácil, lo sé, pero así es la pasión. Quien la probó, lo sabe.

Suspiros de magia

Había cambiado todas las monedas por una bolsita de piedras así que, camino al patio trasero, se quedó mirando el cajón de las hierbas y al instante agarró la adormidera. El vendedor ambulante le había explicado que si lanzaba los guijarros pidiendo un deseo vendría a convertirlos en realidad un hacedor de sueños. Así que lo extraordinario de aquella compra no era solo lo que se podía conseguir con ella, sino que le permitiría conocer también a quien poseía los secretos de la magia que convertía en realidad los anhelos. Por eso, cogió también el martillo, un saco y una larga cuerda gruesa.

Niña

Pasión en el cine

Nos conocimos una noche como esta, en el Grand Café del Boulevard des Capucines de París. Corría el año 1895 y me llamó la atención el anuncio de que allí tendría lugar un acontecimiento histórico: la primera proyección de cine pública de los hermanos Lumière. Cuando llegué había unas cuantas filas de sillas y muchos caballeros; pero en la mesa del fondo, en penumbra, se vislumbraban unos guantes blancos junto a un pañuelo de seda bordado. Me acerqué para descubrir cómo era la única dama de la sala.

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Llorando música

La aguja lloraba en medio del mercadillo callejero aún por encima del parloteo de los compradores, también de las quejas a causa del tráfico atascado en la avenida contigua. “Otro disco”, chirriaba. “Música”, aguijoneaba. “Más ternura”, se lamentó al fin ante el ir y venir de quienes no escuchaban el silencio en el que había quedado la gramola. Me paré junto a ella y la acaricié despacio, llevando hacia un lado su brazo extensible, dándole un descanso. Luego, entretuve mi tacto en sus curvas, porque ya había decidido llevarme a casa sus redondeces para la magia sonora…

Gramola

El espejo

Había algo en él que le despertaba una necesidad feroz de rebelarse, de ir más allá de lo humanamente permitido. Le provocaba el mismo cosquilleo que ver un cartel de “Prohibido el paso”; cuando se le dibujaba una sonrisa en la comisura de la boca mientras sentía dolorosamente secos los labios y el paladar. Por eso iba, para estar viva.

Pantano

Conjugando amar

Cerraron las puertas a su espalda. Se quedó parado un instante, de pie, mudo y sin apenas capacidad para pensar, mirar o respirar. De pronto, un sonido entró bandido en sus oídos, resbalando hasta esa parte del cerebro en la que se cuecen los miedos y la cólera; también el amor. Al escucharlo. sentía como una aguja se la perforaba así que pudo ponerse en marcha en dirección a la ventana. Permanecía abierta dejando ver un almendro de dedos huesudos y colores agrietados, posado sobre sombras negras, inquietantes. En aquella mano abierta al cielo y a la noche estaban ella y su pasión, aullándole a él.

caballos

 

Foto Taller Escritura para CrearTe

Taller de escritura y cómo organizarlo

¿Cómo organizar un taller de escritura? Según sea para jóvenes o para adultos, si se hace en solitario o se integra en un programa con otros talleres, si lo imparte uno o en compañía de otro docente…en todos los casos existen dos fases previas tan importantes o más que el taller en sí mismo: la producción y la comunicación. Así como sin contenido no hay taller, sin producción tampoco; porque el cómo y el dónde hay que preverlos con antelación para que este no sea un total fracaso. En cuanto a la comunicación, puedo decir como periodista además de escritora que de nada sirve impartirlo si no asiste nadie, además de que informar de su realización pone en conocimiento de otros posibles interesados este taller, así como otros que se realicen en el futuro.

Taller Juvenil de Microrrelato e Ilustración en Redes Sociales

¿Por qué impartir un taller?

Para explicar desde mi experiencia cómo se organiza un taller voy a poner como ejemplo dos que he impartido recientemente: el Taller Juvenil de Microrrelato e Ilustración en Redes Sociales y el Taller Escritura para CrearTe Taller, integrado en la Jornada Cuídate, Escúchate, Apasiónate. Estos casos, distintos en concepción y en participantes a los que van dirigidos, son similares sin embargo en la fase de concepción y producción. Ambos fueron ideados para trabajar un determinado objetivo a través de la escritura, y así fueron presentados a las instituciones que los impulsaron, el Ayuntamiento de Breña Baja y el Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane. Esta fase previa de diseño del proyecto es muy importante y determinante a la hora de, una vez que se pone en marcha, abordar la producción y la comunicación del mismo. De hecho, hace unos días hablaba con otra de las organizadoras de la Jornada sobre este tema, y concluimos que si no hubiéramos presentado un proyecto concebido desde la experiencia y desde el conocimiento de la lucha contra la violencia de género no hubiéramos comprendido la importancia de tratar en cada uno de los talleres los aspectos de la autoestima que deben fortalecerse en el individuo para que este la erradique; tanto  en su faceta privada y en su comunidad.

Taller EscucharTe, con la coach y trabajadora social Mabela García Toledo y Taller Libera tu Fuerza Interior, del Colectivo de Hombres por la Igualdad en La Palma

Taller EscucharTe, con la coach y trabajadora social Mabela García Toledo y Taller Libera tu Fuerza Interior, del Colectivo de Hombres por la Igualdad en La Palma

Cuídate-Escúchate-Apasiónate: herramientas positivas para la lucha contra la violencia de género

Y el definir cada uno de los talleres que integrarían la jornada nos llevó a buscar los docentes, el lugar y la forma en la que cada uno de ellos ofrecería herramientas positivas para reforzar la autoestima, clave, por otro lado, en nuestras relaciones con los demás.

Inauguración Jornada Cúidate, Escúchate, Apasiónate

Apertura de la Jornada Cuídate, Escúchate, Apasiónate, organizada por el Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane.

Escritura para CrearTe

El objetivo del  Taller Escritura para CrearTe es aprender a crear la vida que soñamos utilizando la escritura como terapia. Para ello es importante decidir la vida que queremos en función de lo que deseamos, y que se manifiesta en lo que soñamos. Es posible separar lo posible de lo imposible construyendo un camino para alcanzarlo a través de un relato coherente, con nuestra imaginación y nuestra experiencia, de lo que podría ser. Porque acostumbrándonos a modificar nuestras acciones con nuestra imaginación, cambiando con ello la realidad que describimos en nuestros relatos, comprenderemos que existe una vía para transformar la realidad en la que vivimos, solo tenemos que encontrar una forma creativa de mirarla para encontrar la solución y recorrer el camino que nos lleva a ella.

Información Jornada Cuídate, Escúchate, Apasiónate

Así, en el taller, aprendimos a comprender las fases de toda historia, que también es la nuestra.  En ella el inicio el desarrollo y el desenlace están relacionados e impulsadas por las acciones de los protagonistas, sus causas y sus consecuencias, que son las nuestras. Realidad y ficción se unen de esta forma como si del relato de un diario de nuestra vida se tratara, con lo que al leerlo descubriremos qué nos llevó hasta el punto en el que estamos ahora, y qué debemos modificar de ahora en adelante si deseamos alcanzar el final soñado.

Taller Escritura para CrearTe

En este caso, yo organizaba la jornada junto con Mabela García Toledo, respaldadas y apoyadas en todo momento por el Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane, a través de las concejalías de Cultura y Bienestar Social. También impartía un taller, y realizaba la comunicación de la misma. Por eso, puedo afirmar que la producción y la comunicación se retroalimentan y que la previsión en la primera y la estrategia en la segunda son muy importantes para su éxito.

Taller de Cocina Sana, con Pedro Hernández, del Restaurante El Duende de Fuego

Taller de Cocina Sana, con Pedro Hernández, del Restaurante El Duende de Fuego

La producción de un taller

Prever en producción significa adelantarse, solicitar con tiempo, manejar varias opciones y, sobre todo, adaptarse y tratar de adaptar lo que ofrecemos a lo que podemos conseguir. En este sentido,  y como sucede con el guion en los rodajes de cine, solo si se posee un proyecto trabajado, que sale directamente de las entrañas, de la experiencia, podremos ofrecer lo mejor de nosotros, incluso cuando todas las puertas se cierran y solo tenemos, precisamente, el contenido del taller. Muchas veces, según mi experiencia en comunicación, producción de festivales de cine y como ayudante de dirección, soy consciente de que hay que estar al tanto de todos los detalles ya que, por pequeños que sean, en la organización de un evento todo es importante. Hay que verlo como la organización de una casa, en la que la despensa, la limpieza, la decoración, los armarios, el jardín….todo cuenta cuando llega una visita o cuando se va a celebrar una fiesta. Por eso es tan duro el trabajo de producción, porque se levantan los cimientos de la nada, porque hay que gestionarlo todo, desde la compra de servilletas hasta si las que pondremos serán de papel con una capa, con dos o con cuatro. Me refiero a que, cuando se organiza un taller, hay que buscarlo todo: el lugar, el material, orientar a los docentes de los talles en el contenido de su actividad y cubrir sus necesidades, mantener el contacto con los posibles asistentes, orientar el enfoque para animar a los interesados a inscribirse y, una vez inscritos, moverlos a participar activamente del mismo teniendo previsto lo que puedan demandar. Todo ello forma parte de la producción y, por supuesto de la comunicación del evento, ya que esta la alimenta, y viceversa.

Taller de Yoga para Escucharte con Belén Pérez, del Centro de Yoga Estrella del Norte

Taller de Yoga para Escucharte con Belén Pérez, del Centro de Yoga Estrella del Norte

La comunicación de un taller

Estrategia en comunicación quiere decir comprender desde la misma fase de concepción del proyecto a quién va dirigido, porque de ello depende su enfoque y, sobre todo, su difusión. Esta es indispensable para el éxito del mismo, ya que las inscripciones de los participantes, la asistencia y su satisfacción, da la medida del trabajo bien hecho. Para comunicar es necesario definir el mensaje en base a la definición previa del mismo que se ha hecho en el proyecto; una vez que se identifica a quién le puede interesar. La forma de hacerlo, como he dicho alguna vez, debe ser clara, sencilla, contundente, mucho más si se emprende una campaña de promoción en las redes sociales. También es bueno establecer dos formas de lanzar el mensaje, más formal y más cercana, la primera si se lanza una nota de prensa, ya que así como en las redes sociales el tono que se emplea es directo, en los medios de comunicación convencionales sigue imperando la objetividad y la información a través del contenido que se define a través del ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? y ¿Por qué?

Jornada Cuídate, Escúchate, Apasiónate

¿Cómo escriben los jóvenes en las redes sociales?

En el caso del Taller Juvenil de Microrrelato e Ilustración en Redes Sociales, organizado por el Ayuntamiento de Breña Baja, que impartí con la Ilustradora Anu Jato, la redacción del proyecto ya contemplaba la orientación hacia el uso adecuado de internet con el arte como excusa y como vehículo de expresión diferente y original.

Taller de Microrrelato e Ilustración en Redes Sociales en el IES Las Breñas, organizado por el Ayuntamiento de Breña Baja

Taller de Microrrelato e Ilustración en Redes Sociales en el IES Las Breñas, organizado por el Ayuntamiento de Breña Baja

Un taller para enseñar a comunicar con el arte

Pero además, el objetivo último del mismo era también facilitar una herramienta a los jóvenes que les fuera útil durante toda su vida para ayudarlos a conocer y comprender sus emociones. Por eso, y dado que se trata de una edad en la que no es fácil acceder a ellos, propusimos apoyar la teoría con la exposición de nuestro libro Travesías. Cuentos para soñadores (Mercurio Editorial). De esta forma, romperíamos el primer bloqueo adolescente y, gracias a las ilustraciones, abriríamos una puerta en su imaginación que nos llevara directamente a lo que escondían en sus corazones.

Taller Juvenil de Microrrelatos e Ilustración en Redes Sociales

Con este taller compartimos la herramienta del arte para la comunicación social, de forma que se convierte en vehículo de expresión que permite a los jóvenes compartir en las redes sociales historias breves apoyadas en manualidades e ilustraciones. Tal y como funcionan en la actualidad las nuevas tecnologías, y el uso generalizado de las mismas sin una educación obligatoria que los oriente, para nosotras eran fundamental hacerles comprender que aquello que publican habla de quiénes son. Por eso, un objetivo primordial de nuestra actividad con ellos fue, precisamente, hacerles ver lo que son las redes sociales y cómo pueden manejarse en ellas dando una imagen coherente de sí mismos con la que estén a gusto, tanto en el momento presente como dentro de unos cuantos años.

Taller de Microrrelato e Ilustración en Redes Sociales en el IES Las Breñas, organizado por el Ayuntamiento de Breña Baja

Taller de Microrrelato e Ilustración en Redes Sociales en el IES Las Breñas, organizado por el Ayuntamiento de Breña Baja

La exposición como herramienta del taller

Para ello, nos fue de gran ayuda la exposición de las ilustraciones de Travesías. Cuentos para soñadores, ya que cuenta con más de una docena de cuadros que, dispuestos en torno a las manualidades ideadas por Anu Jato, permitieron a los jóvenes viajar a través de los Pequeños Grandes Mundos Posibles de los que hablo en los cuentos de este libro interactivo para soñadores. Elaborado de forma conjunta por ambas, lleva a quien la visita por las etapas del soñador desde su juventud a la edad adulta, ofreciendo un manual práctico para mantener vivo al niño que existe dentro de cada ser humano, y que le hará mucha falta en su madurez.

Taller de Microrrelato e Ilustración en Redes Sociales en el IES Las Breñas, organizado por el Ayuntamiento de Breña Baja

Por eso, caminar y profundizar a través de la escritura de sus propios microrrelatos e ilustraciones permitió a los estudiantes conocer herramientas con las que explorar sus emociones. Así, canalizaron no solo su creatividad en el momento, sino que esta les acompañará durante toda su vida y les permita formar parte de la sociedad, tanto a través de las redes sociales como en todas sus elecciones. El arte es una forma de comunicación útil y mostrarlo al mundo con valentía abre muchas puertas, además de enriquecer y serenar los corazones.

niños explorando el mundo

El País Pequeño de la Perpetua Corriente

Iba por todas las habitaciones con los ojos abiertos de par en par. Casi no podía respirar porque una puerta conducía a otra y, cuando creías que ya no había más, de algún rincón se pasaba a la siguiente y desde aquella, a alguna de más allá, o de más arriba. Finalmente, decidí asomarme a una ventana que permanecía abierta cuando llegué a un torreón. Me subí a un baúl para no caerme y, desde él, me alongué despacio, tratando de controlar el vértigo, envalentonándome para gritar al nuevo país que se abría ante mí.

-¡Hola! –el sonido de mi voz quedó colgando de las ramas para saltar por ellas, rebotando en las hojas, permaneciendo suspendido en el aire hasta avanzar con eco a través de la llanura.

-¡Hola! –escuché al fin.

-¡Hola! –repetí.

-¡Hola! –contestó aquella voz.

Así que satisfecho me bajé del baúl, puse los pies firmes en el suelo y retrocedí sobre mis pasos para deshacer el camino andado pensando que aquel trayecto no lo iba a olvidar nunca. Había alguien ahí fuera.

casa solitaria en el campo

Los días siguientes preparé afanado una mochila. Puse dentro una cantimplora, medio bocadillo de paté de hígado, que me encantaba, y unos lápices de colorear. No pensé en dónde dibujaría. Para mí, en aquellos tiempos, el papel no existía. Solo los colores y lo que dibujaba con ellos, porque siempre hay algo donde pintar si se mira alrededor con atención. También busqué, y en esto tardé un poco más, qué ropa ponerme. No porque fuera uno de esos presumidos, sino porque no sabía a dónde iba y esto me provocaba un gran nerviosismo. Era ese nerviosismo bueno que te impide dormir, pero no soñar. Por eso tardé varios días en ponerme en marcha. Varios días y unas cuantas madrugadas en dulce y ansioso duermevela hasta que, finalmente, decidí que me llevaría una camiseta y un paraguas. Fuera a donde fuera, siempre podría sacármela si hacía calor, y ponerme a cubierto si llovía. No quería enfermarme durante el viaje. A veces me enfermaba, y sería desconsiderado llegar de visita con mala salud.

Así que pertrechado con mi atuendo de travesía, con mis víveres y con mis lápices, lleno de ilusión, emprendí de nuevo el camino hacia el torreón, a través de puertas secretas en estancias continúas, para conocer a quien estaba al otro lado.

pasadizo

Pero cuando llegué por fin a la ventana me la encontré cerrada. Aquella vez estaba abierta, de modo que me senté en el suelo, desinflado y desconcertado. Quizás el viento la había golpeado, o tal vez me hubiera equivocado de habitación. Miré a mi alrededor y no. Definitivamente era aquella. Allí estaba el baúl y, sobre él, los cristales a través de los cuales se veían los árboles y, más allá, el espacio abierto, azul, desde el que me saludaron. Así que me acerqué decidido, puse un pie delante de otro, sobre la madera y pegué la nariz. Sí, era el sitio. Traté de abrirla empujándola con todo mi cuerpo pero no pude. ¡Qué tristeza más grande!

De nuevo en el suelo me quedé mirando el baúl. Quizás dentro estuviera la llave de la ventana. El resto de la habitación, con la cama y la mesa de noche, el armario de tres cuerpos y la lavadera con agua, la silla de mimbre o la mecedora estaban demasiado lejos. Sin duda, de haber sido llave, me hubiera escondido dentro de aquel cajón donde, realmente, podría haber cualquier cosa. Me quité la mochila de la espalda como quien se remanga la camisa para trabajar mejor y me acerqué sigiloso al mueble. Una vez delante me agaché para observarlo bien y después tocarlo. Al hacerlo, se me llenaron las manos de polvo y estornudé.

-Salud… –lanzó una voz desde mi espalda, pero al girarme no había nadie.

Volví a agacharme para escudriñar si salía de dentro del baúl, aunque tenía un poco de miedo. Quizás debía volver pero, una vez allí, tenía que comprobar todas las opciones. Una aventura era una aventura, o eso me repetía cuando levanté la tapa y estornudé otra vez, porque el aire de aquel país encerrado se llenó de polvo.

niño espiando por un agujero en la pared

-Salud… –volvió a decirme.

-¿Por qué está cerrada la ventana? –me atreví a preguntar aferrado a la tapa del baúl.

-Porque estoy aquí dentro.

-¿Dentro del baúl? –y me agaché para mirar con más atención. A un primer vistazo allí solo había ropa vieja, unos cuantos sombreros y más polvo.

-¿Vas a estornudar otra vez? –me preguntó.

-No lo sé –y de golpe cerré la tapa. Estaba un poco avergonzado. –Creo que no.

-Si lo haces no importa –me gustó mucho que dijera eso. –A mí también me pasa, a veces.

-¿Tienes alergia al polvo?

-¿Se llama así?

-Sí. No es nada en realidad. Solo necesito que mi cuerpo se adapte a lo que permanece cerrado. Luego ya estoy bien.

niño

-Mi cuerpo también necesita adaptarse entonces.

-¿Estás aquí encerrado? –no comprendía bien qué hacía dentro del baúl y lo abrí de nuevo para mirar dentro, buscándolo.

-¿Dentro de dónde?

Entonces me di cuenta. Él no veía lo que estaba haciendo. Solo me escuchaba, pero esto al principio fue solo una intuición, por lo que me decía, así que me dispuse a comprobarlo. Dejé la tapa del baúl apoyada en la pared, debajo de la ventana cerrada, para abrir mi mochila y sacar el medio bocadillo de paté para ofrecérselo.

-¿Quieres?

-¿Qué es? –no era una respuesta del todo aclaratoria.

-Es un bocadillo de paté.

-Ah. No, gracias

-¿Te gusta el paté? –indagué para comprobar mi hipótesis.

-No especialmente. Me gusta más la mantequilla. ¿Y a ti?

-A mí me encanta –como se hizo el silencio, seguí hablando. Por nada del mundo quería que se marchara. –También me gusta la mantequilla. Otro día, si quieres, lo traigo de mantequilla –y guardé mi medio bocadillo como si estuviera infectado. A partir de ahora comería todos los bocadillos del sabor favorito de mi amigo.

-Bueno.

Se hizo el silencio un largo rato así que decidí sentarme en el suelo. Como no decía nada empecé a sacar de mi mochila el paraguas, la cantimplora y los colores… los colores como el arco iris, y me quedé mirando al vacío, esperando no sé qué.

-¿Qué haces? –preguntó mi amigo.

-Quiero dibujar. ¿Tú dibujas?

-No.

A los colores no iba a renunciar así que decidí contarle algo más sobre ellos y mostrarle el país de los colores.

-Yo utilizo colores. Me gusta dibujar con ellos.

-¿Son bonitos los colores?

-Sí –respondí casi ahogando un grito de alegría porque no se había cerrado en banda, como me pareció que había hecho con el paté. –Me gustan todos pero mucho mucho el rojo, que es caliente; el azul, que parece frío pero también es caliente; y el lila, que es una mezcla de ambos: ni frío ni caliente, o muy caliente, según se mire.

-Suena bien. ¿Cómo lo haces?

-¿Dibujar?

-Sí.

-Hum, no sé –mientras hablaba miraba a mi alrededor buscando dónde hacerlo. Al momento vi bajo la cama un periódico viejo que cogí inmediatamente. Al lado había una cajita pequeña que también me llevé conmigo. La puse junto al paraguas y las cosas que había sacado de mi mochila y que ahora estaban esparcidas por el suelo.  –Se puede pintar sobre cualquier cosa, eso es lo bueno de los colores –desdoblaba el papel y se lo mostraba para que él pudiera verlo. –De haber cogido bolígrafos, por ejemplo, no podría pintar aquí, porque ya hay letras escritas, ¿ves? –hice el amago de mostrárselo y todo, aunque todavía no sabía si me estaba mirado, aunque enseguida me puse a dibujar porque eso ya no importaba. –Voy a hacernos un mapa para que siempre podamos encontrarnos aquí.

niño dibujando con colores

-Vale.

Cogí el azul y tracé un cuadrado, dentro del que hice unos círculos con las veces que había que girar a través de las puertas escondidas. Recordaba, así de momento y con los ojos cerrados, más de una docena, pero había que contar también con las escaleras que había bajado y subido, de modo que las puse en lila; finalmente, iba a dibujar el torreón pero no sabía ni qué color poner ni cómo representarlo. Una ventana no era adecuado, ya que estaba cerrada, el baúl tampoco, porque en verdad dentro no había encontrado nada. Miré a mi alrededor buscando inspiración pero no se me ocurría como marcar el punto de encuentro hasta que la voz de mi amigo me dio la respuesta.

-Dibuja un paraguas –me sonreí de oreja a oreja porque finalmente había averiguado que sí me veía. A mi lado, junto a la mochila, un poco más allá del dibujo, entre este y la ventana, estaba mi paraguas.

-Claro, es que en este país estamos a cubierto, ¿verdad?

-Jajaja –su risa me hizo reír a mí también. -¿Cómo lo adivinaste?

-Porque para eso lo puse. Para si llovía, tener donde refugiarme.

-Eso está muy bien pensado. Este será nuestro refugio.

-¡Vale! –estaba entusiasmado. -Te voy a hacer una copia del mapa para que te la lleves. Yo la pondré dentro de esta caja –alargué la mano para cogerla y abrirla. -Será nuestro secreto. ¿Tienes un cofre del tesoro donde ponerlo?

-Sí, claro –al escucharlo me puse manos a la obra con los colores para dibujar en el pedazo de periódico, justo al lado del mío, un mapa igual para mi amigo. 

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Registrar una obra literaria: trámites de la creación

Paciencia, ropa que hable de quien eres y una gran sonrisa. Así recomiendo que se vayan a hacer los trámites para el registrar la propiedad intelectual de la obra que se haya escrito, o de la obra de otro cuando se coordina una biografía, como fue mi caso en esta ocasión. Se pueden realizar digitalmente, si se posee firma electrónica, pero no cabe duda de que la experiencia en vivo vale la pena. Realmente puede ser un día inspirador tanto el conocimiento de los entresijos de la parte administrativa que todo artista debe tener como porque, por el mismo hecho de serlo, es maravilloso pasearse por la calle con el documento impreso, palpable y latente en la mano. Entonces eres más consciente de quién eres; algo que también se consigue en el ordenador pero este es un baño, por así decirlo, diferente.

Registrar una obra es necesario y muy recomendable tanto si se va a presentar a un certamen literario o si se va a enviar a editoriales y agentes literarios; como si se piensa en la autoedición; como si se muestra a personas que, aun siendo de confianza, tal vez no esté de más que quede constancia en algún lugar oficial de que es originalmente nuestra. Así es que una vez que llegamos a la conclusión de que queremos registrar lo que hemos parido con experiencia, sangre, dolor, placer y mucho trabajo, tenemos que organizar esta parte práctica de la vida del escritor.

Por ser precisamente una tarea práctica deberemos ponernos el corazón en su sitio y conectarlo al cerebro, pues vamos a salir al mundo real y este tiene sus propias reglas.

Pongamos por ejemplo la provincia de Las Palmas, donde fui a registrar una biografía de la que acabo de coordinar los textos para su edición. Tengo que confesar que he hecho los trámites con Lolita Pasión Travesías. Cuentos para soñadores , pero de una vez a otra se me diluyen los recuerdos en ese mar de emociones en el que vivimos los escritores. Por eso me pongo muy seria cada vez, con mi hemisferio del cerebro práctico conectado, y lo hago todo desde el principio sin dar nada por hecho. Al fin y al cabo, viviré una experiencia y la vida siempre te sorprende cuando te abres a recorrer el camino tal y como es. Así se alimentan mejor los relatos.

palabras escritas

De modo que con la obra en mi ordenador en PDF e impresa en el escritorio entro en Google y tecleo “registro de la propiedad intelectual“. Inmediatamente encuentro la página del Ministerio de Cultura español en la que te informan de que, para registrar tu creación debes ir a su delegación en tu comunidad autónoma. Así que vuelvo a la página de inicio en Google y escribo “registro de la propiedad intelectual + Canarias ” y encuentro la dirección donde debo realizarlo en la provincia de Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, las dos capitales de provincia del archipiélago. Pero como cuando se trata de creatividad sé que mi cerebro tiende a la distracción, decido ir a la Oficina Canaria de Información para confirmar que estoy dando los pasos correctos. Evidentemente, no  hace falta, pero en mi caso una persona física me da tranquilidad, sobre todo en lo que a los trámites administrativos se refiere. Por eso, una vez allí, y tras hacer la cola que me podía haber ahorrado, les pregunto dónde registrar una obra literaria y me confirman que, efectivamente, en Las Palmas, se realiza en la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Consejería de Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias, ubicada en la calle Murga, en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Al salir por la puerta me doy cuenta de que esa es la dirección que constaba en la página web y justo cuando iba a comenzar a darme de cabezazos por el tiempo perdido algo sucede. Me giro antes de dejar el edificio y veo a las personas sentadas esperando. Entonces, siento que esa hora y media no ha sido tan mala; sobre todo si miro con mi corazón de escritora. La atención personal en la oficina fue directa y sonriente, y la espera en la cola de lo más interesante. Estuve en silencio en medio de una familia que conversaba sobre su día a día mientras escuchaba enternecida sus desahogos por las dificultades del día a día, que no se diferenciaban mucho de las mías, todo hay que decirlo. Para un escritor, por lo menos para mí, las conversaciones son un tesoro para la inspiración y muchas más veces de lo que los demás se piensan son estos pequeños bocados de realidad los que nos dan las fuerzas para continuar.

La calle Murga no se encontraba lejos de donde estaba así que me dispuse a ir dando un paseo. Es bueno sentir el sol en el rostro tras días de encierro y trabajo frente al ordenador, saboreando la vida, con la obra a registrar bajo el brazo y la mirada despreocupada resbalando por los árboles, los edificios, las ventanas y el cielo; comprobando que ninguno ha dejado de estar ahí. A veces nos olvidamos de esto, sea uno artista o no. Por eso, cuando cruzaba el paso de peatones que me conducía al edificio gubernamental donde iba a registrar la obra para la que había coordinado los textos, reconocí inmediatamente a un amigo escritor al que había años que no veía. Este encuentro ante el registro de la propiedad intelectual es un cuento en sí mismo para cualquier creador, dado que en las mareas de la vida, uno navega contra el viento y las corrientes en solitario, incluso cuando los días están despejados y la mar en calma. Por eso, aunque no lo digamos, siempre nos acordamos de los otros que también han escogido este camino que desde fuera se ve tan arriesgado. Así es que allí, en medio de los coches, nos abrazamos y nos reímos un buen rato por aquella casualidad, en medio de las pitas de los conductores frenéticos. Decidimos celebrarlo e irnos a desayunar para contarnos esos años, la lucha y el resultado. Él fue quién me avisó de que mi documentación no estaba completa pero, aún así, me permití esa conversación en un puerto seguro un poco más, antes de volver a colocar mi cerebro en el modo administrativo e ir a hacer el trámite.

Fachada oficina del Registro de la Pro`piedad Intelectual

Una vez en la oficina del Registro de la Propiedad Intelectual en Las Palmas de Gran Canaria, me atendió una funcionaria maravillosamente amable que supuse debía estar acostumbrada a los despistes de los artistas, porque contestaba paciente y comprensiva a todas mis preguntas, y a mis angustias también. Todo ello me impactó notablemente y todavía resuenan en mis oídos sus palabras al explicarme que allí se registra “la obra creada por la persona, no recopilada”. Sus palabras retumbaron en mi corazón como si se tratara de una pelota sobre un frontón, rebotando una y otra vez por su delicadeza al pronunciarlas; porque, mientras las decía, acariciaba con las yemas de los dedos cada una de las páginas que le había entregado hasta comprobar el documento completo. Hay algo especial en las oficinas de cultura de cualquier organismo o institución, en las bibliotecas, en las librerías… Tal vez se trate del silencio, porque no es un silencio vacío, sino lleno de detalles que, al levantar la cabeza, uno observa a su alrededor y acaba por hacerlo sentir arropado, en casa. Carteles de obras de teatro en la pared, figuritas de instrumentos sobre la mesa, junto al ordenador, un perchero o una gramola que tal vez no se usan, pero que están ahí…Al terminar de admirar los rincones y fijar los ojos sobre la persona que te atiende comprendes que no es una persona cualquiera, y que cuando pronuncia “obra creada” sabe de lo que está hablando. Se produce entonces un guiño cómplice, una respiración calmada, una calidez de abrazo en el tono y en el momento. Y comprendes que puedes volver mañana con lo que te falta, porque ella seguirá allí, y no tener toda la documentación necesaria deja de ser un drama. Es cierto que hay prisa, que los horarios de entrega se pasan, que no te dará tiempo de reunir todo lo necesario, pero aun así vuelve a latir el corazón de escritora y escoges vivir el momento, entregarte a la conversación poniendo toda tu atención y no olvidar ningún detalle de lo que te cuenta.

dirección web para registrar una obra literaria

Así es que, para registrar una obra literaria, ya sea novela, memoria, ensayo, relato, poemas, cuento u obra teatral (también para un guion cinematográfico o estudio), hace falta entregar rellenado y firmado el formulario del Registro de la Propiedad Intelectual, que se recoge en la oficina física delegada del Ministerio de Cultura en cada comunidad autónoma, o que se puede descargar de la página web. Esta solicitud debe ir acompañada de una copia de la obra a registrar encuadernada o anillada con una primera página en donde se especifique claramente el título de la misma y el nombre y apellidos del autor. Una vez que se entrega de esta forma, en esta oficina nos dan un recibo con la cantidad que hay que pagar en el banco por registrar la obra, en este caso un poco más de trece euros. Con este recibo se va a la oficina bancaria más cercana en la que permitan hacer este trámite; recomiendo preguntar al funcionario dónde, porque no todas lo hacen. Luego, una vez pagada la tasa, nos quedamos con una copia y entregamos otra en el Registro, donde nos la sellan y devuelven junto con una copia la solicitud anterior, también sellada.

Y ya está. Atrás queda el siguiente en la cola de la oficina, al que miramos al salir con una sonrisa entrañable porque lo vemos con la obra en la mano, sin encuadernar y sin formulario, con el rostro de cachorro asustado que teníamos nosotros el día anterior. Pero sabemos que estará bien, ¿verdad?

Caminando en la oscuridad

Allí lo dejo, entrando, para irme a casa con el documento que confirma que el trabajo que he coordinado está registrado a nombre de la autora de las memorias y me voy a por el siguiente reto, que de eso está hecha la vida.